La primera canción (Cuarta parte)

La primera canción (Cuarta parte)

- en La primera canción
1979
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Lecciones de la primera canción de la Biblia.

Retomando la serie que comencé el año pasado (como si hubiera sido hace mucho, je), continuaré extrayendo algunos principios de composición del libro de Deuteronomio, donde se nos muestra al mismísimo Dios de Israel inspirando a su siervo, Moisés, a escribir una canción que aunque en ese momento el pueblo no lo notara unos años después sería clave para que ellos se volvieran de su idolatría. El contexto que rodeó la escritura de esa canción y la canción misma nos siguen brindando algunas lecciones que pueden contribuir a nuestra propia filosofía de composición.

Las canciones que escribimos deben traer respuesta

Después de instarlo a escribir, a mostrar la canción al pueblo y revelarle la función de testigo que tendría en la congregación, Dios le dijo a Moisés: “Y cuando les vinieren muchos males y angustias, entonces este cántico responderá en su cara como testigo, pues será recordado por la boca de sus descendientes” (Deuteronomio 31:21).

Si se fija, el texto dice que cuando el pueblo experimentara tiempos malos y momentos de angustia el cántico “traería una respuesta delante de sus rostros” al solo recordarlo. Esto nos habla de uno de los propósitos por los cuales debemos escribir canciones: brindar respuestas a la vida de las personas.

El compositor, cristiano o no, debe estar conciente del poder que conlleva su don. Las ideas y pensamientos que atractivamente se sirven sobre la bandeja melódica tienen el potencial de traer solución a las almas de los hombres. La expresión: “¡Dios me habló por medio de tal canción!” cabe muy bien aquí. ¿Alguna vez le ha ocurrido eso? A mí sí. ¡Muchas veces! Preguntas que siempre me había formulado encontraron respuesta en una frase escrita por un compositor. Cosas que siempre quise expresar encontraron eco en alguna estrofa con la que me identifiqué. De verdad que Dios puede usar las canciones para mostrarnos el camino por el que debemos andar.

Mire, la mayoría de gente en el mundo siente que tiene problemas. Seguramente muchos están atravesando tormentas que ni usted se imagina o simplemente se encuentran afligidos en soledad. No vaya muy lejos, en su propia iglesia ha de haber gente así, que aunque en la reunión se vean sonrientes y bien vestidos están sufriendo por dentro. Ese tipo de gente es la que alguna vez oirá sus canciones. Cuando eso suceda, permítame preguntarle: ¿encontrarán una respuesta para su situación a través de lo que usted ha escrito? ¿Verán alguna luz para sus vidas por medio de lo que ha compuesto? Son buenas preguntas para reflexionar.

Basado en lo anterior podemos decir que existen dos tipos de canciones que se pueden escribir: Las que brindan una respuesta y las que no. ¡Simple! ¿Verdad? Bueno, hablemos brevemente de cada una de ellas.

Canciones que brindan respuesta.

Las canciones que brindan una respuesta son aquellas con la que la gente se identifica, no nada más por la emoción que les causa, sino por el mensaje que contribuye a que sus vidas avancen en pos de una relación más profunda con Dios, con su familia, sus semejantes y hasta su entorno. No estoy hablando de géneros musicales específicos. Aquí caben todo tipo de canciones: las congregacionales de alabanza y adoración y las de solistas que abordan diversidad de temas. ¡Incluso algunas canciones seculares!

Dos ejemplos vienen a mi mente cuando pienso en este tipo de canciones:

El primero, hace algunos años ví por la televisión una entrevista que le hicieron al cantante y compositor de renombre mundial, Don Moen (Integrity Music), allí relató cómo escribió una canción pensando en un matrimonio de amigos suyos que recién habían perdido un hijo. Él se dio a la tarea de componer con la intención de ministrarles en medio del dolor y la confusión que estaban experimentando. ¿Sabe cuál fue la canción que escribió? “God will make a way” que en español se tituló: “Sendas Dios hará” y que interpretó el cantante guatemalteco Juan Carlos Alvarado en la producción “Glorifícate”. La letra dice: “Sendas Dios hará donde piensas que no hay/Él obra en maneras que no podemos entender/Él me guiará, a su lado estaré, amor y fuerza me dará/Un camino hará donde no lo hay.

Miles han sido consolados y motivados en su fe a causa de esta canción. Quizá hasta usted también lo fue cuando en su tiempo sonaba en las radios o se cantaba en las iglesias. ¿Recuerda? Esta canción bendijo no solo a Latinoamérica sino a todo mundo anglo en cuyo idioma originalmente fue escrita.¿De qué nos habla esto? De que verdaderamente una canción puede traer respuesta a la vida de la gente. Don Moen conocía ese potencial y por eso decidió escribir una canción que no solo ministró a sus amigos, sino a todas las naciones.

Segundo, otro ejemplo que podría ilustrar el poder que tienen las canciones de traer respuesta es: “Color esperanza” del compositor argentino Diego Torres. ¿Recuerda la letra? “Sé que hay en tus ojos con solo mirar, que estas cansado de andar y de andar y caminar girando siempre en un lugar/Sé que las ventanas se pueden abrir, cambiar el aire depende de ti, te ayudará, vale la pena una vez más/Saber que se puede, querer que se pueda, quitarse los miedos, sacarlos afuera/Pintarse la cara color esperanza, tentar al futuro con el corazón”.

Hasta donde yo sé Diego Torres no es cristiano, pero escribió una canción, que como dice Dante Gebel, a la que se le atribuye haber ayudado a la nación Argentina a no bajar sus brazos en medio de la peor crisis económica que sacudió al país a finales de 2001. Incluso se asegura que dicha canción se adoptó como himno lema en alrededor del 70% de las escuelas de todo el país (1). ¿Por qué? Porque la canción trajo respuesta al corazón angustiado de la gente y los animó a tener fe a pesar de la adversidad. Me hacen reflexionar las palabras de Dante: “Probablemente Dios haya inspirado a Diego Torres a componer esa canción porque no encontró a un cristiano dispuesto a escribirla sin importar de que la letra no mencionara a Dios” (2).

La verdad es que como cristianos debemos ser humildes en reconocer de que no solo la música cristiana tiene el poder de traer respuesta al corazón humano, sino toda la música en sí posee dicho potencial. Dios permita que más compositores que no conocen al Señor compongan canciones que honren los valores de la Palabra y de esta forma más gente pueda encontrar fe, amor y esperanza, o mejor dicho: respuestas, en medio de cualquier circunstancia que los rodee.

Canciones que no brindan respuesta.

El otro tipo de canciones que existen son aquellas que no ofrecen ninguna clase de respuestas al corazón humano. O simplemente entretienen o peor los hunden aún más. Seamos francos: hay canciones que algunos compositores están escribiendo y que están sonando en las radios que no aportan nada. Sí, emocionan; sí, son pegajosas. ¡Pero no contribuyen a la vida de la gente! Sin afán de ofender a nadie, aquí no solo entran las canciones que llamamos seculares, sino también algunas canciones cristianas.

Recientemente un pastor dominicano que conocí me dijo: “Noel, aunque te sorprendas hay canciones seculares que yo escucho, ¡y hay canciones cristianas que no escucho! Porque no aportan nada a mi vida”. Me resultó interesante su pensamiento. Por eso, cuando nos demos a la tarea de componer debemos reflexionar: “Esta canción que estoy escribiendo, ¿contribuirá a la vida de alguien? ¿Ayudará a las personas a profundizar su relación con Dios, con su familia, su prójimo o por lo menos con su entorno?” Si la respuesta es «Sí», adelante, continúe con la canción. Si la respuesta es «No», entonces deténgase y aprenda a maximizar su don de composición en pos de aquellas cosas que valen la pena escribir.

A causa de la serie: Las mejores canciones de Latinoamérica que publico en el blog he permanecido en contacto con el Hno. Carlos Rey Stewart, co-presentador del programa: Un Mensaje a la Conciencia. Sostuvimos algunas conversaciones en Panamá y entre ellas me sugirió ver el programa: “La canción de la rebeldía”, que bien puede ilustrar cómo una canción que pudo haber sido respuesta, no lo fue.

En el programa Carlos Rey relata el siguiente incidente:

Mientras escuchaba la canción “Rebeldía” en un bar del centro de la ciudad se apuntó al cráneo con su pistola y apretó el gatillo. El revólver falló, así que pidió que le sirvieran otra copa y que volvieran a tocar el mismo disco. Mientras se tomaba el nuevo trago, escuchó una vez más las siguientes palabras de la melancólica canción, escritas por su paisano Ángel Leonidas Araujo: “Señor, no estoy conforme con mi suerte ni con la dura ley que has decretado/Pues no hay una razón bastante fuerte para que me hayas hecho desgraciado/Te he pedido justicia, te he pedido que aplaques mi dolor, calmes mi pena/Y no has querido oírme o no has podido revocar tu sentencia en mi condena”. Terminada la canción, con toda calma se apuntó el arma otra vez y volvió a apretar el gatillo. Esta vez el revólver disparó, y Ángel Polibio Loyola, policía de Guayaquil, Ecuador, murió en el acto (3).

Luego de narrar el incidente Carlos Rey hace una reflexión pertinente; sin embargo, lo que quiero resaltar del relato es que evidentemente este policía ecuatoriano se había identificado con las palabras de la canción: “Rebeldía”. Sea que lo haya hecho antes de entrar al bar o cuando se encontraba allí, este hombre se compenetró de tal forma con la letra que pidió tenerla como fondo mientras coqueteaba con el revólver. No estoy diciendo que el compositor es culpable de la tragedia ni que el suicida no habría consumado el acto si hubiera escuchado otra canción. Obviamente cuando alguien decide quitarse la vida es producto de muchos factores. Pero pienso que si este hombre, en medio de su crisis hubiera estado expuesto a otro tipo de canciones, a esas que brindan respuesta al corazón necesitado, probablemente otra sería su historia. Probablemente.

Cuando le comenté a Hno. Carlos Rey que quería utilizar su relato como ilustración en esta entrada, me escribió: “Como dato adicional a este programa, te comento que cuando simulé este Mensaje a la Conciencia en el Centro Cristiano de Guayaquil el 28 de septiembre de 2003, me dijeron luego del mensaje que muchas personas se habían suicidado ahí mismo en Guayaquil escuchando la letra de esa misma canción, y fue debido a eso que el mensaje en el que canté esa canción los conmovió tanto”. Impresionante, ¿no cree? Pero añadió: “Sin embargo, te comento además que si el compositor Araujo no hubiera escrito ni grabado esa canción, de todos modos es probable que la mayor parte, si no todos, de los que se suicidaron escuchándola hubieran hecho lo mismo escuchando la letra de otra canción, tal como “Adolorido corazón”, “Una lágrima por tu amor”, etc.”

Carlos Rey tiene razón, hay momentos específicos en la vida que las personas buscan identificarse con alguna canción para lamentar o manifestar sus penas. Si no es con una lo harán con otra. ¡Ojalá que en esa búsqueda encuentren una que les brinde la respuesta que tanto necesitan!

¿La quiere escribir usted?

Continúa…

PREGUNTAS PARA LOS LECTORES DEL BLOG: ¿Podría relatar brevemente algún testimonio personal de alguna canción que usted haya escuchado y que trajo respuesta a su vida en un momento determinado? Es más, ¿podría mencionar un testimonio similar pero de canciones suyas siendo respuesta en la vida de otros?

Notas:

(1) Gebel, Dante, “HÉROES, Jornada intensiva para líderes”, Línea Abierta-Editorial Vida-Zondervan, 2006, Disco No. 5.

(2) Gebel, Dante, “HÉROES, Jornada intensiva para líderes”, Línea Abierta-Editorial Vida-Zondervan, 2006, Disco No. 5, paráfrasis mía.

(3) Tomado de: http://www.conciencia.net

8 Comentarios

  1. Godofredo Peñate

    Hermano Noel:

    Lo felicito grandemente por: «las canciones que escribimos deben traer respuesta a la vida de las personas».

    Siento mucho que la segunda parte: («Canciones que no brindan respuesta»).
    Le haya quitado todo el sabor exquisito al artículo.

    Bendiciones!!!

  2. HNO. GODO: No comprendí del todo la última parte de su comentario, jeje. Si es debido a lo sombrío de la nota, pues la verdad es que es una realidad que no podemos negar. Lo cual debe concientizarnos aún más de nuestra responsabilidad que tenemos como escritores de componer para brindar soluciones a la gente.

    ¡Gracias por siempre comentar!

    Noel Navas
    La Aventura de Componer
    El Salvador.

  3. Super interesante!!! Muchas veces no imaginamos el potencial que tiene una canción. Pues testimonios de canciones que yo haya compuesto no tengo aún, pero si recuerdo que ahi por Septiembre del año pasado vivi momentos de profunda tristeza y angustia como nunca antes las había vivido y pues bueno, para ese tiempo salió a la venta la producción «En paz» de Daniel Calveti, todo el disco trajo una respuesta a mi vida, pero sobre todo el track 3 «Alma mia» todas las noches la escuchaba (La prueba duro meses, en serio) y cada vez el Señor consolaba mi corazón con la letra de esta canción, la cual es un canto escritural. QUE NUESTRAS CANCIONES SEAN RESPUESTAS DE DIOS PARA LA GENTE!

    Por otro lado Noel, ya recibi el libro «El arte ciencia de hacer canciones», MUCHAS GRACIAS por ser el vinculo con hno. Pablo Azael para poder obtenerlo, ya le dí una «hojeada» y pues esta buenísimo, interesante y elevado, sin duda aprenderé muchisimo. GRACIAS!

  4. ADONYS: Mirá, ya me picó la curiosidad por comprar ese disco. Si te ministró tan profundo y por tan largo tiempo ha de ser porque está bien ungido, ¿no? Así que ya voy a ver como logro escucharlo para poder ser ministrado de la misma manera que tú. ¡Gracias por compartir ese breve testimonio!

    Noel Navas
    La Aventura de Componer
    El Salvador.

  5. interesante pregunta no? me edifica o no lo q escucho? edificara o no lo q escribo??… pues a mi me han tocado un par de canciones en mi vida creo q una de las que mas fuerte me tocaron fue la cancion «creo en ti» de julio melgar y «Desde mi interior» de hillsong… canciones que las oi en el momento justo y q llevaban el mensaje q necesitaba oir… en cuanto a testimonio por canciones mia aun no tengo… sin embargo espero que tengo pueda ser de bendicion para muchas personas que la llame «De quien temere?» y estoy viendo si aceptan tocarla en el grupo xD asi q probablemente la oigas jajaja pero si fue una cancion que fluyo en una prueba y me ayudo mucho y me gustaria q otras personas la pudieran oir… puede que les sirva tanto o mas de lo q me sirvio a mi 😀

  6. GERSON: Gracias por comentar y contar esos breves testimonios de canciones que en verdad han sido respuesta. En cuanto a que no tienes testimonios de tus canciones, claro, a todos nos pasa, más cuando estamos comenzando a componer. Pienso que la cantidad de testimonios es directamente proporcional al grado de exposición de una canción. Entre más expuesta más posibilida de recibir testimonios de gente que ha sido bendecida; entre menos, menos. Es una teoría mía.

    Dios te bendiga y sí, me gustaría oir tu canción…

    Noel Navas
    La Aventura de Componer
    El Salvador.

  7. Hola Noel,
    pasaba por aqui y queria dejar mi comentario,referente a mis experiencias con canciones que han servido en vida como aliciente para levantarme,cuando he estado en pruebas, una de ellas es «si puedes creer» de Lilly woodman,a ministrado mi vida grandemente hasta el disco se me rayó de tanto escucharla.
    Y con respecto a lo que dices en la parte de que hay canciones que no brindan respuestas, 100 % de acuerdo contigo y en especial esas que no dicen nada o que dañan la mente y te inducen a hacer cosas no correctas,o te entristecen o te sumergen en una terrible depresión que luego te lleva a la muerte, ese es el caso de esta canción, de la que tu escribes, conozco esta historia ya que soy de Guayaquil, y sé que no fué solamente uno el que se mato al oir ese tipo de canciones si no muchos, y al igual de otro cantante secular que se llamaba Julio Jaramillo,»el ruiseñor de america» es muy conocido y sus canciones estan en todos los bares y cantinas de la ciudad, y es este estilo de canto (pasillos) que los invade en una especie de tristeza y melancolia que los lleva a perderse en el alcohol y veces los borrachos terminan suicidandose, que bien que en tu articulo nos instes a escribir canciones que sirvan para edificar,y que traigan respuestas a los necesitados,
    bendiciones
    rommy

  8. ROMMY: ¡Qué intersante lo que dices! Ya que aunque vives en Suiza creciste en Guayaquil, interesante de verdad que corroboras que este tipo de situaciones suceden de verdad. Pienso que más que la canción en sí es la suma de muchos factores que te inducen a la tristeza, a la depresión, al mal actuar e inclusive al deseo de quitarse la vida. Una canción es parte de ese eslabón, no la causa en sí. Pueden haber casos pero siempre estos problemas con multifactoriales. En fin, lo importante como dije en la entrada y tu bien captaste, es que dentro de ese eslabón hayan canciones que briden soluciones a la vida de la gente y las ayude a salir adelante. ¿Amén?

    Noel Navas
    La Aventura de Componer
    El Salvador.

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