Lecciones prácticas de la primera canción de la Biblia.

La vez pasada extraje un principio bíblico de composición basado en los últimos capítulos de Deuteronomio donde la Escritura claramente nos dice que Dios inspiró a Moisés para componer. Hablamos de que efectivamente es bíblica la afirmación de que Dios da canciones y que él es el principal interesado en el ministerio de la composición. En esta oportunidad extraeré un principio más de esa Primera canción que el Señor inspiró.

Segundo: Dios es el principal interesado en que enseñemos a otros nuestras canciones.

El texto de Deuteronomio que leímos en la entrada anterior no solo dice que Dios le ordenó a Moisés que escribiera una canción, sino también: “Enséñalo a los hijos de Israel; ponlo en la boca de ellos…” (Deuteronomio 31:19). Es decir, Dios no lo instó a componer con el fin de que se deleitara solitariamente con su canción, sino a que la mostrara al pueblo para ministrarles. Una canción en la mente de alguien sólo impacta a una persona, pero puesta en la boca de otros impacta a muchos más. Jesús dijo: “No se enciende una luz para ponerla debajo de almud [´vasija´], sino sobre un candelero y así alumbra a todos los que están en casa” (Mateo 5:15). Las canciones se escriben para mostrarlas a la gente, no para esconderlas en una gaveta. Si se hace esto se trunca su posible trascendencia en la vida de muchos.

Cuando hablo de mostrar nuestras canciones no me refiero a que todas ellas tienen como destino final ser cantadas en una congregación o grabadas en un Cd. ¡Ojalá que sí! Pero no siempre sucede eso. A lo que me estoy refiriendo es a que mucho de lo que escribimos se puede cantar en privado a gente específica, y por qué no, en reuniones de grupos pequeños. Si somos obedientes a este llamado de enseñarlas a más personas Dios puede catapultar esa canción a niveles que nunca nos hemos imaginado. Pero debemos ser fieles en lo poco antes de esperar que miles las canten.

Mire, cuando el Señor le habla y le inspira para componer no lo hace para que se apropie del mensaje y se lo guarde solo para usted. Él se lo da, en forma de palabras y melodías, para que también ministre a otros. En mi caso personal he escrito canciones, muchas canciones, que únicamente he mostrado a amigos míos. Nadie más las ha escuchado. Tengo una canción muy especial que se llama: “Déjame enamorarme de ti”, cuyo coro dice: “Que mi corazón con toda su fuerza te ame a ti Jesús/Que mi alma con sus sentimientos te ame a ti Jesús/Que mi mente no escatime el tiempo al pensar en ti Señor/Déjame enamorarme de ti”. La canción tiene dos estrofas, una melodía y un arreglo musical que a mi modo de ver son intensos. La canción en sí habla de amar al Señor con todo el corazón, con toda la mente y con todas las fuerzas.

Bueno, cuando recién la escribí se la mostré a un amigo en la sala de mi casa. Se la canté y le relaté cómo es que decidí escribirla, cuando terminé de mostrársela suspirando me dijo: “¡Wow! ¡Dios me acaba de hablar Noel!”. Como esta pequeña anécdota podría contarle algunas más y en la mayoría de los casos la reacción ha sido la misma: “¡Cómo me ha bendecido tu canción Noel!”. Por eso le digo: si por alguna razón usted o yo no tenemos la oportunidad de que nuestras canciones sean cantadas en público, mostrémoselas a una persona más, por lo menos para comenzar. Si lo hacemos muy probablemente le ministrará y le ayudará en su vida cristiana como he visto que sucede cuando muestro a otros algunas de las mías.

Ahora bien, el hecho de que mostremos una canción a una sola persona no significa que no podamos mostrarla a más gente, digamos: en grupos pequeños o en la reunión de la iglesia. No, estoy hablando que enseñemos nuestras canciones en todos los frentes posibles pero con paciencia. Es más, si se anima, ¿por qué no dársela a un cantante o enviarla a una disquera para ver la posibilidad de que se grabe? Sé que lograrlo es difícil, pero cuando algo es de Dios, ¡es de Dios! Hay ocasiones en que el Señor tiene cosas que decirle a la iglesia, y esos mensajes, como en el caso de la canción de Moisés, se transmiten por medio de cánticos. Dios sabe el potencial que tiene una canción y por eso inspira a sus siervos, los compositores, a que plasmen sus palabras en melodías para poder hablar a su pueblo. ¡Quién no recuerda la famosa canción de Marcos Witt “Renuévame”! ¿Sabe cómo nació esa canción? ¡Mientras Marcos se bañaba! Luego la cantó en un retiro de jóvenes y lo demás es historia. En cuestión de semanas dio la vuelta al mundo. ¿Por qué? Porque seguramente Dios quería traer renovación a la vida de la iglesia y puso en la boca de Marcos esa ´oración cantada´ que millones de personas en el mundo cantaron para que la voluntad de Dios fuera hecha en la Tierra. Como el caso “Renuévame” podríamos citar decenas de ejemplos más donde Dios puso, y sigue poniendo, a cantar a su iglesia canciones específicas para poder ejecutar su voluntad en la vida de los hombres.

“¿Qué pasa si las canciones que envío a un cantante o una disquera no se graban?” Nada. Usted lo intentó y obedeció al Señor de mostrárselas a otros. “¿Qué pasa si se las muestro a mi líder del grupo de oración o de estudio bíblico, o al líder del ministerio de alabanza y no la toman en cuenta?” Una vez más: Nada. Usted obedeció a su Señor que le dijo: “Ve y muestra las canciones que te he dado”. Su deber es enseñar a otros sus canciones y dejar los resultados a Dios. Si al intentar mostrarlas nadie las adopta para cantarlas en público, no se desanime. Dios a su tiempo abrirá las puertas para que su canción sea conocida. Siga tocando puertas y si aún así no se abren, no desfallezca. Su deber como compositor es componer independientemente de que sus canciones se canten en una congregación o se graben en un Cd. Vamos, insista pacientemente y a su tiempo las condiciones se darán para que su canción sea conocida en las esferas que Dios ha destinado que sea conocida. Y cuando eso suceda, ¡prepárese!, es cuestión de tiempo para comenzar a oír los testimonios de personas que a causa de una canción suya decidieron recibir a Cristo, reconciliarse con él o tomaron nuevas fuerzas en la vida cristiana.

Continúa…

PREGUNTAS PARA LOS LECTORES DEL BLOG: ¿Por qué cree que es importante enseñar a otros nuestras canciones? ¿Cree que es correcto guardarlas para uno mismo y nunca mostrarlas?