Las mismas canciones de siempre (Primera parte)

Las mismas canciones de siempre (Primera parte)

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las-mismas-canciones-1Cometiendo los mismos errores del pasado.

Cuando enseño sobre composición, digamos en un Taller, relato brevemente la historia detrás de la canción: “Te alabaré mi buen Jesús” que escribió Emmanuel Espinoza y que Danilo Montero grabó hace más de una década en el disco: “Admirable”. De paso, luego de mi relato ilustrativo, a manera de broma aprovecho para decir: “Bueno, en mi iglesia cuando el ministerio de alabanza canta: “Te alabaré mi buen Jesús”… ¡Significa que esa semana no ensayaron!” En cada sitio que he dicho esto la reacción ha sido igual: Todo mundo a reír. En una ocasión hasta alguien gritó: “¡En mi iglesia también!” La intención de mi bromi-comentario no es desacreditar la canción, para nada, la considero una gran canción; sino más bien señalar una realidad de muchos ministerios de alabanza: Siempre cantan las mismas canciones. Yo pregunto: ¿A caso no hay recursos para innovar?

La otra vez fui de visitar mi anterior congregación. No recuerdo exactamente por qué asistí pero allí estaba yo durante el tiempo de alabanza de una reunión entre semana. Adivine qué: Estaban cantando las mismas canciones que cantábamos cuando me fui en el año 2,000. Yo pensé: “Caramba, ¿tanto tiempo y no han renovado el repertorio?” Quizá porque asistí a una reunión entre semana y no a una de domingo pasó esto. No lo sé.

El punto es que hay muchísimos equipos de alabanza que no tienen un Programa de Innovación de Canciones. Uno en donde agenden periódicamente la incorporación de canciones nuevas al repertorio de la congregación. Sean cantos compuestos por algún integrante del ministerio, de algún cd de alabanza y adoración contemporánea o alguna traducida por ellos mismos de otro idioma, es necesaria la innovación.

¿Qué pasó hace varias décadas con los himnos de la iglesia? Lo mismo que está pasando hoy. Mucha de la crítica que recibieron los himnos bautistas e inclusive los coros pentecostales, fue que siempre se cantaba lo mismo. Nunca se innovaba y casi nunca se incorporaba alguna canción nueva. ¿La razón? “Es que estos son los cantos teológicamente mejor compuestos” decían unos. O: “Es que estos son las coros realmente ungidos” argumentaban otros. Bueno, en algunas congregaciones se está incurriendo en el mismo error con la diferencia que es con cantos contemporáneos. ¿La excusa? “¡El equipo de alabanza no ensaya cantos nuevos!” ¿Quién dice eso?… ¡Yo!

Cuando hace algunas décadas comenzó la llamada “Restauración de la alabanza”, que en realidad no fue en la alabanza sino en el corazón del adorador, lo que sucedió fue que vientos de renovación soplaron sobre la vida de las personas. Canciones nuevas con melodías emotivas y con letras que expresaban lo más profundo del corazón inundaron las iglesias. Cantos bíblicos, dinámicos y vivos llenaron las plataformas de las congregaciones. Fue algo impresionante, principalmente por la velocidad y la magnitud que alcanzó. El problema hoy en día es que los equipos de alabanza y por qué no decirlo: de los pastores y líderes de adoración, es que han olvidado que el dilema con los himnos y los coros del pasado no eran los himnos y los coros en sí, sino el espíritu de rutina que caracterizó esos tiempos debido a tanta repetición de lo mismo. El problema no eran las canciones, sino que se cantara lo mismo sin visión de innovar. La repetición apagó la pasión.

Yo estoy convencido de que se deben seguir cantando algunos de los himnos y coros de antaño. Soy de quienes piensan que se puede adorar en espíritu y en verdad con esas maravillosas canciones. Claro que sí. Pero insisto: el problema actual radica en que estamos cometiendo los mismos errores del pasado con la diferencia de que lo estamos haciendo con cantos contemporáneos. Estamos cantando lo mismo sin miras de innovación y probablemente para salir del paso.

¿Quién o quiénes son los responsables de esta situación en una iglesia local? El pastor y el director del equipo de alabanza. Sí, ellos dos. Nadie más. Proverbios dice: “Sin visión el pueblo perece”. Es decir, la alabanza y adoración rutinaria (por no decir: muerta) de una congregación es responsabilidad de la visión de estos dos personajes. Ambos deben unificarse para cumplir con los propósitos plenos de la adoración congregacional. Ambos deben impulsar el dinamismo de una adoración vibrante que incluya un Programa de Innovación saludable, de canciones propias, de otros o traducidas.

Aclaro: no estoy hablando de que cada domingo se deba cantar una canción nueva ni que la incorporación de cantos nuevos es el secreto del avivamiento. No, estoy hablando de que hay que ser estratégicos en la incorporación de canciones inéditas dentro del repertorio de la iglesia y que eso puede generar cierto grado de dinamismo en la adoración. Aprovecho para invitarle a leer parte de un capítulo del libro: “Exploracion de la adoración”, escrito por Bob Sorge y que subí al blog hace varios meses el cual puede ayudarle a introducir sabiamente cantos nuevos dentro de sus reuniones si es que está interesado en ello. Si lo quiere leer en este momento simplemente haga click aquí.

Vamos, es hora de dejar de cantar siempre lo mismo. Si su iglesia tiene compositores, indague si tienen canciones útiles para la congregación. Si no las tuvieran invítelos a escribirlas y si aún así no obtuviera el resultado esperado busque cuanto cd de alabanza y adoración pueda para ver si encuentra canciones acordes al estilo de adoración de su congregación. Si en un caso extremo no encontrara, ¡no lo creo!, busque música en inglés o en portugués que allí hay grandes canciones que necesitan traducirse y ser cantadas en español por la iglesia. Recursos hay, es cuestión de buscar y echar a un lado la pereza.

Continúa…

10 Comentarios

  1. Godofredo Peñate

    El problema:

    Desde mi punto de vista, como sonidista
    en eventos e iglesias.

    «Los músicos se están alejando cada día más
    de la congregación».

    Están cantando la música que les gusta a ellos
    olvidando a la congregación.

    El sabor de la alabanza:
    Son las introducciones que preparan
    la ministración.

    Lo repetitivo que escuchamos
    es que no hay introducciones,
    todas comienzan con palmadas rítmicas
    por favor,
    introducciones, por favor.
    aunque sea una bien hechita, con su puentecito
    y un lindo final.

  2. HNO. GODO: Muy interesante su punto de vista, francamente no comprendí lo de las «intros», «puentecitos» y «finales». Pero sí, como usted dice, ha de haber algo de «egoísmo» en cantar siempre lo mismo, se cantan lo que a los equipos de alabanza les gusta y no necesariamente lo que la congregación en sí necesita. Muy buen aporte, gracias por siempre comentar Hno. Godo.

    Noel Navas
    La Aventura de Componer
    El Salvador.

  3. Algo que agregar es que he notado que en muchos grupos de jovenes es que se escucha mas los instrumentos que la alabanza, y en especial la bateria es muy fuerte.

    En lo personal me desconcentra la musica que tiene mucha bateria o cuando un instrumento sobresale mas que los demas o si sobresalen sobre la cancion.

    A un hermano en la iglesia le comente que no era un batalla de que instrumento se oyera mas fuerte.

  4. TOM: No solo a ti te pasa eso, creo que a muchos también. Es cuestión de mezcla, o que el batero toque más suave. Los músicos deberían coordinar los volúmenes para que todos suenen igual y todos a la vez podamos disfrutar.

    Noel Navas
    La Aventura de Componer
    El Salvador.

  5. je je me parece que el problema de la bateria es muy general en las iglesias. pero es que yo encuentro dos problemas.

    1. La iglesia no puede (por razones economicas) o no quieren invertir en adecuar el equipamiento para la alabanza. Existen cabinas o pantallas que ayudan a que la bateria no retumbe tanto, a veces no es culpa del baterista (ojo yo no soy baterista jeje), muchas veces es cuestion de acustica del sitio. Ahi va el problema, acondicionas una cabina, y de hecho tienes que luego invertir en microfonar la bateria, una buena medusa para conectar tanto microfono a una consola que de por sí debe tener suficientes canales. Unos buenos monitores para que los musicos se escuchen, si los musicos no se escuchan siempre tienden a tocar mas fuerte, por ende los cantantes (que tampoco tienen monitores para escucharse, tienden a alzar la voz, a gritar para escucharse y muy pronto se les cansa la voz o comienzan a tener serios problemas de salud en sus cuerdas vocales. Y así todo se encadena.

    El problema numero dos: ojo con lo que voy a decir, el sonido en la iglesia es en si mismo un ministerio que debe ser llevado con resposabilidad. Los que manejan el sonido no se preocupan de capacitarse y hacen lo que pueden, muchas veces no aparecen en los repasos de la alabanza, y quieren obtener un buen sonido cuando llegan el domingo a la iglesia, y eso que yo creo en milagros. Pienso que el ministerio de sonido y multimedia de las iglesias es un ministerio muy importante.

  6. A TODOS QUIENES COMENTAN: Me parecen geniales vuestras aportaciones, pero francamente no tienen mucho que ver con el tema en sí de «cantar siempre lo mismo». Agradezco de verdad vuestros comentarios pero les invito a escribir relacionado al tema que estamos desarrollando.

    Con fraternal afecto…

    Noel Navas
    La Aventura de Componer
    El Salvador.

  7. el principal problema de esto creo yo es la conformidad para decir… » hey esta cancion ‘pego’ en la congregacion entonces hay q cantarla de nuevo» y luego de un tiempo cuando no se ensaya se buscan las canciones que le gustan a la gente, las canciones con las q la gente ha estado mas identificada, y asi empieza la rutina…

  8. GERSON: Sí va, tienes razón, es todo un proceso, inconciente quizá, que lleva a la rutina. Por eso creo que la innovación debe ser un proceso intencional y deliberado. No esperar que el azar nos proporciones canciones nuevas, hay que escribirlas y programar su presentación en la congregación.

    Noel Navas
    La Aventura de Componer
    El Salvador.

  9. Genial tus apreciaciones y la verdad muy acertadas, porque siento que la mayoria de ministerios de alabanza de iglesias caemos en los errores que bien comentas. Con respecto a renovar el repertorio, en el caso de la congregación a la que asisto y al ministerio de alabanza al cual pertenezco (toco la guitarra), se da el caso de que que el director de alabanza se «siente» a gusto con ciertos temas y ritmos (o mejor dicho: cierto ritmo), lo cual inpide que se incorporen nuevos cantos que no se ajusten a ese patrón, generando monotonía en cuanto al ritmo que se toca, valga la redundancia, y que muchas veces el resto del grupo no se encuentre muy conforme o a gusto. Pese a que se da la opinión de introducir nuevos temas al repertorio, al final debemos acatar lo que el director dice ya que como bien dices, debe respetarse la autoridad que ha sido desiganda en la iglesia; por oto lado el pastor parece complacido con la situación. En sintesis: No se explota todo el potencial de los músicos y siento que se limita la expresión, y más importante el mover del Espíritu Santo, ya que la congregación, con toda razón, se «aburre» de escuchar siempre lo mismo. Me gusta ria saber que opinas al respecto y que podría hacerse en este caso. Muchas bendiciones desde Costa Rica, un ¡Pura Vida! a esta gran labor que estas realizando para tus hermanos y colegas músicos.
    Saludos.

  10. OLIVIER: Francamente no sabría qué aconsejarte. Pero a ver qué tal me sale.

    Mira, qué pena que hayan pastores y directores de alabanza sin visión, en el caso que me comentas, visión rítmica. Y además, sin visión para la innovación. Hay algunos que creen que las canciones ungidas son con ciertos ritmos, o se estacan musicalmente por pura pereza mental. Es complejo el asunto.

    Pienso que una cosa práctica que podrías hacer es imprimir estos 4 artículos y compartirselos al pastor, al director y al todo el ministerio de alabanza simultáneamente. ¡A lo mejor y les sirve para reflexionar! Ojala. Además de leer estos artículos, propicia un par de coversaciones al respecto. Sería bueno conocer el sentir de las autoridades y del equipo de alabanza en sí. Inicien cada una de estas reuniones con oración sincera.

    Por otro lado, si los músicos fueran músicos muy pero muy destacados, que están a gusto en la congregación en la cual están sirviendo y claro, después de varios esfuerzos todo sigue igual, entonces… No hay más que hacer que orar por esta situación y continuar sirviendo gustosamente. No te digo que se cambien de iglesia porque ese no es el punto. Pero sí animaría a los músicos a que crezcan ritmicamente y armónicamente en todo lo relacionado al ministerio al Señor, la adoración y la música en sí. ¡Aparte de la iglesia con ritmos monótonos en la que sirven! A solas pues, cada quien en su casa.

    Es decir, sigan sirviendo con todo el corazón, pero cada quien por su parte practique, ensaye y crezca con la música que más le gusta y que les gustaría tocar. Si en la iglesia no hay esa oportunidad de mejorarse musicalmente entonces cada quien individualmente debe hacerlo.

    Los músicos que sirven en iglesias como estas no deben tomar como excusa esta situación para estancarse. Deben someterse a las autoridades, respetar sus gustos y seguir adelante. Claro, mientras en privado ensayan, escuchan música, creen personalmente, etc. Una iglesia poco visionaria con la música no debe ser excusa para nuestro estancamiento.

    Bueno, mi bro, eso por el momento, cualquier cosa estoy para servirte. Saludos a todos los tiquillos! Pura vida manooo!

    Noel Navas
    La Aventura de Componer
    El Salvador.

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