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Más componentes del Plan de Innovación.

Luego de haber visto los primeros tres componentes de un Plan de Innovación de Canciones como lo son: Visión, comunicación y planeación, prosigo a presentar tres componentes más de dicho Plan. Le recuerdo que mi intención con esta propuesta es animar a los equipos de alabanza y a su liderazgo a considerar incorporar periódicamente canciones nuevas a sus reuniones de adoración, de forma sistemática y permanente. El equipo de alabanza que pretenda convertirse en un ministerio de adoración dinámico entre otras características debe ser un equipo innovador de canciones, propias, de otros o traducidas.

4. Definición.

Ahora que sabemos que el pastor y el equipo de alabanza permanecen en comunicación y han planeado innovar cada tres semanas, es tiempo de definir qué tipo de canciones incorporarán al repertorio de la iglesia. ¿A qué me refiero con “tipo de canciones”? Hay tres tipos de canciones nuevas que se pueden incorporar: Canciones compuestas por ellos mismos, canciones compuestas por otros ministerios y que escucharon en algún cd, y por último, canciones traducidas de otros idiomas.

Yo abogo porque los ministerios de alabanza canten sus propias canciones. Incluso hay una serie de artículos que publiqué al respecto y que luego compilé en un ebook que podría resultarle interesante si desea profundizar en este aspecto de cantar canciones nuevas. El ebook se titula: “¿Qué tal si cantan sus propias canciones?” que puede descargarlo aquí.

Por otro lado, si por alguna razón el equipo de alabanza no cuenta con compositores y desea aprender a escribir canciones puede accesar a la sección: Talleres de composición y conocer los recursos que gratuitamente proporciona La Aventura de Componer para ministerios de alabanza que desean activarse en la composición.

Si por alguna razón el pastor y el equipo de alabanza prefieren cantar canciones de otros y que escuchan en los distintos cds que hay en el mercado, entonces el liderazgo debe conversar entre sí y decidir qué canción o canciones incorporarán al repertorio. No decidan entre todos los integrantes del ministerio, muy difícilmente llegarán a un acuerdo. Es mejor que el pastor o líder de alabanza y quizá, dos o tres integrantes más, sean quienes establezcan qué canciones incorporarán. En este caso muchas cabezas no piensan mejor que una. Entre menos sean quienes tengan voz, mejor. Los demás cantantes y músicos deben someterse gustosamente y respetar las decisiones tomadas.

Si se diera el singular caso que mientras deciden no encuentran la canción o canciones apropiadas para vuestro estilo de adoración hay infinidad de música en inglés y portugués que podrían traducir. Claro, para hacer esto tienen que tener la disciplina de oír este tipo de música para luego traducirla; sin embargo, aunque esta posibilidad siempre está a la mano, considero que en Latinoamérica tenemos suficientes recursos en español como para buscar traducir, pero si alguien piensa que es una buena opción igual lo menciono a manera de sugerencia.

5. Distribución.

Ahora que se ha escogido las canciones que se van a incorporar es hora de repartirlas a todos los integrantes del ministerio para luego reunirse y ensayar. Le recomiendo enfáticamente que no usen los ensayos del equipo de alabanza para ir a aprender canciones nuevas. No, es mejor que cada quien lo haga en casa y luego llegar al ensayo solo para ensamblar lo que previamente cada uno ha practicado. Repito: el ensayo es para ensamble, no para aprendizaje. El aprendizaje debe ser en casa. De este modo y debido a que hay más canciones que deben ensayar para el domingo, si cada integrante practica en casa podrán maximizar el tiempo del ensayo y ensamblar tanto la canción nueva como los de la lista de cantos del domingo.

Un modo de asegurarse de que todos los integrantes del ministerio tengan las canciones nuevas es repartirlas un par de semanas antes durante un ensayo, de este modo todos podrán tener la letra, cifrado, charts o partituras y el cd para practicar en casa. Si todos tuvieran correo electrónico también se podría optar por enviar el material a cada bandeja de entrada y así todos comenzar a ensayar de ante mano.

Recientemente un amigo me comentó que su ministerio de alabanza tiene una cuenta de correo electrónico a la que todos los integrantes pueden accesar. Allí suben las canciones, todo mundo tiene el password y cada quien entra a bajar la canción o canciones nuevas que corresponde sacar para esa semana. Todo bajo el acuerdo de que nadie use la cuenta para enviar correos, solo para entrar y descargar la música que se ha subido para uso. Bueno, es una gran idea, bien podría hacer usted lo mismo.

6. Equilibrio.

Cuando hablo de equilibrio me refiero al hecho de incorporar canciones nuevas y al hecho de seguir cantando las canciones que ya forman parte del repertorio de la iglesia. Es decir, siempre que se incorpore una canción nueva, digamos: una cada tres semanas, se hará a la lista de canciones que ya se cantan en la congregación, ¿verdad? Esto significa que las canciones que ya están dentro del repertorio deben seguirse cantando, no es que hay que echarlas al traste y olvidarse de ellas. No, lo que un equipo sabio de alabanza debería de hacer es una lista completa de las canciones que como grupo conocen, dominan y que ya llevan tiempo cantando. Si como equipo llevan años tocando podrían hacer esta lista incluyendo todas las canciones que han cantado desde que se unieron. Hay equipos de alabanza que bien podrían anotar entre cien y trescientos títulos de canciones que dominan. Algunos hasta más. El punto es que cuando tengan esta lista deben señalar las canciones que han tocado demasiado y determinar darles un descanso. Otras que deben señalarse son las que llevan tiempo sin tocar pero que podrían reincorporar para ser incluidas en nuevas listas de cantos de futuras reuniones.

Mi sugerencia sería que hagan descansar las canciones que más veces han cantado el último trimestre y darle prioridad a aquellas que solo se cantaron algunas veces pero que tuvieron buena acogida en la congregación. Esto podría hacerse por un trimestre más, luego se puede volver a hacer este mismo ejercicio y mandar a descansar las canciones más repetidas durante ese período para volver a retomar las que se hicieron descansar primero. Es en este proceso de hacer descansar canciones y retomar otras ya conocidas, donde se deben incorporar nuevas canciones cada tres semanas. De este modo la congregación percibirá no solo que están innovando con canciones nuevas, sino retomando otras que antes cantaban pero que sin importar que ya son conocidas proporcionan cierta sensación de novedad a la reunión de adoración.

7. Ensayo.

Aunque parezca lógico decirlo permítame enfatizar que toda canción nueva que se pretenda incorporar al repertorio debe ensayarse. No se atreva a cantar canciones nuevas sin estar seguro de que el líder de alabanza, los cantantes y los músicos la saben a cabalidad. Como dije anteriormente: el ensayo es para ensamblaje, no para aprendizaje. Una sugerencia sería que se propongan ensayar una canción nueva dos o tres semanas antes de lanzarla en la reunión dominical. Si el equipo de alabanza ensaya dos horas por semana entonces dediquen unos treinta minutos para el ensamble de la canción nueva y el resto del tiempo para ensayar la lista de canciones del domingo. Hagan eso durante dos o tres semanas antes de mostrarla en público. El hecho de que los cantantes y músicos la ensayen en su casa sumado al ensayo general de la semana les permitirá tener lista la canción para el día que han designado mostrarla.

Si luego de haber distribuido la canción nueva a todos los integrantes del ministerio se diera el caso que al llegar al ensayo algunos integrantes no la practicaron desde casa, entonces no la ensayen. Sí, estoy hablando en serio, hablen amablemente con ellos y díganles que independientemente de la razón por la cual no hayan podido ensayar eso les está ocasionando que como equipo no avancen en el Plan de Innovación que han establecido. Por lo tanto, prosigan con el ensayo del resto de canciones que cantarán el domingo pero no ensayen la canción nueva debido a que algunos integrantes no la llevaron lista. Repito: es bueno ser estrictos en ese aspecto y de este modo concientizarlos de lo importante que es ensayar en casa y de este modo solo usar el ensayo para ensamblaje y no para aprendizaje.

El problema de algunos directores de alabanza es que les falta carácter y disculpan todo tipo de conductas. Claro, no me estoy refiriendo a actuar con enojo hacia ellos, no, estoy hablando de ser firmes en mantenerse en las decisiones que se han tomado. Por eso insisto que si algunos integrantes no llevan ensayada la canción entonces el equipo no debería ensayarla como señal de que todos están comprometidos con el proyecto de innovación. Cuando esos integrantes vean que a causa de ellos no se ensayó lo que habían planificado tomarán conciencia de su responsabilidad. Por eso sugiero que no la ensayen y se den a la tarea de practicar el resto de canciones de la lista del domingo.

Si la conducta de estos integrantes continuara en el siguiente ensayo, es decir, de no traer listas las canciones desde casa, entonces vuelvan a hacer lo mismo, no la ensayen y dé otra oportunidad más. Si una vez más se diera el caso de que algunos no llevan listas las canciones el líder de alabanza debe hablar seriamente con ellos y decidir si los dejará o no ministrar en la siguiente reunión dominical debido a su negligencia de no practicar en casa. Mientras tanto, ensaye la canción nueva con aquellos integrantes que sí llevaron lista la canción, continúe con el Plan y prosiga con el ensayo del resto de canciones.

Alguien pensará que quitarle a alguien el privilegio de ministrar un domingo por no llevar las canciones ensayadas desde casa es ser demasiado estricto, pero no lo es. Recuerde que mi sugerencia de sentar a alguien es después de brindarle múltiples oportunidades y tiene que ver con sentarlo un único domingo. No estoy hablando de regañarlo ni de expulsarlo de la banda. Simplemente de crearle conciencia de que su negligencia repercute en el trabajo de todos. Su propio retraso retrasa al equipo. Piense: ¿cómo es posible que alguien no tenga una hora a la semana para practicar una canción nueva y sí para ver su programa favorito de televisión, salir con sus amigos o navegar por la Internet? Las canciones de alabanza y adoración por lo general son fáciles de aprender (aunque hay excepciones), por lo tanto, no hay excusa para no llevar desde casa las canciones ensayadas. El ministerio de alabanza requiere sacrificar algunos placeres legítimos con tal de prepararse para la práctica del equipo, la participación del domingo y por ende, para ministrar al Señor.

Lastimosamente el espacio con que cuento para profundizar en las aplicaciones de este último componente es demasiado corto, por lo que me reservo el derecho de ampliar este tema para otra oportunidad o por medio del intercambio de comentarios en el área de abajo.

Le invito a que medite los siete componentes que hasta el momento hemos visto y los personalice a la realidad propia de su equipo de alabanza e iglesia.

Continúa…