Lo que siempre quise y nunca pude decir sobre el don de profecía (Undécima parte)

Lo que siempre quise y nunca pude decir sobre el don de profecía (Undécima parte)

Sucedió en 2017, el sitio web Evangelio Puro publicó una profecía sumamente extraña que el “profeta” Pedro García le dio públicamente al pastor Ruddy Gracia. Ojo, no te vayas a confundir, uno es apellido “García” y otro apellido “Gracia”, ¿ok? El asunto es que después de que Evangelio Puro publicó el video, el escándalo estaba servido, Pedro García fue catalogado por muchos como un falso profeta y Ruddy Gracia señalado de falto de discernimiento por no detener a tiempo la profecía que le estaban dando. ¿Qué fue lo que dijo el “profeta” que escandalizó a todos? Entre otras cosas, le dijo a Ruddy Gracia que tenía que construir un nuevo templo, un templo que había estado en el corazón de su esposa fallecida y que debido a que murió, ella nunca no pudo ver. El problema estuvo en que añadió: «Ese sitio, dice el Señor, yo quiero que me lo hagas para diez mil una persona (10,001) y un asiento lo tienes que dejar vacío porque ese será el espíritu de tu esposa. En ese sitio no se puede sentar nadie, ningún invitado. Ese sitio estará reservado como para ella porque ese sueño yo en ella se lo he dado…» (1). 

Cuando escuchas la profecía, de primas a primeras entiendes que cuando Ruddy Gracia construyera el templo, tendría que apartar un asiento porque el espíritu de su esposa se sentaría allí. Y he ahí la alarma que generó semejantes palabras, ya que contradecía lo que la Biblia enseña sobre la vida después de la muerte y que después de que alguien se va, quien se nos adelantó no tiene más contacto con este mundo (Hebreos 9:27). A los pocos días que Evangelio Puro publicó el video, Pedro García sacó un video clarificando qué quiso decir realmente con su profecía e intentando matizar el revuelo que había generado. Si vas y ves el video, se le nota bastante apenado, no se retracta de lo que dijo, sino que solo pide disculpas a quienes haya ofendido (2). Personalmente, yo creo que sí se equivocó. ¿Por qué? Porque no solo profetizó este asunto de la esposa fallecida de Ruddy Gracia una vez, también se lo dijo públicamente a su hija un día después. En esa ocasión, entre varias cosas que también habló, le dijo: «Lo que le gustaba a ella [a su mamá] era el color rojo, por eso, el nuevo templo que será de diez mil personas (10,000), serán todas las butacas en azul, pero una en rojo» (3). Obviamente, confirmando que sería un asiento especial para su mamá fallecida.

En el siguiente servicio de adoración de la iglesia, Ruddy Gracia pasó al frente a mitad del tiempo de alabanza, tomó el micrófono y dio una amplia clarificación sobre lo sucedido. Despotricó en contra de Evangelio Puro, se jactó de los credenciales de su ministerio y dijo: «Quiero aclarar que esta iglesia nunca ha predicado una falsa doctrina. Quiero aclarar que nuestro “estatutos de fe” está en nuestra página y que por 30 años de nuestro ministerio jamás se ha hablado ni de invocar muertos… ¡tampoco el evangelista [profeta] que vino quiso decir eso! Lo dijo ¡simbólicamente! ¡No! Aquí no se va a hacer un edificio con una silla para la pastora María. ¡No! Aquí no creemos que la pastora María va a dejar un trono de gloria, para sentarse en este disparate llamado: Tierra».

Después de añadir unas cosas más, Ruddy Gracia se volteó para preguntarles a sus líderes —a quienes había hecho pasar al frente—: «¿Alguno de ustedes pensaron que íbamos invocar el espíritu de la pastora María? ¿Alguna vez les dije yo a ustedes que yo iba a poner una silla para que se sentara la pastora María?» (4). En resumidas cuentas, contradijo lo que claramente dijo el profeta que él había invitado una semana antes.

En ese mismo video, Ruddy Gracia, dijo que un consejo de obispos había convocado al profeta Pedro García para que les explicara qué sucedió y por qué dijo lo que dijo. Ahora, permíteme preguntarte lo siguiente: si tú fueras pastor, si tú creyeras que los dones del Espíritu siguen vigentes y si tú te consideraras un “continuista” bíblico, sobrio y equilibrado, ¿qué harías si alguien de tus líderes o un miembro de tu iglesia, profetizara equivocadamente? ¿Cómo manejarías el caso? ¿Le impedirías profetizar para siempre o les impondrías solo una restricción? ¡He ahí un gran dilema al que se enfrentan los “continuistas” con el tema de las profecías fallidas!

Lamentablemente, hay varios pastores, predicadores y cantantes que andan profetizando por todos lados sin supervisión y cuando profetizan sobre eventos futuros que no se cumplen, los dones del Espíritu caen en descrédito y hasta se convierten en piedra de tropiezo, no solo para cristianos y sus familias, sino para la causa del Evangelio y quienes no conocen a Cristo.

Casos como el de Pedro García y Ruddy Gracia hay un montón, lo que sucede es que no son del conocimiento público. ¿Qué, entonces, se hace con esas personas que tú como pastor o líder te enteras que profetizaron mal? ¿Se les reprende e impide profetizar o se les impone alguna disciplina eclesiástica?

El caso público y de todos conocimos este año fue el de los que profetizaron erráticamente la sanidad de Julio Melgar. Sanidad que no ocurrió y que por lo menos tres cantantes auguraron que ocurriría: Marco Barrientos, Christine D´Clario y Marcos Brunet. Hay más cantantes y predicadores que también aseguraron que se sanaría, pero no lo hicieron en tono profético, sino más bien desde a doctrina errática de la confesión positiva. La pregunta es: ¿qué se hace entonces? ¿Se les deja impunes y que sigan profetizando como que si nada hubiera pasado o todo esto se maneja de otra manera?

Después de sostener varias conversaciones con amigos “continuistas”, entre ellos, pastores que admiro y que son equilibrados para enseñar el texto bíblico, a continuación te comparto algunas cosas que ellos y yo creemos que se deberían de hacer.

1. Se debe confrontar

Profetizar o decir que se ministra desde un don de profecía no es un juego, principalmente cuando de pronosticar el futuro se trata. Profetizar es tan serio que en el Antiguo Testamento se lapidaba a quienes profetizaban falsamente (Deuteronomio 13:1-5). Es cierto, ya en el Nuevo Testamento ni en la historia de la iglesia vemos que se apedreaba a alguien que erraba, pero el punto es que afirmar ser un profeta o tener un don de profecía, no debe tomarse a la ligera. Sobre todo si lo que se profetizará puede tener consecuencias en la vida emocional y espiritual de un cristiano, su familia o una congregación.

Vienen a mi mente dos amigos a quienes les profetizaron que se casarían antes de cierta edad y, por lo menos, uno de ellos, cuando no se cumplió quedó bastante afectado porque tenía mucha ilusión de casarse. Estos casos son sobre asuntos, digamos que triviales; ahora imagínate que alguien profetizara sobre la sanidad de un familiar tuyo con una enfermedad terminal y termina muriendo; qué tal si le profetizan a una mujer que aún ama a su esposo y le prometen que él volverá arrepentido de su infidelidad y nunca sucede nada; o qué tal si le profetizan a una pareja que espera que su hijo que huyó de casa por causa de la drogadicción y tampoco regresa. ¿Cómo crees que se sentirán cuando no ocurra lo que les profetizaron? ¿Crees que profetizar es un juego de azar y donde si le atinas ¡bien! y si no, ¡también!?

Por lo tanto, cuando los pastores o líderes de un hermano que dice tener don de profecía se enteran de que profetizó erráticamente, deben tomarlo a parte, confrontarlo en el carácter afectuoso de Cristo y solicitarle una explicación. Si fuera necesario —que en la mayoría de los casos lo será— hay que abrirle las Escrituras, mostrarle lo que se espera del don profético y recordarle que decir tenerlo es algo muy serio.

2. Se debe pedir perdón

Hace poco un amigo me contó un caso que sucedió en su iglesia. Él es pastor y alguien con don de profecía le profetizó a otro hermano que antes de siete días lo contratarían con “x” salario en “x” empresa. Este hermano, emocionado por la profecía, renunció a su empleo y metió su currículum en la empresa. Los siete días pasaron y nada. Es más, pasaron varias semanas y nada. Cuando mi amigo pastor se enteró de lo que había ocurrido y lo confundido que estaba el hermano desempleado y su esposa, confrontó a quien profetizó y le pidió que buscara a los afectados para pedirles perdón. Mi amigo me cuenta que desde entonces esta persona se ha sentido avergonzada y se ha detenido de profetizar.

¿Qué se hace con quienes profetizan mal? Se les pide que reconozcan su fallo y que busquen a la o las personas para pedirles perdón. Ojo, se pide perdón porque se les mintió. ¿Ok? Profetizar cosas que no ocurren, es mentir. Claro, sin intención, pero de todas formas, mentir sin querer es mentir y se debe pedir perdón. En este sentido, si se profetizó de manera privada a una persona o a una familia y lo que se dijo no se cumplió, debe pedírseles perdón y reconocerse que faltó tino. De preferencia, el pastor o líder inmediato lo debe de acompañar porque quien profetizó estaba bajo su cargo y, de algún modo, por lo menos tiene una mínima responsabilidad por ser su líder.

Ahora, si la profecía se emitió públicamente y tampoco se cumplió lo que se anunció, de nuevo, el pastor debe abordar el tema públicamente junto con quien profetizó, presentar las disculpas del caso y comprometerse ante la iglesia que este tema se supervisará para que no vuelva a ocurrir. ¿Ahora entiendes por qué todo esto del don de profecía no es un juego? ¿Ves que tiene serias implicaciones y que no puedes andar profetizando lo que se te antoje como si nunca fueras a dar cuentas?

Pregunta: ¿qué pasaría si quien profetizó no quiere pedir perdón y, peor aún, responsabiliza a los individuos (les echa la culpa) por no haberse cumplido su profecía? Esto dependerá de qué exactamente se profetizó y de qué trataba la profecía. Hay profecías que mientras se emiten incluyen prerrogativas y condicionantes, pero también las hay que no. En ese sentido, en forma general, la confrontación que el pastor haga en el carácter afectuoso de Cristo hacia la persona que profetizó erráticamente, medirá a quien diga tener el don de profecía. Si al exhortársele sobre sus desatinos, quien se equivocó se pone a la defensiva y no reconoce sus fallos, entonces, se está ante una persona inmadura espiritualmente y que no posee el fruto de humildad del Espíritu. En muchos de estos casos, es muy probable que quien diga tener el don querrá esquivar su responsabilidad y en otros hasta quiera irse de su iglesia local. ¿No quiere pedir perdón? Entonces, se le restringe para que no profetice más hasta que humildemente acceda a acatar la directriz pastoral. Si pasara que el “profeta” no hace caso y hasta se va de la iglesia, el pastor que confrontó a su oveja y le pidió enderezar el camino, cumplió su responsabilidad y habrá agradado enormemente al Señor. Mientras tanto, el que dice ser profeta o tener don de profecía, a su tiempo dará cuentas delante de Dios por su vida y su “supuesto” ministerio. 

Continúa leyendo la Duodécima parte dando clic aquí.

Notas:

(1) Para escuchar la profecía que estoy citando, ver desde 1 hr. 23 mns. hasta 1 hr. 32 mns. del siguiente video: http://bit.ly/2xqDYA9 Link revisado por última vez el 13 de agosto de 2019.

(2) Para ver el video da clic aquí: http://bit.ly/2z9sGh0 Link revisado por última vez el 13 de agosto de 2019.

(3) Para escuchar la profecía que estoy citando, ver desde 1 hr. 36 mns. hasta 1 hr. 40 mns. del siguiente video: http://bit.ly/2xsyKyS Link revisado por última vez el 13 de agosto de 2019.

(4) Para escuchar parte de la aclaración del pastor Ruddy Gracia, ver desde el min. 32 hasta el mns. 40 del siguiente video: http://bit.ly/2Zcml3Z Link revisado por última vez el 18 de agosto de 2019.

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