El director de adoración soñado

El director de adoración soñado

- en Los soñados del equipo de alabanza
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El director de adoración que todo pastor y congregación alguna vez ha soñado es…

-Uno que no se tome antes de irse a la iglesia y las publique en Facebook o Instragram diciendo: “aqui listo para ir a servir a mi Rey”.
-Uno que sea puntual para sus turnos de ministración, no uno que llega 5 mns. antes de comenzar el culto.
-Uno que sepa dirigir la adoración, motivar sobriamente a las personas para adorar y que si por alguna razón ellos no responden como espera, él sigue disfrutando del momento.
-Uno que dirija con gracia y compasión, modelando los frutos del Espíritu Santo (Gál. 5:22-23) a medida que avanza por su lista de cantos.
-Uno que viva una vida llena del Espíritu Santo (Ef. 5:18-20) y que sepa recibir su guía (Rom. 8:14) porque sabe que el verdaderdo Director de adoración es el Espíritu y no él.
-Uno que con su fervor al cantar, sonrisa al dirigir y ejemplo de adorador inspire a los hermanos a adorar.
-Uno que no hable en lenguas mientras dirige a menos que fuera a haber interpretación conforme lo enseña 1 Co. 14:27-28 y que muchos directores desobedecen.
-Uno que sepa que no debe obligar, presionar o coaccionar a las personas para que adoren.
-Uno que no regañe ni golpee con sus palabras a los hermanos solo porque no hacen lo que él quiere.
-Uno que no predique entre canción y canción, sino que sepa que el predicador es el pastor, no él.
-Uno que no trate a la congregación como si fueran niños de parvularia a quienes hay que decirles todo lo que deben de hacer.
-Uno que no apele a los típicos clichés de la dirección: “¡Un grito de júbilo!”, “Dígale al que está a la par suya” o “¡Álce sus manos por favor!”
-Uno que no cante “Remolineando”, “Voy a perder la compostura” ni “Jalal” porque sabe que hay canciones mil veces superiores a estas con las cuales la gente puede celebrar la presencia del Señor.
-Uno que cante las canciones de memoria sin papeles, tablets o celulares, los cuales delatan su haraganería de no habérselas aprendido.
-Una (porque esta va dedicada a las mujeres) que si el tono original de la canción le quedará demasiado alto sepa bajarle 1/2 tono o 1 tono a lo sumo y así no nos haga estallar los tímpanos de lo agudo que se va a oír.
-Una (bonus track para directoras) que no le baje demasiado a los tonos de las canciones, sino que le baje 1/2 tono o 1 tono máximo y así los hombres no cantemos demasiado bajo.
-Una (doble bonus track para directoras) que se vista sobria y decorosamente porque si se viste demasiado “sexy” los hombres darán gloria a Dios junto con ella, ¡pero no por los mismos motivos eh! 😉
-Uno que no manipule las emociones de las personas, que esté enfocado en dirigir la adoración, no en producir sensaciones. -Uno que al cantar espontáneamente (“cántico nuevo”, le llaman algunos) lo haga afinadamente, porque si canta desafinado pueda que entorpezca el momento.
-Uno que no encienda el celular o la tablet a mitad del tiempo de adoración para transmitir en vivo mientras se enfoca a sí mismo y a una parte de la congregacón y presumir en directo que todos están adorando con él.
-Uno que cuando el sonido falle o los músicos se equivoquen no ponga cara de recién bautizado en jugo de limón.
-Uno que al terminar de dirigir y sea el momento del sermón no se salga del culto, se siente a escuchar atentamente y hasta tome notas de la predicación.

Estas son las que se me ocurrieron, de seguro uds. pondrían otras más…

Noel Navas.

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