El equipo de alabanza soñado

El equipo de alabanza soñado

- en Los soñados del equipo de alabanza
351
0

El equipo de alabanza que todo pastor y congregación alguna vez a soñado es…

-Uno cuyos integrantes amen la Palabra de Dios, la estudien fervientemente y se esmeren por obedecerla a diario.
-Uno cuyos integrantes amen orar y pasar tiempo en la presencia de Dios, en sus casas, en privado, no solo cuando dirigen la alabanza desde la plataforma.
-Uno cuyos integrantes asistan a la iglesia aun cuando no tengan asignado un turno de ministración, sino que aún si no formaran parte del ministerio ellos se congregarían fielmente en su iglesia local.
-Uno cuyos integrantes tengan en alta estima la puntualidad a los ensayos, que si bien a veces no se puede ser puntual, el 95% de las veces sí lo sean.
-Uno cuyos integrantes lleven las canciones de memoria al ensayo, donde los ensayos sean para ensamblar la música, no para aprenderse lo que por haraganería o desorganización no se aprendieron en casa.
-Uno cuyos integrantes saben seleccionar con filtros bíblicos las canciones de adoración que van a cantar, que las escogen por sus letras edificantes y no solo por sus acordes, melodías y ritmos emocionantes.
-Uno cuyos integrantes conocen la importancia de proyectar las letras de las canciones durante los servicios, no que por pereza no las ponen teniendo un equipo completo de proyección.
-Uno cuyos cantantes no usan papeles, tablets ni celulares mientras dirigen la adoración, sino que se saben que parte de adorar a Dios “con la mente” implica esforzarse por memorizarlas y cantarlas perfectamente.
-Uno cuyos músicos cantan mientras tocan porque saben que inspira más un músico que canta y toca que uno que solo toca.
-Uno cuyos cantantes reflejan la alegría y el gozo de estar en la presencia de Dios mientras dirigen la adoración, no con caras de estreñimiento o cólon irritado.
-Uno cuyos cantantes afinan lo mejor posible las canciones que interpretan, que si bien no tendrán gargantas de oro por lo menos cantan en un nivel artísticamente aceptable.
-Uno cuyos integrantes conocen el ministerio del Espíritu Santo y que reconocen que el verdadero director de adoración es el Espíritu, no ellos.
-Uno cuyos integrantes saben someterse a la autoridad pastoral y no se toman más del tiempo que les han asignado en el programa, y si por alguna razón creen que deben seguir ministrando le piden permiso al pastor como señal de que deben continuar o no.
-Uno cuyos integrantes  no se salgan del culto antes de comenzar el sermón, que tengan sus Biblias abiertas mientras predica el pastor y que suelan decir “amén” efusivamente durante el mensaje.
-Uno cuyos integrantes se sepan las escalas, que cuando el pastor cante una canción en cualquier tono no pasen ni 30 segundos cuando ya todos se hayan acoplado al tono en que el pastor arrancó.
-Uno cuyos integrantes, cuando el pastor hace el llamado al final para pasar al frente, son los primeros que pasan a orar por los hermanos, ministrarles oportunamente e interceder por todos quienes puedan.
-Uno cuyos integrantes, al finalizar la reunión, se dirigen intencionalmente a saludar a los hermanos de la iglesia, no que salen de prisa como si no les importara nadie.

Bueno, esas son algunas cosas que se me ocurrieron, de seguro uds. añadirían algunas más… ¿verdad?

Noel Navas.

Escribir un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Te podría interesar

100 canciones con versos cuestionables (Decimocuarta parte)

En esta entrada hablo de tres canciones con