El sonidista soñado de todo equipo de alabanza

El sonidista soñado de todo equipo de alabanza

- en Los soñados del equipo de alabanza
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He aquí algunas cosas que todo pastor, director de adoración y equipo de alabanza sueña encontrar en un sonidista:

-Uno que por lo menos asista a uno de los ensayos para conocer el repertorio de canciones y definir junto con los integrantes cómo será la mezcla del domingo.
-Uno que conozca la mezcladora de sonido (alias: la consola) lo mejor posible para poder brindarle al ministerio  y a la iglesia local el mejor sonido posible según su capacidad.
-Uno que está estudiando constantemente el tema del sonido, ya sea sistemática o empíricamente, para poder servir al Señor y a la iglesia con excelencia.
-Uno que le de volumen a todas las voces de fondo por igual sin importarle si alguien afina o desafina porque sabe que su labor es esa y no la de definir quién sí y quién no canta bien.
-Uno que se relaciona fraternalmente con el director de adoración, los cantantes y los músicos, no uno que se la pasa riñendo con ellos o que vive enfadado con alguno.
-Uno que sepa recibir la crítica, que tenga la madurez de que cuando se le hacen observaciones es para el beneficio de la iglesia local, no porque la gente tenga algo contra él.
-Uno que no oiga música a todo volumen ni e su casa ni en su auto, porque si a solas pone todo a alto volumen perjudicará sus oídos y cuando mezcle el sonido durante los servicios, como ya tiene dañados los oídos,  mezclará a todo volumen tal cual lo hace cuando oye música  solas.
-Uno que esté consciente de que debe pasarse a revisar los oídos por lo menos dos veces por año con un otorrinolaringólogo y de este modo saber que no está sufriendo daños debido a su trabajo o a sus malos hábitos de escuchar música.
-Uno con vocación pedagógica y educativa para poder capacitar a más miembros de la iglesia para que sepan manejar el sonido cuando por “x” o “y” motivo él esté ausente.
-Uno cuya vocación educativa lo empuje a orientar, formar y educar a los integrantes del equipo de alabanza y así aprendan a usar bien los micrófonos, evitar feedbacks, hacer bien las pruebas de sonidos, guardar correctamente los cables, etc.
-Uno cuya vocación educativa lo impulse a educar pacientemente a los músicos para que aprendan ensayar y a tocar con bajo volumen y no con el volumen a su antojo.
-Uno que sea puntual a la hora de llegar a la iglesia para preparar el sonido y los instrumentos para el servicio de adoración, no uno que llegue 5 mns. antes e inicie la reunión sin haber probado sonido.
-Uno que sea una especie de McGiver, que sepa reparar tanto cables, consolas y hasta instrumentos musicales y de este modo ahorrarle dinero a la iglesia cuando sea hora de reparar este tipo de cosas. 😉
-Uno que si no fuera McGiber por lo menos sepa de los mejores lugares donde mandar a reparar cables, consolas e instrumentos musicales con responsabilidad, excelencia y a bajo costo.
-Uno que cuando sea la hora de que el pastor pase y esté predicando no esté consultando sus redes sociales ni jugando algún juego en la computadora, sino escuchando atentamente la Palabra y atento para resolver cualquier incidencia.
-Uno que cuando sea el tiempo de la alabanza sepa ser equilibrado y mientras mezcla procure intencionalmente cantar y adorar al Señor simultáneamente realiza su ministerio.
-Uno que modele el carácter de Cristo cuando algún integrante del equipo de alabanza le reclame injustamente cuestiones relacionadas al sonido, uno que sepa de memoria que “la blanda respuesta quita la ira”.
-Uno que refleje los frutos del Espíritu Santo cuando algún hermano de la iglesia se le acerque a reclamarle algo del sonido que se esté oyendo mal.
-Uno que tenga su identidad en Cristo y sana estima bien puesta y que no se sienta menos que los demás integrantes del equipo de alabanza, y mucho menos que se sienta desvalorizado por el propio pastor y los líderes de la iglesia.
-Uno con la suficiente madurez como para saber que el hecho de que en su familia o trabajo no le esté yendo bien, eso no significa que en señal de queja deba boicotear el servicio de adoración para que todos sufran con él sus conflictos personales.
-Uno que tenga la suficiente humildad para cederle el puesto al sonidista de los cantantes o bandas invitadas que a veces llevan uno, no uno que monte un berrinche antes de cederles la consola.

En fin… estas son algunas cosas que me ocurren. De seguro hay más, ¡hay me las dejan en los comentarios!

Noel Navas.

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