La autopista de la composición (Sexta parte)

La autopista de la composición (Sexta parte)

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freeway-iMás consejos prácticos para el carril melódico.

La vez pasada di cuatro recomendaciones prácticas que le pueden facilitar ingresar a la autopista de la composición cuando decida comenzar a componer una canción a partir del carril de la melodía. Hablamos acerca de ser espontáneos, adorar al Señor, tomar su instrumento y usar una grabadora. En esta oportunidad compartiré con usted cuatro recomendaciones más. Espero que le sean útiles como para mí lo han sido.

Sea flexible.

Como alguna vez he mencionado mi forma habitual de componer es a través del ingreso a los carriles de la melodía y la letra simultáneamente, después voy al piano y busco los acordes que corresponden a la canción. Por lo general cuando brota una melodía en mi mente viene junto con la letra, quizá no completa, pero sí las ideas principales. Por eso, cuando le sugiero que sea flexible me refiero a que cuando cree melodías no se cierre a la posibilidad de crear letras junto con esas melodías.

Puede darse el caso que le vengan ambas a la vez, quizá no y sea una melodía sola. De igual manera sea flexible y no menosprecie las melodías que no traigan letra o letras que no traigan melodía. Inclusive puede darse el caso que lo que venga a su mente sean notas, acordes o progresiones musicales enteras. No importa, anote todo cuanto surja en usted. Vamos, la creatividad tiene múltiples formas de aparecer, por eso siempre esté presto para escribir en papel o almacenar en su grabadora todo cuando aparezca.

Escuche música.

Escuchar canciones entrena la mente para la composición. En primer lugar, canciones cantadas. Oírlas y más que oír, escucharlas y prestar atención a lo que se oye agudiza el sentido de la creatividad. Alguien dirá: “Pero a mi me han dicho que si uno oye mucha música puede correr el riesgo de repetir lo que escucha y por lo tanto, plagiar”. Pues le han dicho mal. La verdad es que el riesgo de que escriba algo parecido a lo que escriben otros siempre existe; sin embargo, cuando usted conoce la música de otros tiene más probabilidades de no repetir lo que escucha. El hecho de que escuche canciones de otros activará su creatividad y le mostrará que en composición no hay nada imposible. Cuando escuche notará las cosas hermosas que otros están haciendo y eso estimulará su fe a también creer que puede crear cosas igualmente hermosas.

En segundo lugar, escuche música instrumental. Es sorprendente cuán pasado de moda está escuchar piezas musicales. Como bien me dijo una vez mi amigo Miguel Ángel Villagrán (Málin), productor de Integrity Music: “En Latinoamérica no hay industria de música cristiana instrumental”. Y a eso añado: Principalmente en Centroamérica, donde yo resido. Sin embargo, somos llamados a ir más allá de lo que otros no hacen. Por eso, le invito a que comience a comprar música instrumental, soundtracks de películas e inclusive, asistir a cuanto concierto de música clásica sirvan en su ciudad.

Si se fija, las piezas musicales no son como las canciones populares que están estructuradas con una Estrofa y un Coro, sino más bien la estructura de ellas es más compleja y en ocasiones difícil de identificar hasta haberlas escuchado cierto número de veces. ¿Por qué es importante esto? Porque eso entrena su mente para la creatividad melódica. Pues lo que las canciones cantadas no hacen en usted, los instrumentales sí lo harán debido a la prolongación melódica de la que están compuestas. Las calles y avenidas que transitará producto de este hábito se verá reflejada en su forma de escribir, ya que usted querrá que sus canciones avancen por calles y avenidas creativas como esas que se ha acostumbrado a escuchar. Definitivamente si usted oye piezas musicales su forma de componer se verá permeada con la amplitud melódica que ha habituado a su mente experimentar.

Disciplínese.

La composición, sea que parta de melodías, letras o armonías, siempre requiere de disciplina. A pesar de lo que yo haya dicho en cuanto a la espontaneidad a la hora de expresar melodías, en su andar diario, provenientes de su tiempo devocional o de jugar con acordes en su instrumento, trate de disciplinarse. La identificación de melodías que surgen en nuestro ser puede ser un acto deliberado.

A veces me preguntan: “¿Se pueden crear melodías sin esperar a que ellas aparezcan mientras uno se baña o va caminando?” ¡Por supuesto! Al fin de cuentas crear melodías es una decisión. La inspiración es una llamita que se prende sola o que usted mismo decide prender. Si comienza a melodiar porque siente muchos deseos de hacerlo, genial. Y si no siente deseos pero quiere probar qué pasa, ¡hágalo! Qué más da si de todas formas está practicando. Mejor aún, ¡qué más da si el fruto de su melodía se convierte en canción! ¿No es eso lo que estamos buscando? Por lo tanto, no estaría mal que de vez en cuando, ojalá que habitualmente, se oblígue a usted mismo a inventar melodías, a externarlas y por qué no, a grabarlas si considera que tienen potencial.

No sobreespiritualice.

Aunque usted no lo crea hay compositores que creen que las únicas melodías inspiradas por Dios son aquellas que nacen del tiempo devocional. Yo no digo que no estén ungidas, pero, ¿sabe qué? También aquellas que usted crea mientras se baña, camina o maneja pueden contar con el toque del Espíritu. ¿Por qué? Porque la Biblia dice que “en él vivimos, y nos movemos, y somos” (Hechos 17:28). ¡Por eso! Porque si usted tiene una vida a diario en Cristo y una relación saludable con Dios y su Palabra, no importa el lugar donde se encuentre, todo cuanto haga estará ungido. Por lo tanto, ¿quién ha establecido que sólo las melodías que hacemos mientras oramos son espirituales? No, todo lo que usted hace es espiritual.

Por eso, le recomiendo que no sobreespiritualice el proceso de la composición. Sea que comience a componer mientras está adorando en la presencia de Dios, mientras camina (porque así lo decidió usted) o mientras juega con unos acordes de su piano o guitarra, vamos, eso no le quita ni le pone espiritualidad al proceso. Todo cuando usted habla y hace es espiritual porque usted es un ser espiritual.

En fin, cualquiera sea el lugar o la forma con que se tope con una frase melódica no la menosprecie por no haber provenido de un tiempo de éxtasis. Vamos, todas son valiosas; por lo tanto, almacénelas. Muy probablemente esa pequeña idea melódica era el empujoncito que necesitaba para ingresar a la autopista.

Continúa…

PREGUNTAS PARA LOS LECTORES DEL BLOG: Ahora que hemos terminado de estudiar el carril melódico, ¿qué opina de las recomendaciones brindadas hasta el momento? ¿Habitúa usted a crear melodías durante el día o le gusta más transitar el carril de la letra o de la armonía?

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