Malinterpretando canciones (Tercera parte)

Malinterpretando canciones (Tercera parte)

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Cómo evitar la malinterpretación.

Después de presentar 5 ejemplos de canciones que en mi opinión son buenas canciones pero que han sido malinterpretadas, ahora prosigo a plantearle 5 elementos que usted y yo deberíamos tener en cuenta cuando compongamos una canción. El riesgo a ser malinterpretado siempre existirá, pero pienso que las siguientes 5 preguntas a la hora de componer podrían ayudarle a disminuir, ojala que a “cero”, ese dolor de cabeza que le provoca al compositor saber que dieron otro sentido a lo que originalmente quiso decir.

Antes de plantearle los siguientes parámetros, le aclaro que esta entrada la reproduje de otras que ya había escrito hace algún tiempo. La serie se llamó: “La primera canción”, donde en las partes 6 y 7 propuse estas preguntas. En este sentido, si quiere leer los artículos directamente de allí y escuchar los ejemplos de canciones que utilicé esa vez, por favor haga click a quí. Sino continúe leyendo, ya que he revisado y pulido los conceptos que expuse en esa ocasión.

CINCO PREGUNTAS PARA EVITAR SER MALINTERPRETADO

No. 1: ¿Tiene cada verso de mi canción respaldo bíblico?

En la serie: “La primera canción” dije con respecto a esta pregunta:

“Le mentiría si le digo que usted podrá cumplir este parámetro sin ser un estudioso de la Escritura. Todo compositor cristiano debe ser un asiduo lector de la Palabra de Dios. Si no se convierte en uno corre el riesgo de escribir una canción que la contradiga.

Le recomiendo que nunca dé por hecho de que su canción es bíblica. Claro, según su grado de conocimiento de la Escritura usted desarrollará un mayor nivel de certeza de que su letra es correcta comparado con aquellos que no la conocen como usted. Pero aún así, no dé por sentado de que cada frase de su canción es bíblica. Es mejor asegurarse de todas las maneras habidas y por haber que realmente es así.

Me faltarían palabras para concientizarlo en este punto; sin embargo, déjeme decirle que si usted no se cerciora de que la letra completa de su canción tenga respaldo bíblico y se deja llevar por la emoción de mostrarla a todo mundo, la gente notará su error. Por supuesto, la gente que conoce la Palabra, quienes no la conocen simplemente se dejarán llevar por la emoción y cantarán junto con usted algo que no tiene fundamento. Ojo: quienes sí noten su desacierto tendrán la impresión de que lo que a usted le hace falta es estudiar más la Biblia. Cosa que podría ser cierto” (1).

Con lo anterior no estoy diciendo que cada verso de su canción debe ser idéntico a lo que dice su versión favorita de la Biblia. En ese caso tendríamos que componer puros cantos escriturales. Pero no, me refiero a que sus versos no deben contradecir ninguna verdad bíblica. Sea que use lenguaje figurado o no, sus letras no deben chocar con las doctrinas básicas de la fe y las verdades que enseñan las Escrituras. Y para asegurarse de que sea así, usted debe ser un asiduo estudioso de la Biblia.

No. 2: ¿Tiene cada verso de mi canción la cosmovisión correcta?

En la serie: “La primera canción” dije:

“Este segundo parámetro está íntimamente ligado con el primero. Bien podría decir que son lo mismo; sin embargo, lo que quiero resaltar con esta pregunta es que debemos evaluar nuestras canciones bajo la lupa de una cosmovisión correcta.

En esencia la cosmovisión es la forma en que interpretamos el mundo que nos rodea. El compositor cristiano debe poseer una cosmovisión bíblica producto de su comunión con la Escritura, su correcta interpretación y su adecuada aplicación a lo cotidiano. De este modo disminuirá el riesgo de componer algo que raye con la inexactitud doctrinal de la Palabra.

Hace un par de meses el predicador dominicano Sugel Michelén me dijo: “Los compositores de antaño eran teólogos que sabían expresarse poéticamente. Los compositores de hoy dan la impresión que solo saben expresarse poéticamente”.

Interesante pensamiento, ¿no cree?

Como usted sabe, básicamente la teología es el estudio de Dios y su Palabra, y tiene como objetivo ayudarnos a desarrollar una cosmovisión correcta de la vida. En este sentido, los compositores cristianos deberíamos ser los principales interesados en estudiar teología. Es decir, las doctrinas completas de la fe y su correcta aplicación a la vida diaria” (2).

Lo preocupante de los compositores cristianos de hoy es que ni siquiera saben qué significa la palabra “Cosmovisión”, y si se les preguntara cuál es la cosmovisión de su vida tampoco sabrían dar una respuesta.

En este sentido, tenemos un gran desafío de estudiar más la Palabra, profundizar nuestros conocimientos teológicos y saber aplicarlos lúcidamente a las realidades de la vida cotidiana. La composición no solo es inspiración y ya. No, también es conocimiento.

No. 3: ¿He filtrado mis experiencias a través de las Escrituras?

En la serie: “La primera canción” dije:

“Componer desde las experiencias es habitual en el compositor cristiano. Las vivencias son un caudal fértil para escribir grandes canciones; sin embargo, aunque sus experiencias sean grandes experiencias nunca las ponga por encima de la Escritura. La Palabra de Dios debe reinar por encima de todo, inclusive sobre todo cuanto usted viva.

En ese sentido, debemos canalizar las letras de este tipo de composición por el filtro de la Escritura para no caer en inexactitudes doctrinales. Aclaro: las experiencias son lindas y las canciones basadas en ellas también. Pero cuando componga en base a ellas asegúrese de no contradecir ninguna verdad bíblica” (3).

Una canción que viene a mi mente y que podría caer en esta categoría es: “Levanto mis manos” de Samuel Hernández.

Aunque no necesariamente estoy de acuerdo con todas las críticas que he oído sobre la canción, sí coincido en que el autor da a entender que la respuesta a nuestros problemas está en levantar las manos. Ojo, que a él le haya resultado liberador levantar las manos en alguna situación particular eso no significa que sea una fórmula que al seguir otros les resultará igual. Obvio que podría pasarle a alguien más; sin embargo, mi punto es que las experiencias son experiencias, no la base para legislar las doctrinas de la Palabra y mucho menos la conducta de los hombres. Por favor, tenga mucho cuidado.

No. 4: ¿Desde qué ángulos podría ser malinterpretada mi canción?

En la serie: “La primera canción” dije:

“Hay canciones que tienen más riesgo de ser mal malinterpretadas que otras. Por lo tanto, cuando componga evalúe lo más posible cualquier atisbo de confusión que pueda generar su letra. Si la confusión podria ser leve, usted decidirá si dejarla así como está o cambiarla; pero si el riesgo a ser mal interpretado es alto, vamos, aminore el riesgo cambiando frases o ideas completas de la canción” (4).

El punto aquí es que no dé por sentado que su canción nunca será malinterpretada. Claro, tampoco estoy diciendo que se vuelva paranoico y dude de todo cuanto hace; sin embargo, a medida que escriba cada palabra y verso de sus canciones pregúntese: «¿Desde qué ángulos podría ser malinterpretado esto?»

Una canción con la que probablemente no se hicieron esta pregunta es: “Incomparable amor”, de Julio Melgar. Una canción súper emocionante que contiene un verso mal escrito. Al iniciar la estrofa dice: “El sacrificio vil que mi Jesús mostró en la cruz…”

Piense: ¿El sacrificio de Cristo fue vil? ¿Realmente fue vil? ¿Es la palabra «vil» la apropiada para referirse al sacrificio de Jesús?

En mi opinión, no.

Ojo: La forma en que murió Cristo fue vil, pero no su sacrificio. Son dos cosas distintas.

Aunque la gente no se escandalizó con esta canción como sí lo hicieron con “Te exaltamos”, “Cuán bello es el Señor” y “Con manos vacías”, la verdad es que el verso debió haber sido evaluado más estrictamente. Siendo muy pero muy franco, conozco a Julio Melgar personalmente, pero nunca he tenido la oportunidad de preguntarle al respecto debido a que cuando nos hemos visto se me ha escapado mencionar el tema. Igual mi opinión es que lo que pasó aquí fue que simplemente no se fijaron en el error.

Nada más.

No. 5: ¿Someteré mi canción ante un grupo evaluador?

En la serie: “La primera canción” dije:

“Cuando escriba una canción oblíguese usted mismo a mostrarla a un grupo evaluador. Sí, leyó bien, dije: ¡Oblíguese! Sé que muchos de los que estamos envueltos en ramas artísticas no nos gusta la crítica. Pero vamos, ¿qué prefiere? ¿Someter a evaluación sus letras o sacar a la luz pública una canción antibíblica?

“Mmm… ¡No! ¡Eso no me va a pasar a mí! ¡Todo cuanto escribo es bíblico!” presumirá alguien. Puede ser, pero si Marcos Witt o Jesús Adrián tienen probabilidades de equivocarse, ¿quiénes nos creemos que somos? ¿Acaso somos mejores que ellos? Todos necesitamos tener filtros teológicos para nuestras canciones.

Sin importar que usted sea un pastor o un líder en su iglesia, lo años que lleve en el evangelio o sus grados académicos, siempre existe el riesgo de dejarse llevar por la emoción y pensar que alguna de sus letras es una gran composición sin percatarse de inexactitudes doctrinales que pueda tener. Por eso, antes de hacer pública una canción le invito a que tenga un grupo que pueda sopesar las letras que usted escribe. ¿Qué tal sus pastores? ¿Qué tal los hermanos de la iglesia que han cursado estudios teológicos? ¿Qué tal esos líderes con madurez que usted admira?

Fíjese que en estas tres preguntas no incluí a su cónyuge, sus hijos ni familiares. ¿Por qué? Porque si usted le muestra sus canciones a personas con fuertes lazos afectivos existe la posibilidad de que le brinden una evaluación demasiado generosa de su composición. ¿Es malo eso? No, está bien. Todos necesitamos el estímulo de nuestros seres queridos en algún momento; sin embargo, lo que quiero animarle es que vaya más allá de su círculo afectivo y busque la evaluación teológica y objetiva de gente que no andará con ´medias tintas´ cuando se trate de velar por la sana doctrina. Sí, muestre sus canciones a su cónyuge, hijos y familiares. Pero por favor, vaya más allá y busque a más personas. De este modo disminuirá el riesgo de equivocarse en lo que escribe” (5).

UNA RECOMENDACIÓN FINAL

Antes de terminar esta breve serie, quiero invitarlo a que lea otra breve serie adicional que publiqué meses atrás y que se llama: «Composición segura». En ella explico qué es componer con seguridad, es decir, sin temor a equivocarse y sin temor a meter la pata en las letras. Además, brindo parámetros para que tengamos la certeza de que todo cuanto escribamos está realmente bien escrito. Si desea leerla en este momento simplemente haga click aquí.

Noel Navas.

Notas:

(1, 2, 3, 4, 5) Tomado de: http://www.laaventuradecomponer.com/category/la-primera-cancion/

5 Comentarios

  1. Noel, seguramente escuchaste esta canción de Ricardo Ceratto, la primera vez que mi papá la escuchó me dijo: ¿que cosa es esa? Y esta un poco más reciente: Arrebato. Nancy Amancio.

    Muchas personas no tienen gran problema con varias canciones, otras parecen que sí les molestan muchas. Incluso una vez escuché a un líder de AD decir que habían prohibido cantar la canción: «Señor, llévame a tus atrios» alegando que esta canción volvía nuestra atención a los rituales antiguos del judaísmo y no en el sacrificio de Cristo.

    En fin, es bueno detenerse a meditar lo que cantamos. Para mí no hay nada tan hermoso como cantar la palabra escrita. Himnos que aún con destilan Biblia en paráfrasis.

  2. Aceptados los consejos! Pregunta Noel, has compuesto alguna canción que halla sido mal interpretada?

  3. ROBBINS: No, no que yo recuerde, je. Saludos!

  4. Muy bueno!

    Bendiciones 🙂

  5. Gracias por esta acaración de la cual jamás me imagine que se podría mal interpretar ,tantas canciones cristianas que le llegan a uno a lo más profundo de el alma,pero esto pasa cuando no leemos la palabra de DIOS.Te agradezco porque esto me motiva aleer más la Biblia.Dios te bendiga!

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