Me alegraré en ti (Séptima parte)

Me alegraré en ti (Séptima parte)

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La historia detrás de «El amor del Espíritu».

Hoy en la serie de artículos relacionados a mi disco: “Me alegraré en ti”, compartiré los pensamientos que rodearon la composición de “El amor del Espíritu”. Como he dicho antes “Me alegraré en ti” es un disco de aire acústico con diez canciones pop-rock cuyo énfasis principal es celebrar la alegría de la redención. Si usted escucha el proyecto de principio a fin notará que el hilo conductor es ese: Hablarnos a todos de que la alabanza y la intimidad en la adoración se logra a través de la sangre de Jesucristo y la comunión con el Espíritu Santo. Confío que las historias detrás de estas canciones le ayuden a comprender mejor el cómo surgieron y además, a disfrutarlas con mayor entendimiento. Al final encontrará un player donde podrá escuchar la canción.

Titulé la canción “El amor del Espíritu” pensando en el amor que tiene el Espíritu Santo, no el espíritu humano. Cuando la gente oye la canción piensan que estoy hablando del amor que tiene nuestro espíritu; sin embargo, quien lee la letra ve que “Espíritu” lo escribí con “E” mayúscula. No con minúscula. Por lo tanto, estoy refiriéndome al amor del Espíritu Santo.

La idea de la canción surgió cuando estaba aprendiendo (y aun lo estoy) a tener una comunión más íntima con el Espíritu Santo. Por esos días estaba dedicando un día a la semana para ayunar y todos los días para tener tiempos significativos de adoración. Incluso a veces me iba de retiro durante tres días a cierto lugar y ayunaba. Mi búsqueda de Dios me hizo tener esa disciplina por varios meses.

Un día mientras oraba en mi habitación sentí que el Espíritu Santo me habló y me dijo: “Quiero que ores en lenguas”. Ojo: Yo sé que algunos de quienes me están leyendo no tienen un trasfondo pentecostal como del que yo provengo. Seguramente tendrán su propia interpretación sobre el bautismo del Espíritu Santo y de los dones del Espíritu; sin embargo, como yo me eduqué en un contexto así no tuve ningún problema cuando escuché en mi corazón esa voz que me decía: “Quiero que ores en lenguas”.

Yo había recibido el bautismo del Espíritu cuando tenía quince años, por lo que hablar en lenguas no era extraño para mí aunque no lo practicaba a menudo. Por eso, ese día que el Espíritu me habló sentí una especie de río que comenzó a fluir en mi interior a medida que seguía orando, por lo tanto, comencé a hablar en lenguas. A los pocos segundos me detuve a pensar: “Está bien orar, pero en lenguas, ¿para qué?” Paré y seguí orando en español. Pero una vez más algo dentro de mí me dijo: “Quiero que ores en lenguas”. Lo hice por unos segundos más pero volví a detenerme. “¿De qué me sirve hacerlo si no entiendo nada?”

De repente, textos de la Escritura comenzaron a aparecer en mi mente y a la vez una voz que me los explicaba. Por ejemplo, recordé Hechos capítulo dos, donde los reunidos en el aposento alto fueron llenos del Espíritu Santo. La voz me decía: “Yo llené a esos hombres y les hice hablar en lenguas porque era importante para mí que lo hicieran”. Una vez más seguí orando en lenguas pero a los pocos segundos me volví a detener. Otro pasaje vino a mi mente, Romanos ocho, donde dice que el Espíritu intercede a través de nuestro con gemidos indecibles, y escuché: “Quien ora en lenguas ora conforme a la voluntad de Dios”. Así que seguí orando en lenguas pero una vez más me detuve. De repente escuché fuertemente dentro de mí: “¿¿¿Acaso crees que puedes orar mejor que yo??? ¡¡¡Ora en lenguas!!!”

No pude resistirme más, comencé a orar en el Espíritu como un río fluyendo a borbotones.

Aunque desarrollé el habito de orar y estudiar las Escrituras en un lugar específico de mi casa, buscaba deliberadamente aprovechar cualquier momento del día para seguir teniendo comunión con el Espíritu Santo. Un texto que me animó mucho fue: “La gracia del Señor Jesucristo, el amor de Dios y la comunión del Espíritu Santo sean con todos vosotros. Amén” (2 Corintios 13:14).

La frase “La comunión del Espíritu Santo” saltó delante de mí, como diciéndome: “El Espíritu Santo es alguien que tiene comunión”.

Alguna vez leí en una Biblia de estudio que la palabra “Consolador” que Jesucristo usó Juan 14:26, 15:26 y 16:7, proviene del griego: “Paracleto”; que significa: “Uno llamado al lado para ayudar”. “Vamos…” Pensaba yo, “Si él vino a mi lado para ayudar, no me va a ayudar en silencio. De seguro quiere que ambos conversemos”.

Por lo tanto, durante ciertos momentos del día procuraba hablar con él y adorarlo. El Espíritu Santo es Dios, ¿verdad? Así que tenía comunión con Dios a través de mi comunión con el Espíritu Santo.

Me resultó interesante notar que cuando buscaba al Señor en oración en mi habitación y aun cuando conversaba con él durante el día, sentía un amor muy especial llenando mi interior. No sé cómo describirlo sino simplemente diciendo que me sentía amado. Cuando descubrí el siguiente texto entendí a qué se debía este fenómeno. Pablo escribió: «Les ruego, hermanos, por nuestro Señor Jesucristo y por el amor del Espíritu, que se unan conmigo en esta lucha y que oren a Dios por mí» (Romanos 15:30).

La frase “El amor del Espíritu” saltó frente a mis ojos y de allí el título de la canción.

Básicamente la frase “el amor del Espíritu” quiere decir que el Espíritu Santo es alguien que ama. Que ama y desea ser amado. Pablo escribió también: “Porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo que nos fue dado” (Romanos 5:5).

¿Lo ve? Cada vez que usted y yo sentimos el amor de Dios, ya sea durante los tiempos de adoración en la iglesia o en nuestros tiempos de oración privada, se debe al ministerio del Espíritu Santo que nos hace sentir su amor. El Espíritu Santo nos ama.

Por esos días, una mañana mientras me dirigía al trabajo busqué tener comunión con el Espíritu y una vez más sentí un amor muy especial dentro de mí. De paso una melodía comenzó a brotar de mi corazón, decía: “El amor del Espíritu es amor de verdad, el amor de Dios es real”. Una y otra vez repetía esa melodía mientras simultáneamente experimentaba el toque de su amor en mi corazón. Inmediatamente comencé a cantar la estrofa: “Quiero estar contigo, caminar de mano. Escuchar tu dulce voz, de ti estar enamorado,. Tu amor es real, tu amor es real”.

Después, cuando tuve un chance para sentarme y poner en el papel la letra, le añadí la segunda estrofa. Una con el mismo sentir de la primera, pero añadiendo: “Tú eres real, tú eres real”. Enfatizando que Dios es real en nosotros a través del Espíritu Santo.

He visto a algunos predicadores de la televisión afirmar que esto de tener comunión con el Espíritu Santo no es bíblico. Incluso un amigo recientemente me dio a entender eso mismo. Yo le dije: “Oye, en el libro de los Hechos hay tres relatos interesantes. El primero es Felipe predicándole al etíope, el capítulo 8 dice que ‘El Espíritu dijo a Felipe, acércate y júntate a ese carro…’ El capítulo 10 dice que luego de que Pedro vio el lienzo con animales inmundos de los cuales no quiso comer, ‘El Espíritu le dijo: Tres hombres te buscan, no dudes ir con ellos…’ Y el capítulo 16 dice que el Espíritu Santo le prohibió a Pablo y a Silas entrar en ciertas ciudades hasta que les dio permiso de ir Macedonia”.

Luego de citarle estos ejemplos, le dije a mi amigo: “Yo no sé vos, pero yo no creo en un Espíritu Santo que te habla a ti pero que tú no le puedes hablar a él. Vamos, el Espíritu Santo quiere comunicarse con nosotros y que nosotros nos comuniquemos con él”.

En lo personal, la canciones “Espíritu Santo eres el Señor” y “El amor del Espíritu” ocupan un lugar especial dentro de todas las canciones que hasta hoy he escrito.

El amor del Espíritu
Noel Navas 

/El amor del Espíritu
es amor de verdad.
El amor de Dios es real/  

Quiero estar contigo,
caminar de tu mano.
Escuchar tu dulce voz,
de ti estar enamorado.
Tu amor es real,
tu amor es real.

El amor del Espíritu
es amor de verdad.
El amor de Dios es real.  

Tú eres mi amigo,
siempre estás a mi lado.
Puedo ver tu gran amor,
nunca me has abandonado.
Tú eres real,
tú eres real.  

El amor del Espíritu…
El amor del Espíritu…

/El amor del Espíritu
es amor de verdad.
El amor de Dios es real/

Continúa…

1 Comentario

  1. Felicidades por tu proyecto mi hermano. Que Dios Padre, Jesucristo y el Espíritu Santo continúen bendiciendo tu vida tal como lo han bendecido hasta hoy y añadan mucho más!.

    Fuerte abrazo.

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