Mi equipo de alabanza… ¿Componiendo? (Cuarta parte)

Mi equipo de alabanza… ¿Componiendo? (Cuarta parte)

- en Mi equipo de alabanza... ¿Componiendo?
1173
0


Más sugerencias para componer en equipo.

Después de terminar de presentar las cinco razones de por qué es importante cantar lo propio y comenzar a enumerar algunas sugerencias de cómo estimular al equipo de alabanza a que componga, en la entrada anterior planteé algunos de los obstáculos que ellos deben vencer para derribar completamente el “No podemos” de sus mentes. En esta oportunidad continuaré planteando algunas sugerencias para entrar a una Aventura de Componer conjunta.

2. Comprendan el proceso de composición

Aunque la comodidad, la ceguera, la alienación, la incredulidad y la cultura son obstáculos para innovar con canciones propias, podrían haber más razones, entre ellas: No saber componer. Sí, algunos cantantes y músicos podría decir: “Vamos, nuestro equipo de alabanza desea innovar conforme usted nos está motivando, pero, ¿cómo se escribe una canción? ¿Ah?”

La verdad es que este es un obstáculo legítimo. Usted y su banda muy bien podrían desear cantar menos lo que otros componen y hasta dejar de traducir tanto, pero si nadie de ustedes sabe escribir canciones entonces cantar lo propio será una misión imposible.

¿Cómo pueden componer sus propias canciones? Simple… Aprendiendo el arte. La composición es un arte enseñable y aprendible. En lo personal no soy de los que creo que la composición es un don sobrenatural que reciben algunos cuantos y por lo tanto, limitado a ciertos escogidos del Señor.

No, la composición es una capacidad musical en la que se puede incursionar así como el canto y la música. Cualquier persona que se lo proponga puede aprender a cantar y a ejecutar un instrumento, ¿no es cierto? Por lo tanto, cualquiera que se lo proponga también podría aprender a componer. No importa si es hombre o mujer, niño, anciano o que alguien tenga dotes musicales o no. “Al que cree todo le es posible”, dijo el Señor.

En este sentido, permítame promoverme un poquito. La visión de La Aventura de Componer es estimular al cantante y músico cristiano que se congrega a una iglesia a cantar sus propias canciones, para bendición de los hermanos y de quienes aun no conocen al Señor. Por eso, como parte de mis servicios gratuitos imparto Talleres de Composición tanto de una hora como de cuatro horas de duración. En el Taller de una hora por lo general las personas son motivadas a componer; sin embargo, en el Taller de cuatro horas salen con una canción propia en sus manos.

Para conocer más en detalle sobre estos Talleres por favor haga click aquí.

Hasta el momento, ¡y gracias a Dios!, he impartido decenas de Talleres tanto en Guatemala, Honduras, Costa Rica, Panamá y por supuesto, en mi país El Salvador. Creo que en casa suelo impartir entre 4 y 6 Talleres al año. En este sentido, le animo a conocer la modalidad de Talleres y los temas que se desarrollan allí para que tal vez se anime a solicitar alguno de ellos. Los Talleres son gratuitos; sin embargo, si son fuera del país lo único que pido es cubrir mis costos de viaje como: Boleto de autobús o avión, alimentación y hospedaje. Si me brindan una ofrenda, ¡genial! Si no, igual estoy para servirles.

Aun así, en el blog he publicado series de artículos que podrían ayudarle a entender mejor cómo se da el proceso de composición. Pienso que si lee las series: El génesis de una canción y La autopista de la composición, podría servirle para iniciarse en el tema. Para leerlas en este momento simplemente haga click sobre los títulos anteriores.

¿Hay libros sobre composición que usted podría leer? Sí, pero la mayoría están en inglés. Llevo varios meses trabajando la idea de publicar mi propio libro, pero debido a mi tiempo no he logrado terminarlo. ¡Aun estoy en eso!

3. Reúnan sus canciones

Cuando el equipo toma la decisión de cantar sus propias canciones tiene dos opciones con las cuales comenzar: Componer canciones nuevas partiendo de cero o reunir las que los integrantes ya tienen escritas. Como en el punto anterior hablé de cómo podrían comenzar a componer las propias, ahora me centraré en hablar sobre reunir las que ya tienen compuestas.

Cuando el pastor, líder de ministerio o todo el equipo de alabanza quieren innovar con lo propio, entonces un buen punto de inicio es conversar con todos y pedirles que quienes ya componen muestren sus canciones. Algunos podrían grabarlas en Mp3 y enviarlas a los líderes vía email o simplemente llevar sus letras y cifrados para sentarse al instrumento y exponer lo que han creado.

Independientemente de la forma que elijan, el punto es reunir las canciones que los integrantes han compuesto y evaluar si se pueden comenzar a usar dentro del repertorio que ya maneja el equipo. Las canciones que más se adapten al estilo rítmico de la iglesia, que sean más emocionantes y que tengan letras más ingeniosas podrían comenzar a introducirse para bendición de la congregación. Claro, aquellas que no reúnan las características deseables de belleza y excelencia, no de deben aprobarse. Sin embargo, cuando pase eso, les animo a que sean lo más amable posibles para decírselo al compositor. Decir: «¡Lo tuyo no sirve!», es cerrar la puerta con candado para que él nunca vuelva a mostrarles algo.

De paso, cuando la canción de un compositor sea rechazada, éste debe de usar de madurez para entender que lo que fue rechazado fue su canción, no él.

Aparte del equipo de alabanza, sin yo estar en su congregación, permítame aventurarme a decirle que seguramente hay hermanos de la iglesia que componen canciones. ¿Qué tal si también se les invita a mostrar lo que tienen? ¿Qué tal si el pastor hace el llamado desde el púlpito y les dice a todos: “Hermanos, el equipo de alabanza de la iglesia está incursionando en un plan de innovación de canciones y quisiéramos considerar las que algunos de ustedes escriben, ¿podrían traerlas en tal y tal formato y entregárselas al líder de alabanza para evaluación?”

Como están buscando canciones de alabanza y adoración congregacional sean sumamente claros con los integrantes del equipo y los hermanos de la iglesia, para que les traigan canciones de este tipo y no de solistas. Una vez más, si llegaran a desaprobar algunas sea amables con las personas y explíquenles que sus canciones no reúnen el estándar que están buscando. Aun así, motívenlos a seguir componiendo y a seguir mostrándoles todo cuanto estén haciendo.

Otro modo de estimular al equipo de alabanza y a los hermanos de la iglesia a componer y a presentar sus propias canciones, es organizando un concurso de composición. Para esto debe establecerse una fecha, definir premios materiales o en efectivo para los primeros tres lugares y recordar desde el púlpito semana tras semana el día que será la actividad.

Ahora, un problema que podrían enfrentar con este tipo de eventos es la afluencia de canciones que podrían recibir. Si por alguna razón recibieran pocas, digamos: tres, el concurso podría hacerse en un culto de día domingo y escogerse al ganador por aplausos. El concursito no tendría que durar más de 20 minutos. Sin embargo, si recibieran más de cinco o hasta diez canciones, entonces escojan un día sábado o domingo por la tarde para realizar la actividad. Asegúrense de que quienes vayan a interpretar las canciones sean personas afinadas y que sepan cantar. Por eso, si el compositor no canta bien, es mejor que busque a quien represente su canción y no él. Eso le dará un toque de excelencia a la actividad.

Si por alguna razón recibieran 20 ó 30 canciones, ¡o más!, escojan 10 ó 12 de las mejores para el concurso final. Si usted organiza un evento con demasiadas canciones eso será algo sumamente largo y aburrido. Mejor escojan las mejores 10 ó 12 y así el evento podría durar unas 2 horas como máximo.

Por último, les recomiendo escoger un jurado de tres personas ajenas a la congregación local para servir de evaluadores en el evento. Ellos deberán ser invitados para el día del concurso y así definir las mejores canciones como primeros lugares. Le recomiendo que sean personas externas para asegurarle a los concursantes que los ganadores serán escogidos objetivamente y fuera de intereses personales.

En este punto le invito a que lea un artículo que titulé: Un concurso de composición ejemplar, donde narré mi primera experiencia como jurado de un concurso de composición. Si desea leerlo simplemente clickee sobre el título. Pienso que si lo revisa muy bien podría darle una idea de cómo organizar su propio evento premiado.

En fin, los primeros tres lugares que resulten del concurso, podrían utilizarse dentro del repertorio de la iglesia.

¿Qué le parece la idea?

Continúa…

Escribir un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Te podría interesar

Lo que siempre quise y nunca pude decir sobre el don de profecía (Duodécima parte)

En la entrada anterior, comencé a intentar responder