Mi equipo de alabanza… ¿Componiendo? (Quinta parte)

Mi equipo de alabanza… ¿Componiendo? (Quinta parte)

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Sesiones de composición.

Luego de compartir tres consejos para estimular la composición dentro del equipo de alabanza, ahora compartiré los últimos dos. Ya hablamos sobre la importancia de tomar la decisión de componer como banda. Si no lo deciden, todo seguirá como antes. También les animé a aprender a componer si es que por alguna razón no saben hacerlo. Y por último, hablé sobre convocar a todos, miembros del ministerio y de la iglesia a que les muestren las canciones que ya tienen hechas. En esta ocasión terminaré esta breve serie con dos sugerencias más.

4. Tengan sesiones de composición 

¿Sabía usted que la mayoría de compositores componen solos? Sí, la composición es un proceso solitario. No a todos les gusta componer con alguien ya sea por esa independencia natural que caracteriza al compositor o porque de verdad no hay un compositor afín que les pueda echar la mano. En este sentido, aunque el equipo de alabanza debe estimular la composición privada, también debería estimular la composición grupal.

Viene a mi mente la experiencia que mis amigos de la iglesia Comunidad Cristiana de Santa Ana (El Salvador), me relataron y que posteriormente incluí en mi ebook: “¿Por qué no cantan sus propias canciones?” Esta fue la experiencia:

Eran las 4:00 de la tarde de un sábado de Marzo. El equipo de alabanza de la iglesia Comunidad Cristiana se reunió para realizar su ensayo semanal previo a la celebración del domingo. Como de costumbre, Hna. Reina de Ayala, líder de la banda y esposa del pastor principal, inició la reunión con un tiempo de oración.

A los 10 minutos de estar orando oyó al Espíritu Santo decirle: “¡Este es el momento! ¡Hoy me van a escribir una canción nueva!” Sorprendida, recordó algunas palabras proféticas que unos meses antes les habían dado con respecto a que sus alabanzas se oirían en las naciones y que entre ellos habían personas con el ´corazón de David´; sin embargo, escuchar al Señor decirle: “Hoy es el día que van a incursionar en la composición” no dejó de inquietarla. Al corroborar en su corazón que verdaderamente era el Espíritu quien le hablaba, oró: “Bueno, Señor. ¡Si esto es tuyo vamos a hacerlo!”

Efectivamente, en ese instante detuvo sutilmente la oración, compartió con todos el sentir del Señor y como toda una comandante de tropa dio directrices al equipo para que se dispersaran sobre la tarima y le pidió a cada uno tomar papel y lápiz para comenzar a componer. A medida que todos se ubicaban, Hna. Reina le dijo a Mauricio, el guitarrista, que él sería parte vital de la canción que escribirían para el Señor. Por lo que le dio instrucciones de que escogiera los mejores acordes musicales que pudiera y lo puso a trabajar. Luego, mientras él los escogía y hacía sonar, el resto se dedicó a escribir ideas y pensamientos que sentían de Dios en ese momento. Ideas que posteriormente se convertirían en la letra de la canción.

Unos cuarenta minutos después de haber iniciado, cada quien comenzó a cantar, delante de todos, sus propias letras intentando acoplarse a lo que Mauricio tocaba en la guitarra. Algunos lo hicieron con timidez pues no sabían en qué iba a parar aquello. Pero al hacerlo notaron que había letras que sí y letras que no se acoplaban a la música. Por lo tanto, decidieron escoger las partes de las letras que sí concordaban hasta definir aquellas que incluirían en la canción. Es decir, en la estrofa, el coro y el puente.

Después de transcurrido más de la mitad del tiempo que les ocupa realizar su ensayo, lograron escribir la letra final, definieron la melodía y también los acordes que llevaría la canción. Se dirigieron a la oficina de la iglesia y la imprimieron para comenzar a ensayarla. Todo mundo estaba emocionado por lo que estaba pasando, nadie quería terminar de trabajar. Además, para que no se les olvidaran las partes de la canción aprovecharon ese momento para grabar en sus teléfonos celulares las melodías que estaban cantando.

Cuando terminaron de ensayar la canción, todo mundo estaba tan emocionado que comenzaron a aplaudir al Señor espontáneamente. Estaban agradecidos. Sobre todo por haber vencido las barreras del “nunca lo hemos hecho” y del “eso no se puede”. Todos aplaudían con entusiasmo. Después de dos horas de trabajo estallaron en expresiones de gozo producto de haber culminado su primera composición como equipo de alabanza. En palabras de Hna. Reina: “¡Toda la experiencia fue una verdadera aventura!” (1).

Y usted y su equipo de alabanza, ¿cuándo tendrán su primera sesión de composición?

5. Habitúense a componer

Después de conocer la experiencia del equipo de alabanza de la Comunidad Cristiana de Santa Ana, cada vez que comparto algún Taller de Composición en alguna iglesia, animo a los integrantes a programar una “Sesión de composición” como la que ellos planearon esa vez por dirección del Espíritu Santo.

¿Qué tal si su banda planificara una cada dos meses? Es una sugerencia nomás. Sí, imagínelo. Ese día, en lugar de ensayar, todo mundo podría llegar listo para sumergirse en el proceso creativo de composición. Los músicos podrían estar en el área de instrumentos definiendo un ritmo y una serie de progresiones armónicas, unas para la estrofa y otras para el coro. De paso, mientras algunos hacen eso, otros de los músicos podrían proponer ideas para la melodía base que sostendrá la letra.

Por otro lado, simultáneamente los músicos trabajan en la melodía y la armonía, los cantantes podrían estar en otro lugar escribiendo la letra de la canción. Como toda canción es poesía, ellos deben velar que su canción contenga los elementos básicos de la poesía. Es decir: Escrita en forma de versos, unos cuatro para la estrofa y otros cuatro para el coro. Es más, qué tal cuatro más para la segunda estrofa. De paso, como un elemento importante de la poesía es la rima, podrían buscar que sus versos rimen entre sí y eso le dé realce a la letra.

Como habrán muchas cabezas pensando y proponiendo, incluso en lugar de que todos lancen ideas al azar para la letra, ¿qué tal si mejor escojen un capítulo de los Salmos y parten todos de alli para componer su canción?

Una hora después de iniciada la dinámica, tanto los músicos como los cantantes tendrían que juntarse para a acoplar lo que ambos grupos hayan estado haciendo. Los músicos mostrándoles a los cantantes sus armonías y melodías, y los cantantes mostrando su o sus ideas de letra para la canción. Después de dos horas de haber iniciado este ejercicio podrían tener terminada una canción y comenzar a arreglarla para ensayar. Quién sabe, a lo mejor hasta la podrían presentar algunas semanas después en la iglesia.

Si pasara que al final no consiguen algo de la entera satisfacción de todos, igual la sesión de composición les habrá dado experiencia a todos en cuanto al tema de componer y hasta motivarles para practicar dicho proceso en sus casas. Lo importante de todo esto es que el equipo de alabanza se habitúe a componer en privado (cada integrante a solas) y en conjunto (a través de este tipo de sesiones).

Bueno, es hora de concluir, espero que esta serie de cuatro artículos le haya servido para animarse usted y su equipo a comenzar una Aventura de Componer conjunta.

Noel Navas.

Notas:

(1)  Tomado de: http://www.laaventuradecomponer.com/e-books/novedades-en-la-aventura-de-componer/

1 Comentario

  1. Dios mio casi lloro al recordar esta experiencia, fue unica!!!!!, y q admirable de como registras los detalles.
    Gracias por incluirla en este articulo. La primera experiencia sin duda sentara precedentes….dejame contarte, ya q como se acercaba el mes de mayo el pastor Mauro, mi bello esposo, dijo q prepararamos algo especial para las madres, entonces Juan Carlos quien era el joven a cargo del sonido escucho y tambien nos escucho a nosotros decir q buscaramos canciones y seleccionaramois, asi q nos dijo: Uds son capaces de hacer una nueva cancion para las madres, y agrego: ya lo han hecho antes!

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