PalomasHay libros que inspiran canciones.

Dentro de mi lista de blogs favoritos está el blog de Keila Ochoa, www.retratosdefamilia.blogspot.com, una escritora cristiana de nacionalidad mexicana que a la fecha ha escrito varios libros importantes. Desde que conocí su blog comencé a comentar de manera ocasional y además, pude ponerme en contacto con ella vía email. Desde entonces le escribo periódicamente. Hace unos meses encontré una de sus últimas novelas, “Palomas”, en la Librería La Ceiba, y pensé: “¡Hey, el libro de Keila!” Vi un cartelito a la par que decía: “Oferta” y sin mucho pensarlo lo compré. Aunque no lo comencé a leer de inmediato hace unas semanas lo tomé y comencé a disfrutarlo de principio a fin. Para mi sorpresa al nomás cerrar el libro… ¡pum!… apareció una canción.

Francamente desde antes de conocer su blog tuve curiosidad de leer la novela, pero nunca me animé debido a un artículo que leí en Internet, no recuerdo dónde, que daba a entender que el libro trataba sobre dos palomas que se encontraban y una le narraba a la otra la historia del profeta Jonás. Entonces cuando ví el título: “Palomas” y abajito: “Dos almas en busca de una respuesta”. “Mmm…” dudé, “¿será que tengo ganas de leer una historia narrada por palomas?”

Cuando fui a la Librería La Ceiba, después de intercambiar varios emails con Keila, pensé: “Vamos, es hora de leer el libro de Keila. ¡Qué importa que unas palomas me lo narren!” Mi sorpresa fue que al comenzar a leerlo las palomas no aparecieron, cuando continué leyendo las palomas seguían sin aparecer y cuando terminé de leerlo… ¡las benditas palomas nunca aparecieron! Mientras escribo esto pienso: “¿Dónde estará ese sitio de Internet que hablaba de la novela? ¡Deberían fusilarlos!” Jeje. O a mi que seguramente leí muy apresurado la reseña, ¿no?

Nada que ver, el libro no es una conversación entre dos palomas, es una historia impresionante que atrapa de principio a final y que en lo personal no pude dejar de leer ni siquiera un instante debido a lo cautivante que es.

La forma de describir las escenas, los personajes y la cultura Asiria me hicieron pensar: “Caramba, Keila ha de haber estudiado mucho para brindar este tipo de detalles”. Aparte de eso, el modo en que la historia de la familia de Tahu-sin se convierte en el hilo conductor de toda la trama, ¡y de repente!, aparece en la vida de ellos el profeta Jonás, es impresionante.

Cuando Jonás surge en escena ya uno tiene una noción de lo corrupta, diabólica y asesina que era la cultura Asiria. “Ah…” dije yo, “Con razón Jonás no quiso ir a predicar. ¡Dios mío! ¡Ni yo hubiera ido!” Su desobediencia no fue cuestión de un simple capricho. Fue cuestión de patriotismo.

Otra cosa que me impresionó fue la forma de describir el antes, el durante y el después de la experiencia de Jonás en el gran pez y cómo esto repercutió en la credibilidad de su predicación al llegar a Nínive. Y no solo eso, sino en la credulidad del pueblo ante su mensaje al punto de decretar ayuno nacional desde el palacio del rey hasta los animales en todo el reino.

Mientras Keila continúa su relato y describe los 40 días de ayuno de la nación nunca pierde el hilo conductor de lo que acontecía en la familia de Tahu-sin. La forma en que el pueblo se arrepiente es conmovedora. Y mucho más el hecho de percibir el amor y la compasión del Dios el Antiguo Testamento hacia un pueblo pagano que decidió abandonar sus malos caminos. La descripción francamente toca el corazón.

Terminé de leer el libro conmovido, con un profundo deseo de adorar al Señor por su gran misericordia. Lo cerré y busqué mi Biblia nomás para refrescar mis recuerdos de la historia de Jonás. ¡Sorpresa! Me conmoví aun más al leer las palabras (de queja) del profeta cuando Nínive fue perdonada. Jonás le reclamó a Dios: “¿No es esto lo que yo decía estando aún en mi tierra? Por eso me apresuré a huir a Tarsis; porque sabía yo que tú eres Dios clemente y piadoso, tardo en enojarte, y de grande misericordia” (4:2). “Wow…” pensé, “Qué interesante que a Dios siempre se le asocia con esas dos palabras: ´Clemente y compasivo´!” Continué leyendo hasta el final donde Dios contesta a Jonás y le dice: “¿No iba a tener yo piedad de Nínive, esa gran ciudad donde hay más de ciento veinte mil personas y muchos animales?” (4:11). “¿´Animales´?…” pensé de nuevo, “La última palabra del libro de Jonás es: ´Animales´. Dios es tan misericordioso que aún su misericordia abraza a los animales”.

Puse a un lado mi Biblia, decidí recostarme sobre mi cama, ¡porque leer cansa eh!, y al instante de cerrar mis ojos una breve melodía y una letra inundó mi interior. Vino con tal fuerza a mi mente que mis sentimientos rebalsaron y no pude evitar comenzar a emitir una tonada con mi voz. Tomé mi teléfono celular y la grabé.

Al levantarme terminé de escribir esta pequeñísima canción que me recordará siempre la emoción que sentí al terminar de leer “Palomas”, de Keila Ochoa.

“Amor y compasión” (escúchela aquí)
Noel Navas

/Amor y compasión
las dos palabras
favoritas de Dios/

Coro:
/Porque para siempre
su misericordia.
Porque para siempre
es su bondad.
Porque para siempre
su fidelidad/

Hay libros que inspiran canciones.

Noel Navas.