Canciones de regadera

Canciones de regadera

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Canciones de regadera¿Cuándo es que aparece la inspiración?

El título de este artículo lo tomé prestado de Marcos Witt. Resulta que una parte muy interesante y a la vez comiquísima del DVD: “25 Conmemorativo”, es cuando él se sienta al piano y comienza a relatar cómo escribió algunas de sus canciones. Algunas las escribió durante predicaciones, pruebas de sonido, en aviones, taxis y… ¡Mientras se bañaba! Marcos dice: “Indudablemente el lugar donde más canciones he compuesto ha sido… ¡La regadera! Yo no entiendo esa dinámica. A lo mejor es porque hay mucha privacidad. No sé si es el calor del agua… El vapor… Pero he compuesto cualquier cantidad de canciones en la regadera”. Al terminar de ver el video se me ocurrió escribir este artículo e intentar dilucidar el misterio de por qué muchos compositores, además de Marcos, experimentan momentos de inspiración mientras se bañan. Si usted presta atención a lo que a continuación compartiré podría descubrir un secreto sumamente útil que favorecerá su Aventura de Componer.

Desde que descubrí mi inclinación por el tema de la composición me topé con esa dinámica que habla Marcos, la de componer mientras uno se baña. Han sido decenas de ideas melódicas y létricas (les llamo yo) que han venido a mi mente debajo de la ducha. Una de las primeras canciones que compuse y que alcanzó algún grado de popularidad la comencé a escribir mientras me bañaba. Fue: “Señor, ¿en qué puedo servirte?”, cuya historia relaté hace muchos meses cuando inicié el blog.

Era 1998 y mi iglesia estaba por celebrar un congreso con Marcos Witt que se llamó: “Señor, ¿en qué puedo servirte?”, basado en uno de los primeros libros de Marcos. Juan Carlos Hasbun, uno de los organizadores, sabía que yo llevaba un par de años componiendo y me pidió escribir la canción lema. Como tenía más de un mes para componerla acepté el desafío y me dispuse a escribir mi primera canción por encargo. ¡Vaya lío!

Después de algunas visitas al piano y de varios intentos por crear alguna melodía interesante francamente ninguna me satisfacía. Abandoné la idea de componer durante un par de semanas y de pronto, un día mientras me bañaba, emanó de adentro de mí la melodía y la letra del coro: “Señor, ¿en qué puedo servirte? Este día será mi oración/Señor, yo quiero servirte, en algo grande o pequeño lo he de hacer” (Si desea escucharla completa haga click aquí).

El fin de semana siguiente le mostré la canción a Juan Carlos y la aprobó como lema del congreso. Mi hermano Elí hizo la pista, Jaime Carías grabó la voz y desde entonces comenzó a sonar en algunas radios del país. Algo sumamente emocionante de la experiencia fue que dicho congreso finalizó con un concierto de Marcos Witt en el Estadio Cuscatlán con más de 30 mil personas. Mi amigo Jaime cantó la canción, ¡y vaya sorpresa!… La multitud reunida entonó junto a Jaime mi canción antes que pasara Marcos.

Esta historia bien podría titularse: “De la ducha al estadio”, je.

Desde entonces siempre tuve la inquietud de saber por qué a veces las ideas melódicas o letras de canciones aparecen mientras uno se baña. “Señor, ¿en qué puedo servirte” no fue la única que escribí así. “Un amigo”, la canción más conocida mía debido a que Canal 4 de Televisión la usó como lema de los terremotos que El Salvador sufrió en 2001, también la comencé a escribir mientras me bañaba (para conocer la historia completa le invito a que haga click aquí).

El punto que quiero resaltar es que a medida que fui experimentando esa dinámica de componer en la regadera y que preparaba mis primeros materiales para enseñar en Talleres de Composición, comencé a decodificar ese posible elemento que activa la inspiración mientras uno se baña. La inspiración no es que aparezca por el simple hecho de ducharse, sino a causa del estado de relajación que se experimenta bajo el agua.

Es decir, el baño no es el único lugar donde puede iniciar el proceso de composición, la inspiración puede aparecer en cualquier parte, digamos: Mientras uno conduce el automóvil (Claro, si se lleva la radio apagada y no va oyendo ningún disco), mientras se camina, mientras se está sentado en una sala de espera, mientras se va en el autobús, mientras se está recostado en el sofá o sobre una cama. ¡Hasta cuando uno se está afeitando!

El secreto de experimentar la inspiración no está en el lugar ni en la actividad que se esté realizando, sino en el estado de relajación que dichas actividades producen en nuestro interior. Tal vez ahora podamos entender por qué cuando adoramos al Señor en nuestro devocional privado la inspiración aparece. O por qué cuando nos apartamos para tocar las cuerdas o teclas de nuestro instrumento puede iniciarse el proceso de componer. Porque estamos relajados, porque no estamos concentrados en nada más que no sea disfrutar un momento a solas.

Desde que abrí el blog comencé a entrevistar a pastores, maestros y predicadores de la Palabra con relación al tema de escribir canciones. Mi idea era realizar entrevistas cortas, 5 minutos como máximo, y averiguar su opinión sobre la composición en el ámbito cristiano. Un evangelista al que conseguí entrevistar fue Pablo Finkenbinder. Mejor conocido como el “Hermano Pablo”. Sí, el creador del programa Un Mensaje a la Conciencia.

Resulta que estando en COICOM 2008 aproveché para entrevistar al Hermano Pablo. Una mañana durante el evento, mientras los asistentes nos movilizábamos para buscar algún taller que escuchar, encontré al Hermano Pablo frente a un elevador y le pregunté si podía hacerle una entrevista de 5 minutos. Para quienes no lo saben, el Hermano Pablo fue compositor. ¡En serio! Debido a la amistad que él sostuvo con mi abuelo Juan Benavides, pues mi abuela Isabel me habló de esa faceta desconocida del Hermano Pablo. Incluso tengo en mis archivos las partituras originales y el audio (cantado por mi abuela) de 5 de sus himnos.

Esa vez que lo abordé en el elevador comencé la entrevista así: “Hermano Pablo, ¿cómo fue la experiencia de hace años de escribir canciones?” Me dijo: “Sí, recuerdo que escribí “Esclavo era yo sin esperanza” sentado en una hamaca en una aldea de El Salvador. Yo tenía una guitarrita pequeña y comencé a sonar los acordes y me salió la canción de una sola vez, letra y música. Fueron entre 6 ú 8 himnos que escribí”. Cuando le pregunté por qué ya no siguió componiendo me respondió: “Estaba muy amarrado a Un Mensaje a la Conciencia. No hubo noche que no escribiera durante 1 hora y media mensajes a la conciencia. Eso lo hice por 30 ó 40 años y eso embargó todo mi tiempo, mi mente y todo mi interés”.

La conversación que sostuve con el Hermano Pablo me confirmó dos cosas:

La primera: Que la inspiración suele aparecer en estados de relajación (El Hermano Pablo estaba sentado sobre una hamaca cuando compuso la canción que mencionó).

Y la segunda: Cuando uno está concentrado en actividades que absorben la mente es menos probable que aparezca la inspiración (El Hermano Pablo estaba ocupadísimo con Un Mensaje a la Conciencia y por lo tanto, no se preocupó de seguir componiendo).

Si como compositor usted evaluara su vida cotidiana y las experiencias de composición que ha tenido, descubriría que la mayoría de veces la inspiración ha aparecido cuando está descansando, reflexionando o simplemente divagando con la mente. Nunca el proceso de composición se desarrolla cuando está conversando intensamente con alguien o con un grupo de personas, tampoco cuando ha estado trabajando con esmero en su ocupación u oficio, o entregado en cuerpo y alma en alguna tarea que requiere toda su atención.

No es que no pueda darse el caso, pero la mayoría de veces la inspiración aparece en estados de relajación.

Para rematar, la semana pasada retomé la lectura de un libro que había comprado hace meses pero que no había hecho el chance de leer. El libro se titula: «El espíritu creativo», de Daniel Goleman (escritor de «Inteligencia emocional»). A medida que él describe el proceso de la creatividad habla de los momentos en que las personas son más creativas. Él dice: «Cuando estamos más abiertos a la inventiva es en aquellos momentos en que no pensamos en nada en particular… Cualquier momento en que podamos soñar despiertos y relajarnos es útil para el proceso creativo: Una ducha, un largo trayecto en coche, una caminata en silencio, etc». Luego, mediante un par de ilustraciones caricaturescas menciona que las mejores ideas de algunas personas surgen en la ducha o mientras van conduciendo el auto (1).

¿Lo ve? Está comprobadísimo que los estados de relajación son las mejores pistas de aterrizajes para las ideas creativas, en nuestro caso: Las canciones.

¿Por qué es importante saber esto? ¿Qué relevancia tiene para la vida de un compositor? Bueno, en que si la inspiración aparece en estados de relajación entonces podríamos propiciar dichos estados deliberadamente y aumentar las posibilidades de que iniciemos el proceso de creación.

Mi consejo práctico sería: Cuando se encuentre solo… ¡Por cierto!… La mayoría de canciones aparecen o se comienzan a componer cuando se está solo. ¿Lo sabía? Es decir, la soledad es un ingrediente indispensable para iniciar el proceso de composición. Claro que uno puede componer en equipo, con más personas. Pero hasta donde he investigado, tanto compositores cristianos como no cristianos, componen en solitario. ¡La mayoría!

Volviendo al punto: Cuando se encuentre solo… En una sala de espera, conduciendo el automóvil, caminando, recostado en el sofá, tiradote en la cama… ¡Inclusive orando! Vamos, ¡preste atención! Hay melodiosidades internas que podrían aparecer en su interior y convertirse en inicios de canciones. A veces esa melodiosidad son letras y melodías que emergen juntas de adentro suyo, a veces será una melodía sola, ¡y a veces canciones completas! Puede ser que usted esté con su instrumento musical, ¡puede que no! Pero no importa, la inspiración no depende de la presencia de un instrumento musical para soplarle una idea creativa. Ni siquiera su estado adormitado es un impedimento. Por eso algunos compositores en ocasiones han comenzado a componer sobre sus camas, antes de desconectarse y dormirse… ¡Pum!… ¡Aparece una idea! Los compositores que valoran dichos “flashazos” luchan por no caer dormidos y se levantan para almacenar las ideas.

Por último, ¿recuerda el pasaje de Efesios 5:18-19? Dice:

No os embriaguéis con vino,
en lo cual hay disolución;
antes bien sed llenos del Espíritu,
hablando entre vosotros con salmos,
con himnos y cánticos espirituales,
cantando y alabando al Señor
en vuestros corazones.
Efesios 5:18-19.

Cuando el texto dice: “Cantando y alabando al Señor en vuestros corazones”, la palabra griega para “Cantando” es «Psalló», que significa: “Melodíar, crear melodías, etc”. La mayoría de compositores cristianos no saben esto y no relacionan el ministerio del Espíritu Santo con la composición. Pero este texto nos revela que sí.

Mi punto es que para “melodiar” usted no necesita estar frente a un instrumento musical. ¡Ni siquiera saber tocar un instrumento! Por eso siempre he creído que todo mundo podría aprender a componer si tan sólo se animaran a poner por obra esta Escritura. Practicar el “melodiar” mientras nos afeitamos, nos bañamos, conducimos, caminamos, estamos en una sala de espera… ¡O mientras oramos!… Podría proporcionarnos gratas sorpresas.

Como dice mi amigo Pablo Azael: “Todo mundo puede componer canciones porque todos saben tocar el “Tarará”. Es decir, todos podemos tararear melodías inéditas desde la profundidad del corazón, así como dice Efesios 5:18-19.

Noel Navas.

Notas:

(1) Daniel Goleman, Paul Kaurman y Michael Ray, «El espíritu creativo, la revolución de la creatividad y cómo aplicarla en todas las actividades humanas». Ediciones B, Buenos Aires, Argentina, 2000. Págs. 30 y 36.

3 Comentarios

  1. 😀 … Según he ido leyendo en mi mente he tenido «flashazos» de los momentos en q composiciones completas han surgido en mi. Definitivamente la mayoría han sido en soledad: en un aeropuerto a la 1am y mi vuelo sale a las 7am, en un taxi con la mirada pérfida atraves de la ventana… Pero otras no, y me he reído acordandome de esos momentos: asando carne!, interrumpiendo una platica con mi esposa p’escribir o entonar las ideas en el teléfono (mientras la mirada penetrante y rostro molesto de ella por haber parado la conversación… Claro, la salvada es q ella ha provocado la inspiración! Y ahí vuelve la sonrisa), escuchando un mensaje de «dos filos» (directo al corazon) donde he tenido q ir al baño de la iglesia a grabar, … Q mas?… bueno, los lugares cambian y cada composición es única!. Esta lectura me trajo muy buenos recuerdos de composición … Y como ha de suceder, ahora compongo menos por el tiempo q mi mente dedica al trabajo, pero ahí vamos… Lento y despacio 🙂
    Bendiciones!

  2. Interesante!, en conclusión no hay lugar definido para componer alguna de esas melodías especiales que papá Dios nos regala.

    Podrás ser sorprendido el lugares inimaginables, impensables y en algunas veces indeseables, como lo ha dicho Dnavas algunos de esos momentos de impacto causarán alguna molestia pero al final traen una grandiosa recompensa, tan grandiosa que no se limita a lo individual sino que también afecta de forma colectiva y transitiva.

    Bendiciones Noel.

  3. hay que ducharse mas seguido

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