Cómo componer en equipo

Cómo componer en equipo

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Por: Paul Baloche.

A veces tienes que enfrentar los hechos: supongamos que has hecho todo lo posible. Has escuchado, analizado y escrito y reescrito y reescrito. Pero no importa cómo lo intentes, las letras de tus canciones todavía suenan como sermones o ensayos en vez de letras que fluyen.

O supongamos que las letras vienen de una manera grandiosa, pero la música no es emocionante, fría y, bueno, aburrida. Podría ser que la melodía no es tu don. Si tú, como la mayoría de nosotros, no puedes hacer estas cosas entonces, no te sientas mal… encuentra un colaborador. Es mejor ser la mitad, o incluso una tercera parte, de un equipo que realmente vuela que insistir en hacerlo todo por ti mismo y nunca despegar.

Cada escritor trae algo diferente a la mesa: nuevas ideas, ganchos, imágenes, palabras; nuevos estilos o técnicas. Presta atención. Absórbelo, y no solo tendrás una mejor canción, sino que te convertirás en un mejor compositor. Recuerda el consejo de Salomón, “Más valen dos que uno, porque obtienen más fruto de su esfuerzo. Si caen, el uno levanta al otro”. (Eclesiastés 4:9-10).

Pero, la colaboración es un arte, y no es para los corazones débiles. Deja tu ego en la puerta. Lo que se necesita aquí es humildad y un espíritu enseñable. Esto no quiere decir que nunca te aferrarás a tus armas si sabes que tu idea funciona mejor, pero es bueno si sabes justificar por qué lo piensas así. Necesitarás ser lo más humilde posible para aceptar una nueva dirección o desechar una de tus ideas favoritas… aprieta tus dientes… si una mejor aparece. Y recuerda guardar esa gran idea para después.

Cuando coescribes te encuentras contra la vieja pregunta: ¿qué viene primero, melodía o letra? La respuesta es: la primera que se sienta inspirada. Experimenta y encuentra qué funciona mejor para ti. A algunos compositores no les gusta que les den una letra terminada porque los encierra en una métrica preestablecida y un molde rítmico. Algunos prefieren pedirle al letrista hacer pequeños cambios luego para encajar en la tonada, si es necesario. Algunos desarrollan palabras y música juntas, línea por línea.

Todas las canciones en mi proyecto de grabación actual fueron coescritas excepto una. Durante el año pasado he tenido la oportunidad de escribir con varios compositores incluyendo Brenton Brown, Matt Redman, Graham Kendrick, y Glenn Packiam de Desperation. Juntos traíamos un puñado de ideas y una disposición para dejar que esas ideas fueran cambiadas y reorganizadas. A veces un escritor traía principalmente letras o a veces traía una idea musical única.

Respetábamos las diferencias de cada uno e intentamos mantener una mente abierta cuando el otro traía una idea a la mesa. Típicamente hacíamos algo de café (una de mis herramientas favoritas de composición), orábamos, abríamos nuestras Biblias y empezábamos a cantar ya fuera algunos salmos o algunas idea de nuestras anotaciones. Algunas veces esto no llevaba a ningún lado pero era una forma de tomar impulso. Conquistar la inercia es la mitad de la batalla.

Creíamos que si solamente “emergíamos” y empezábamos, eventualmente nos tropezaríamos con alguna idea inspirada. En ocasiones nos sentábamos en el piano o caminábamos alrededor del cuarto o en la iglesia vacía con guitarra en mano, hablando y cantando las escrituras, oraciones y líneas de nuestras anotaciones… adorando.

Tal vez escribimos algunas canciones mediocres pero escribimos algunas buenas en el proceso, y quizás lo más importante, aprendimos mucho. Frecuentemente aprendemos más prestando atención a lo que “no está funcionando”.

En las semanas y meses que siguieron, muchas de estas canciones fueron finalizadas mediante llamadas telefónicas o a través de email y grabadas recientemente.

Permíteme sugerir que vayas a una sesión de composición equipado con las herramientas más importantes de un coescritor: diplomacia, buenos modales, compasión… y una piel gruesa. Por favor entiende que puedes ser terco al hacer cambios y tener una canción de segunda mano, o puedes ser objetivo (lo cual es más fácil decir que hacer) y tener una mejor canción. Este es un esfuerzo de equipo y la meta es una canción fuerte.

Por lo menos, disponte a presentar tus canciones a un aliado de confianza para una crítica honesta. Mi esposa y yo hemos escrito, cada uno, centenares de canciones pero raramente nos hemos sentado a escribir una canción juntos. En vez de eso hemos decidido permanecer casados (hago una pausa para que te rías). Sin embargo, criticamos con libertad el material del otro con el fin de ayudar a la otra persona a finalizarla bien. Hemos aprendido a usar un lenguaje respetuoso cuando retroalimentamos, primero decimos lo que “se siente bien acerca de la canción”. Si tenemos problemas con ella, decimos “… pero tiene una bandera amarilla” (cuando hay problemas pequeños) o “… ¡tiene una bandera roja!” (para problemas grandes), luego señalamos el problema. Si alguno trata de justificar su posición, podríamos decir: “no te dejaré pasar esa. Esta es una canción muy buena. Ponla de nuevo en el invernadero. Riégala un poco más, adora con ella”.

Es asombroso como el “hierro afila el hierro” y como la creatividad procrea creatividad.

Por último, pero ante todo: nunca olvides empezar tu tiempo con oración, poner sus corazones en orden y pedirle al Espíritu Santo inspiración. Adoren juntos. Esto es fundamental para una grandiosa colaboración.

Noel Navas.

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