Logo Casa de Oración CristianaLa experiencia de la Iglesia Casa de Oración Cristiana.

Como se habrá dado cuenta por entradas anteriores en Septiembre pasado estuve visitando el país de Panamá, donde además de impartir un breve Taller de Composición en Instituto Canzion, tuve el privilegio de hospedarme en casa de Raúl (alias: Willow) y Blanca González, quienes forman parte del equipo de directores de alabanza de la Iglesia Casa de Oración Cristiana. Durante los tres días que estuve con ellos sostuvimos algunas conversaciones muy interesantes dentro de las cuales me llamó poderosamente la atención una práctica que como equipo de alabanza tienen. Willow lo denominó: “Cultura” y yo le añadí: “de Composición”. Por lo tanto, le invito a que conozca la Cultura de Composición de la iglesia Casa de Oración Cristiana de Panamá y medite en algunas cosas que podría implementar en su propia vida ministerial como escritor de canciones, miembro de equipo de alabanza o director de adoración. He aquí la experiencia.


Como dije antes Willow es director de canto de Casa de Oración Cristiana y se hizo miembro de la iglesia en el año 2001. “Una de las cosas que me impulsó a congregarme aquí…” dice él, “fue el estilo y el repertorio musical tan variado que escuché. Curiosamente, según encuestas que se han realizado en la iglesia, las personas afirman que una de las cosas que más les impresiona cuando llegan a Casa de Oración es la música, además de la predicación de la Palabra y la buena atención de los servidores”.

Casa de Oración siempre ha buscado llevar la música a un nivel mucho más allá de lo que la mayoría de iglesias han hecho. No porque toquen música compleja sino porque su costumbre ha sido incorporar canciones nuevas escritas por los integrantes del equipo de alabanza e inclusive, traducidas del inglés. “Por eso…” dice Willow, “Tú puedes ir a Casa de Oración y escuchar canciones que no se oyen en otro lugar”.

Al preguntarle a Willow cuándo descubrió esa inclinación natural del ministerio por cantar lo propio, me dijo: “Lo descubrí luego de tomar el curso de inducción que todo aspirante al ministerio debe tomar. Es decir, cuando decidí incorporarme al ministerio tomé un curso preparatorio para quienes desean cantar o tocar dentro del equipo. Luego del curso me uní a los ensayos y allí pusieron frente a mi las partituras que teníamos que leer. De repente noté que algunas de las canciones que teníamos que ensayar eran de los mismos integrantes, tanto los arreglos como las canciones en sí. ¡Eso en primera instancia! Posteriormente cuando me tocó el privilegio de dirigir la alabanza y llegaba a ensayar, en más de alguna ocasión escuché que estaban tocando una canción que yo no conocía. En ese momento les preguntaba a los músicos: ´¿En qué Cd puedo encontrar esa canción?´ ´No…  ´ me decían, ´Esta canción la escribió fulano´. Es decir, un integrante del equipo. Eso me impresionó fuertemente porque de la iglesia de donde yo venia no era usual eso”, afirma Willow.

Lo extraordinario de la experiencia de Willow en Casa de Oración no solo fue descubrir esta cultura de cantar lo que los integrantes del equipo componían, sino que con el tiempo también sus canciones fueron incorporadas al repertorio de la iglesia. Él dice: “Me pasó una vez que en un culto de la iglesia, mientras escuchaba el sermón, comencé a escuchar una canción. Fue como si el volumen de todo lo que acontecía a mi alrededor disminuyera y de repente comencé a oír fuertemente una canción en mis oídos. En ese momento tomé el primer papel que encontré y escribí esa melodía que no se iba de mi cabeza. Al nomás terminar el sermón corrí hacia la plataforma, tomé la primera guitarra que vi y terminé la canción”.

Willow dice que al llegar a su casa tomó su guitarra, escribió la letra y la partitura. El siguiente jueves, día en que ensayaban, mostró la canción a todo el equipo de alabanza. “La verdad es que estaba nervioso…” dice, “Por eso, antes de terminar la práctica, les dije lo que tenía y se las mostré”. Todos respondieron positivamente ante la canción, decidieron arreglarla y ensayarla para mostrarla en la próxima reunión de la iglesia. Demás está decir que la congregación en general acogió la canción con entusiasmo, al punto que muchos se sorprendieron al saber que era una compuesta por el propio ministerio de alabanza.

Cuando le pregunté a Willow de dónde viene esa cultura de cantar lo de ellos mismos me dijo que a pesar de tener solo 8 años de congregarse en Casa de Oración la iglesia tiene más de 30 de haberse fundado. Él dice: “Desde los inicios de la iglesia quienes lideraron el ministerio fueron personas muy preparadas musicalmente y estaban familiarizadas con el arte de componer. El hecho de que estuvieran a cargo del ministerio y además, que tuvieran la experiencia de escribir, ambas cosas contribuyeron a sentirse con la libertad de cantar lo propio. Para ellos no era nada extraño componer una canción y cantarla en las reuniones. O sea, esta cultura viene desde los fundadores de la iglesia”.

“Te doy un ejemplo…” continúa Willow, “El pastor Carlos Zambrano, que por muchos años ha dirigido la alabanza en la iglesia y que ahora supervisa las actividades del ministerio, él mismo compuso y cantó canciones suyas en la década de los 80´s y 90´s. Inclusive dichas canciones a veces las volvemos a cantar el día de hoy”. Willow vuelve a añadir: “Entonces, esa cultura que comenzó con ellos se ha transmitido hasta el día de hoy no solo en los cultos donde se reúnen los adultos, sino también en las reuniones de jóvenes donde por años han surgido diversidad de bandas”.

Algo interesante de notar en la experiencia de Casa de Oración es algo que Willow enfatizó y es que por lo general dentro del equipo de alabanza no se invita a los integrantes a presentar propuestas de canciones inéditas. No, simplemente la gente se acerca y las muestra sin importar que nadie haya invitado a que lo hagan. Es decir, es tan normal en ellos la composición que si un par de miembros del equipo dicen: “Hermanos, miren, compusimos esto”, entonces el resto dice: “¡Hey, ensayémosla!”

Willow reconoce que aunque la composición ha sido una característica de la iglesia eso no significa que no han tenido altibajos. Por ejemplo, en los últimos años ha pasado que luego de que uno de sus mejores directores se retiró siempre continuaron cantando canciones nuevas, pero quizá en menor medida. “Dicho director…” dice, “estuvo con nosotros por mucho tiempo y probablemente componía unas 4 canciones al mes. Su nombre es Ricardo Earle. Cantábamos canciones nuevas en la medida que él componía. Luego que se fue a pastorear a otro lugar hemos disminuido ese ritmo aunque siempre continuamos con esta cultura”.

Willow me comentó que cada año Casa de Oración organiza un evento que llaman: “Conferencia Anual del Espíritu Santo”, donde participan muchos pastores, líderes y hermanos de la iglesia. En 2008, sabiendo que celebrarían dicha actividad, a uno de los integrantes del ministerio, David Choy, quien es uno de los músicos más respetados del país, se le ocurrió proponerles a todos compilar todas las canciones inéditas que por años el equipo de alabanza ha compuesto y les animó a que las cantaran durante el “Congreso del Espíritu Santo”. “La visión de David…” dice Willow, “era darnos una probadita de cómo sonaría una producción musical propia de la iglesia con canciones nuestras. Cosa que él siempre ha soñado que hagamos”.

Ante esta propuesta se reunieron, Willow, David Choy y un par de hermanos más e hicieron una lista de canciones para presentar en el Congreso. Entre ellas: “No hay otro” y “Gloria”, que Willow escribó; “Viene de lo alto” de David Choy; “Eres digno” de David Castillo; “Su poder” de Ricardo Earle, entre otras. Juntaron alrededor de doce canciones y ministraron con ellas en el Congreso.

Por mi parte finalicé mi conversación con Willow sorprendido por la Cultura de Composición que la iglesia de Casa de Oración Cristiana de Panamá ha cultivado desde su fundación, añorando que muchas iglesias en El Salvador puedan imitar este gran ejemplo y adoptar progresivamente una cultura similar.

Noel Navas.