¿De verdad la denuncia pública no es bíblica? ¡Pues la Biblia dice que sí! (Segunda parte)

¿De verdad la denuncia pública no es bíblica? ¡Pues la Biblia dice que sí! (Segunda parte)

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En la entrada anterior demostré a través de dos episodios del Nuevo Testamento que la denuncia pública sobre ciertos fallos conocidos por todos, es factible. Pero ojo, esta denuncia abierta que describí debe hacerse cuando realmente el desatino se conoce públicamente, sino es así, entonces se debe seguir el patrón de Cristo descrito en Mateo 18. Es decir:

1) Careo uno a uno (v. 15).
2) Careo junto a dos o tres testigos (v. 16).
3) Careo ante la congregación (v. 17a).
4) Excomulgación (v. 17b).

En Semana Santa —hace más o menos un mes — ocurrió un escándalo aquí en El Salvador. Resulta que Carlos Rivas, pastor del Tabernáculo de Avivamiento Internacional (TAI), una iglesia enorme y muy conocida en la ciudad, fue detenido por la policía mientras conducía su auto y se le pidió realizarse el famoso alcotest, pero se negó a hacerlo. Debido a que mostraba notorios signos de desestabilidad fue puesto en la cárcel por manejar —supuestamente — bajo los efectos del alcohol.

El asunto es que este mismo pastor, en 2015, fue detenido por las autoridades en un motel capitalino con una señorita que pidió auxilio debido al abuso físico que ella afirmó experimentar. Ese día se descubrió que el pastor Carlos Rivas sostenía una relación extramarital y se hizo un escándalo en todos los medios de comunicación. El asunto es que el incidente de hace casi un mes se suma al anterior y se convirtió en un nuevo escándalo para el currículum del pastor. Como pasó hace cuatro años, este también se hizo viral en las redes sociales de los salvadoreños y se difundió masivamente en todos los medios de comunicación.

El propio día del escándalo varios líderes cristianos de mi país opinaron de este nueva mancha a la iglesia evangélica y se expresaron con el fin de orientar a la sociedad y a los creyentes. Entre ellos, Adán Mejía, pastor principal de la iglesia donde yo me congrego. Él publicó un post en su muro de Facebook con relación al tema y te invito a que lo leas:

«Caso de Pastor Carlos Rivas

No es un suceso para ignorarlo o guardar silencio, debemos ser coherentes y objetivos con lo acontecido. Hace dos días el Viceministerio de Transporte, en su cuenta de Twitter reportaba lo siguiente: ”En controles @AntidopingVMT de nuestro Plan Preventivo de estas vacaciones de Semana Santa, se han detenido a 50 conductores en estado de ebriedad”. Es decir, el Pastor Carlos Rivas, es uno más de estas estadísticas. Es comprensible que por ser una figura pública y religiosa, más la suma del pecado público de su adulterio en el pasado, hace que sea un terrible escándalo.

Los detractores y enemigos del evangelio han expresado y tendrán una evidencia para desprestigiar a la iglesia evangélica, pero las personas con objetividad sabrán desligar un mal proceder de un pastor del resto de pastores. En base a la Biblia tenemos que señalar enfáticamente que el pastor Carlos Rivas, ha cometido no solo una violación a la ley vial, sino que ha cometido un pecado. Está pagando con detención en una bartolina la pena que le corresponde y de seguro pagará alguna multa, pero el desprestigio a la sociedad será difícil que la pueda solventar…»

El post es mucho más amplio; sin embargo, cito este ejemplo que acaba de suceder en El Salvador, porque me sirve para ilustrarte que hay situaciones públicas que no está mal que como cristianos opinemos abiertamente. Aunque mi pastor pudo haber buscado privadamente al pastor Carlos Rivas para acuerparlo y motivarlo al cambio —cosa que no creo que haya hecho ya que no hay ninguna relación entre ambos — tampoco hizo mal en hablar del tema abiertamente en sus redes sociales porque la falta ya era conocida de todos. ¿Me explico?

El principio es muy simple: si una falta ya es conocida pública y abiertamente, no se incurre en ningún pecado al opinar u orientar a otros sobre cómo reaccionar o manejar el asunto. Pero ojo, si la falta es cometida en la privacidad de una comunidad cristiana, allí sí, debe manejarse en la intimidad de la comunidad conforme lo enseñó Jesús en Mateo capítulo 18 porque solo se conoce en dicho ámbito.

Mira, cuando estaba planeando escribir la serie Julio Melgar, la enfermedad y las voces de sanidad le comenté las ideas generales de mi escrito a un amigo pastor a quien respeto mucho. Nuestra conversación fue de la siguiente manera:

—Fulano, tengo planeado escribir sobre el tema de las profecías fallidas de los cantantes y quiero intentar brindar un poquito de equilibrio a lo que está pasando.

—Oye, yo comprendo que quieras hacer eso, pero ¿ya mediste las consecuencias que podría acarrearte? ¡Te van a criticar y bien fuerte!

—¡Sí, lo sé! Pero no veo a nadie que salga a decir nada y tampoco que aborden este, este y este otro aspecto de lo que está sucediendo.

—Yo te recomendaría que no lo hagás, pero imagináte que le hubieran dicho esto que te estoy diciendo a Martín Lutero… ¿a dónde estaríamos como iglesia?

Los dos sonreímos y, entonces, me puse a escribir.

Es que cuando estudias la historia de la iglesia y te detienes a analizar qué sucedió durante la Reforma Protestante, notas fácilmente que lo que hizo Martín Lutero al clavar sus 95 tesis en las puertas de Wittenberg, fue una denuncia pública. Lutero no buscó al Papa para decirle: “Papa León X, mire, yo creo que hay reprender en privado y elogiar en público, por eso quería decirle que…” ¡Para nada! Martín Lutero denunció públicamente los abusos del Papado debido a que se estaban enriqueciendo a costas de la ignorancia bíblica del pueblo. El Papado afirmaba que si comprabas ciertos certificados indulgenciaspodías ganar un puesto en la eternidad sin necesidad de arrepentimiento genuino. Por eso, cuando lees el contenido de las 95 tesis de Lutero tratan principalmente sobre las indulgencias ya que eran una pandemia que estaba arrasando toda Alemania.

La pregunta es: ¿por qué Martín Lutero no reprendió al Papa en privado? ¿Por qué no siguió la metodología que Cristo estableció en Mateo 18? Ah, muy simple, porque no aplicaba. Mateo 18 se refiere a pecados privados en los que incurre un cristiano y donde un hermano suyo lo descubre e intenta ayudarle a enmendar el camino. Por eso, si este cristiano no se arrepiente, se describen etapas sucesivas de confrontación con el fin de conseguir un cambio. El asunto es que hay faltas que son públicas y, por lo tanto, el proceso de Mateo 18 ya no aplica, principalmente cuando los desatinos son del conocimiento de toda la cristiandad o, incluso, de la sociedad. ¡Como el caso de las profecías fallidas de los cantantes que acompañaron a Julio Melgar!

Quien diga que estos desatinos no son conocidos, vive en una cueva y sin wifi. Son cientos de miles de vistas que tienen los videos en Youtube y Facebook donde aparecen compilados los desaciertos proféticos. Que, si bien yo no estoy de acuerdo con el modo en que algunos confeccionaron sus videos ni con el tono de desdén que emplearon, hay algunos que hemos hecho oír nuestra voz con el fin de advertir a la iglesia de que hay algo más de fondo. Me refiero a la mala teología del sufrimiento que desembocó no solo en profecías ficticias, sino en confesiones, declaraciones y promesas de sanidad hacia alguien que padecía una enfermedad terminal.

Ahora, algunos piensan que, aunque pueda ser bíblica la denuncia pública, no deberían mencionarse los nombres de los implicados y que sería mejor hacer una crítica general sin aludir a nadie. Y sí, eso podría ser cierto para quien quiera hacerlo así, pero también la Escritura respalda que se mencionen públicamente los nombres de quienes estén enseñando erráticamente la Palabra de Dios o que con su mal ejemplo estén afectando la vida cristiana de otros. En este sentido, el Nuevo Testamento también avala que se mencionen los nombres de quienes con sus doctrinas o comportamientos estén afectando a otros en la fe. A continuación, listo algunos ejemplos y te invito a que busques en tu Biblia la razón de por qué fueron denunciados públicamente:

Himeneo y Alejandro: 1 Timoteo 1:19-20.
Himeneo y Fileto: 2 Timoteo 2:17-18.
Diótrefes: 3 Juan 1:9-10.
Nicolás: Apocalipsis 2:6 y 15.  

Como ves, hay casos específicos de personajes del primer siglo que —Pablo y Juan, por ej. — consideraron oportuno advertir en sus cartas. Cartas que ellos estaban sabedores que serían leídas de iglesia en iglesia abiertamente y en público. ¿Hicieron mal en denunciar con nombres específicos? ¿Actuaron mal por exponer a estos individuos? No, pero si después de estas dos entradas tú sigues creyendo que es pecado hacerlo, esa ya es opinión tuya. Pero la Biblia dice que es legítimo denunciar públicamente y con nombres con el fin de advertir a la cristiandad de lo que está pasando y de este modo no se siga incurriendo en los mismos errores.

Noel Navas.

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