¿Deben las iglesias (y las radios) seguir cantando (y programando) canciones de cantantes que están en pecado?

¿Deben las iglesias (y las radios) seguir cantando (y programando) canciones de cantantes que están en pecado?

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Con el título El escándalo de R. Kelly, el músico estadounidense acusado de mantener cautivas a seis jóvenes como esclavas sexuales, publicado hace aproximadamente un mes, BBC Mundo relataba el último problema en el que está involucrado el cantante R. Kelly. En este se describe prácticamente cómo el cantante de R&B seduce y convierte en esclavas a algunas de sus seguidoras. El asunto es que este es su último embrollo, pero antes estuvo metido en otros igual de serios. Como afirma la BBC: «No es la primera vez que R. Kelly se ve involucrado en un escándalo de abuso sexual. “Numerosas acusaciones en el pasado se relacionaron con adolescentes. En 1994, cuando R. Kelly tenía 27 años, se casó con Aaliyah, entonces una gran promesa del R&B. Poco después el matrimonio fue anulado cuando se demostró que Aaliyah no tenía 18 años como señalaban sus documentos falsos. La cantante tenía sólo 15 años. R. Kelly llegó además a acuerdos extrajudiciales con numerosas demandantes. Una de ellas fue Tiffany Kawkins, que alegó haber sufrido «abuso emocional y físico» durante una relación de tres años con el músico que comenzó cuando él tenía 24 años y ella 15. Otra joven, Tracy Sampson, demandó al artista por «inducirla en una relación sexual indecente cuando tenía 17 años»… En 2002, Kelly fue acusado formalmente por la policía de Chicago de crear y poseer pornografía infantil».

La vida de R. Kelly ha estado sumergida en serios escándalos en los EE. UU. y que han sido del conocimiento público. El asunto es que muchos cristianos no saben que R. Kelly es el compositor e intérprete de la canción I Believe que en español grabó la agrupación cristiana Tercer Cielo con el nombre de Creeré y que fue incluida en el álbum Gente común, sueños extraordinarios. Si lo recuerdas, la canción y la letra en sí no dicen nada malo; al contrario, tiene una buena letra y, por supuesto, te invita a creer, ¿no es cierto? El problema no es el mensaje que comunica, sino los antecedentes de R. Kelly y que Tercer Cielo presuntamente debió conocer, pero igual incorporaron su canción en el álbum introduciéndola así en la industria de la música cristiana.

Si no lo sabías, originalmente la canción se dio a conocer en la campaña de elección del presidente Barak Obama, cuando en 2008 se lanzó como candidato presidencial para su primer período (1). La idea de I Believe era motivar a los estadounidenses a que creyeran que podían conseguir que un presidente de color llegaría por primera vez a la Casa Blanca. La canción también fue conocida como The Obama Theme (El Tema de Obama) debido a que prácticamente fue la canción lema de su campaña. En este sentido, si la canción es una canción con un trasfondo claramente secular y su intención al escribirse no fue motivar a los cristianos a tener fe en Dios, sino a tener fe de que Barak Obama podía ser presidente, ¿por qué Tercer Cielo pidió los permisos para grabarla e incorporarla en su álbum? ¿Por qué lo hicieron si la canción es una canción secular? ¿Habrá sido porque fue un hit en las emisoras norteamericanas y quisieron emular dicho éxito en las radios cristianas en español? No lo sabemos, pero sería una excelente pregunta para una conferencia de prensa.

Ahora, la pregunta que titula esta entrada es: ¿Deben las iglesias seguir cantando canciones de cantantes que permanecen en pecado? ¿Deben los programadores y locutores de radios cristianas seguir programándolas a pesar de que ellos no se hayan arrepentido?

Personalmente, Creeré nunca ha sido una canción de mi predilección. Eso sí, reconozco que es pegadiza, de melodía agradable y que su letra en español está perfectamente escrita. Básicamente no es de mi preferencia porque nunca he sido aficionado a la música de Tercer cielo y quizá porque esa canción con esa temática no me impresiona como sí lo hacen otras. Eso sí, allá por 2010 la canté en un par de servicios de adoración de mi entonces iglesia a petición del pastor. Es decir, la canté por pura obediencia sin yo conocer su trasfondo, excepto que Tercer Cielo la interpretaba y que estaba pegando en las radios de mi país. Con los meses me fui dando cuenta de que muchas iglesias la cantaban en sus reuniones y hasta los ministerios de danza la coreografiaban. Puedes encontrar algunos de esos videos en Youtube.

Como suele suceder con otros temas, la Escritura no dice: “No cantarás canciones que originalmente hayan compuesto gente impía en tus servicios de adoración” ni tampoco: “No programarás canciones de músicos que no viven para el Señor en las radios cristianas”, sino que para responder una pregunta como la que titula esta entrada, debemos apelar a los principios de la Palabra para comprender qué sí y qué no estaría bien. En este sentido, el tema de la carne sacrificada a los ídolos es muy similar al que estamos abordando. Lo que sucedió en el primer siglo fue que algunos cristianos de Roma y de Corinto (ver Romanos 14 y 1 de Corintios 8-10), decían que comer carne sacrificada a los ídolos era pecaminoso. ¿Por qué? Porque la asociaban con los templos paganos y la adoración idolátrica. La cuestión era que otros creyentes de esas mismas comunidades cristianas o no sabían el origen de la carne que comían o no veían la carne con ese tipo de asociaciones, sino como un simple producto de consumo. Por ende, la comían con libertad porque no la veían como mala. Por eso, el apóstol dijo: “Yo sé, y estoy convencido en el Señor Jesús, de que nada es inmundo en sí mismo; pero para el que estima que algo es inmundo, para él lo es” (Romanos 14:14). Por eso, la respuesta a la pregunta: ¿se deben seguir cantando o programando canciones cristianas de cantantes en pecado?, cae en un asunto de liberad de conciencia. ¿Tú sabes el origen de “x” canción cristiana y eso incomoda tu conciencia sobremanera? Entonces obedece tu conciencia y no la cantes, no la escuches ni las disfrutes. ¿Tú sabes el origen de “y” canción cristiana y no incomoda de ningún modo tu conciencia? Entonces cántala, escúchala y disfrútala con libertad.

“Pero ¿qué de los espíritus que hay detrás de las canciones?”, se alarmará alguien. “¿Acaso no sabes que aunque la letra diga cosas buenas, hay cosas que se te pueden pegar de ese cantante y hasta influir en tu conducta y estilo de vida?”.

En mi libro El cristiano ante la música secular refuté este mito de la música denominándolo: “El mito de la trasferencia”. Allí dije lo siguiente: «Una vez escuché a un cantante cristiano decir que, si un director de adoración estuviera cantando una canción que dijera: “Santo, santo, santo”, pero él viviera una vida perversa, no importa lo que esté cantando, con su vida estará impartiendo perversidad a toda la congregación. Cuando escuché eso, solo pude decir: “¿Es en serio?”. Ya voy a demostrar que las conductas o estilos de vida no se transfieren de esa manera, pero si lo que afirma ese cantante fuera cierto, también tendría que serlo al revés. Por favor, imagínate a un cantante que voy a llamar: Cornelio. Sí. el mismo que describe Hechos capítulo 10. No es cristiano y no conoce el evangelio, pero el Nuevo Testamento asegura de que a pesar de no ser cristiano era “un hombre devoto, temeroso de Dios, daba generosamente a los pobres y oraba a Dios con frecuencia” (Hechos 10:2, NTV). Ahora, imagínalo cantando una canción que glorifica el adulterio y la inmoralidad, y dime: ¿se va a “impartir” su estilo de vida recto a toda la audiencia a pesar de que esté cantando perversiones? ¿Verdad que no? ¡Pues tampoco la del cantante que diga: “Santo, santo, ¡santo” y viva una vida perversa! ¿Sabes por qué no? Porque así no se transfieren las conductas ni los estilos de vida. Quienes creen que sí, han creído un mito. Ahora, yo no digo que un cantante o músico cristiano no deba vivir una vida piadosa, ¡claro que debe vivirla! Mi punto es que quienes defienden este mito le dan a la música más poder del que realmente tiene. Es cierto, la música tiene poder, pero no tanto poder. Fíjate, por un lado, la letra de una canción dice cosas buenas y, por el otro, los “transferistas” dicen que eso no importa, que de todas formas se te pueden pegar cosas negativas debido a que la melodía y la armonía tienen el poder de transferirte todo eso. Pero ¿es esto cierto? No. Si fuera cierto entonces sería mejor alejarnos de todo tipo de música, tanto cristiana como secular. ¿Por qué? Porque tú no sabes cómo son los estilos de vida de todos los cantantes y músicos que escuchas. Por lo tanto, para prevenir que se te transfieran cosas malas, lo más prudente sería no exponerse a ningún tipo de música debido a que la mayoría de las veces no conocemos cómo son los intérpretes en su vida privada» (2).

Mi punto es que algunos podrían pensar que dejar este asunto a la libertad de conciencia, podría provocar que Creeré de R. Kelly haga que se les pegue su estilo de vida pecaminoso. Pero como dije en el párrafo anterior: no, eso es un mito. Así no se transfieren las conductas ni estilos de vidas. Si eso fuera así, tendríamos que sacar los repertorios de las iglesias un montón de canciones de cantantes latinos que viven en pecados bien serios, pero cuyos escándalos no han salido a la luz. Debido a que tú no te mueves en un medio como el que mi blog me permite moverme, no estás enterado de algunos cantantes con serios problemas sexuales y de codicia material. ¿Se les está pegando a los cristianos sus pecados a causa de sus canciones que glorifican al Señor? No lo creo. No veo que la Biblia respalde “El mito de la transferencia”. Lo que sí veo en la Biblia es que si alguien experimenta una fuerte incomodidad en su conciencia ante ciertas cosas buenas (la carne de Rom. 14, por ejemplo), entonces que no las consuma; pero si sabiendo el origen de esas cosas buenas (la letra de Creeré, de Tercer Cielo) no le incomoda consumirlas, entonces que las consuma sin problema.

Hay temas que, debido a que la Biblia no los legisla claramente, hay que avocarse a principios bíblicos generales para definir si están bien o están mal. Y, en el caso de la música de cantantes en pecado (R. Kelly) y debido a que la letra de Creeré (de Tercer Cielo) no dicen nada malo ni contradice ninguna verdad bíblica, entonces queda a criterio de cada uno definir si se debe o no debe seguir cantando en las iglesias, o si se debe o no debe seguir programando en las radios cristianas.

Noel Navas.

Notas:

(1) Kelly, Robert. I Beleive (R. Kelly Song), Wikipedia, The Free Encyclopedia (https://en.wikipedia.org/wiki/R._Kelly#Controversies), acceso obtenido por última vez el 13 de agosto de 2019.

(2) Tomado del capítulo 4: “Mitos de la música secular (Primera parte)”, del libro “El cristiano ante la música secular”: https://amzn.to/33kaeB8

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