Dilucidando las canciones de Pablo y Silas (Segunda parte)

Dilucidando las canciones de Pablo y Silas (Segunda parte)

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Cualquiera de nosotros, en el lugar de Pablo y Silas, se hubiera quejado y murmurado de por qué les suceden estas cosas a los hijos de Dios. ¿Por qué le pasan cosas malas a la gente buena? ¿No debería irles siempre bien máxime de que estaban dentro de la voluntad de Dios? Pero Pablo y Silas vivían llenos del Espíritu Santo y he ahí por qué en lugar de cuestionarse esto, emergió de adentro de ellos un río de alabanza y gratitud que los impulsó a cantar. El texto dice: “Como a medianoche, Pablo y Silas oraban y cantaban himnos a Dios, y los presos los escuchaban” (Hechos 16:25).

¿Qué cantaban Pablo y Silas? ¿Qué canciones entonaban? ¿Por qué cantaban en voz alta? ¿Por qué, si era la media noche cuando todos dormían, ellos seguían despiertos alabando al Señor? ¡Porque el Espíritu Santo los inspiró a hacerlo! Vuelvo a preguntar: ¿qué cantaban? ¿Qué decían esas canciones? ¿De qué hablaban las letras?

La verdad es que eso solo lo sabremos en la eternidad; sin embargo, el relato nos brinda un par de indicios de lo que cantaban. El texto dice: “y los presos lo escuchaban”. ¡Ojo a este detalle! En esa expresión hay una pista. Esto significa que en el silencio de la noche, mientras muchos intentaban dormir u otros ya dormían, en el silencio de la celda y de la soledad de esa prisión romana, desde el calabozo del fondo se oían voces cantar. Es muy probablemente que Pablo y Silas no cantaran tan mal eh, ¡vamos!, el texto no dice que los presos los increparon desde sus celdas para que se callaran y dejaran a todos descansar. Yo supongo que tenían voces agradables y armoniosas. Así que allí estaban ambos cantando y el texto especifica que «cantaban himnos».

Personalmente me gusta imaginar que cantaban melodías solemnes, ¡quizá estilo gregoriano! ¡No lo sé! Primero Pablo cantaba en primera y Silas armonizaba, y luego intercambiaban para Silas cantar en primera y Pablo armonizando. Los cánticos eran hermosos y muy conmovedores. Provenían del corazón y desde los más profundo de sus almas. De adentro de ellos emanó un sonido que comenzó a inundar el aire de las celdas de la par, luego las de más adelante y así sucesivamente hasta llegar incluso a los oídos de los soldados romanos que tampoco los mandaron a callar. ¿Por qué no los mandaron a silenciar? ¡Hey! ¡Era media noche! ¡Todos querían dormir caramba! Bueno, probablemente porque era un fenómeno curioso y porque les gustaba lo que escuchaban. Ellos nunca habían oído a ningún preso cantar en toda su carrera militar. Habían escuchado a los prisioneros quejarse, gemir de dolor y hasta llorar de soledad. Pero, ¿cantar? ¡Jamás! Esto era novedoso, fresco y por qué no decirlo… hermoso. Una sensación de paz y serenidad los inundaba mientras escuchaban al dueto de misioneros.

De repente… yo sé que conoces la historia… ocurrió un movimiento telúrico, ¿grado 1.0 en la escala de Richter? Sí, luego grado 2, después grado 4, grado 6, grado 8… Primero 10 segundos, luego 20, 30, 40… ¡un minuto! Y celdas se abrieron y los grillos de todo mundo se rompieron a la vez que la tierra cesó de temblar. En ese momento, cuando el jefe de la cárcel pensó que todos habían escapado pensó en suicidarse porque sabía la sanción que le esperaba por dejar escapar a un prisionero. ¡Ahora imagínate que todos hubieran escapado! Con eso en mente, lo único que se le ocurrió al soldado romano fue en quitarse la vida. Por eso, cuando estaba por lanzarse sobre su espada, Pablo le gritó que no lo hiciera. El relato dice que el carcelero “pidió luz y se precipitó adentro, y temblando, se postró ante Pablo y Silas, y después de sacarlos, dijo: Señores, ¿qué debo hacer para ser salvo?” (Hechos 16:29-30).

Aquí está la segunda clave: ¿por qué lo primero que hizo el carcelero fue preguntarles sobre cómo ser salvo? ¿Por qué al nomás postrarse les preguntó sobre cómo podía experimentar la salvación? ¿Por qué hizo eso? ¡Porque de eso trataban los himnos que Pablo y Silas entonaban!

Es cierto, el texto no nos dice qué canciones cantaban ellos dos y muchos menos, de qué hablaban las letras, pero por inferencia y debido a que lo primero que preguntó el carcelero fue sobre ese tema, podemos deducir que estaban cantando sobre la salvación que habían encontrado en Jesús, sobre la gracia y el amor de Dios, sobre el alivio de experimentar el perdón de los pecados y sobre la vida plena que ahora tenían en Cristo. ¿Me explico?

¡Amigos cantantes! ¡Amigos músicos! Este relato nos habla de que una vida llena del Espíritu Santo más las canciones apropiadas, pueden provocar que el mensaje del evangelio cale en lo más hondo de quienes no conocen a Cristo. Vamos, yo no digo que la predicación no sea importante ni que se deba dejar de lado, ¡por supuesto que no! Pero si viviéramos vidas llenas del Espíritu Santo, él haría uso de esas palabras que entonamos con nuestras voces para que calaran hondo en quienes están lejos de Jesús y de este modo comprendan que necesitan experimentar la salvación. ¡Como el carcelero de Filipo!

¿No sería increíble que los pecadores desearan entregarse a Cristo en nuestros servicios aún sin que haya iniciado el sermón? ¿No sería impresionante ver la convicción de pecado y las lágrimas de quienes llegan por primera vez a la iglesia y deseando desde el tiempo de cantos entregar sus vidas a Jesús? ¿No nos habla este pasaje de que todo esto es posible si hacemos nuestras tareas de vivir en el Espíritu y cantar acerca de la salvación que hemos experimentado?

Pablo y Silas son un desafío para los equipos de alabanza en la actualidad y un ejemplo a seguir de cómo desarrollar un ministerio de adoración efectivo en la iglesia local… ¡o en cualquier otro lugar!… sin importar que ese lugar sea la prisión.

Noel Navas.

1 Comentario

  1. Que bendición, muchas gracias pastor Noel. Qué reto más grande es el de vivir llenos del Espíritu Santo

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