El único «te amo».

El único «te amo».

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Una reflexión del Salmo 18.

El salmo 18:1 es el único salmo de la Biblia donde se ve al salmista David (o a cualquier otro salmista) decirle al Señor: “Te amo”. Curiosamente no hay otro, solo ese. A continuación te comparto el salmo en distintas versiones:

Yo te amo, Señor, fortaleza mía (LBLA).

Tú, Señor, eres mi fuerza; ¡yo te amo! (DHH).

Te amo, Señor; tú eres mi fuerza (NTV).

¡Cuánto te amo, Señor, fuerza mía! (NVI).

Te amo, Jehová, fortaleza mía (RVR1995).

Cuando lees el contexto total del Salmo, este único “te amo” dista mucho de un buen porcentaje de “te amo´s” que solemos poner en nuestras canciones de adoración contemporánea. La mayoría de veces nuestros “te amo´s” los plasmamos en letras al estilo del “Cantar de los cantares” imaginándonos a nosotros mismos como la amada (la Sulamita) que le dice a su Amado (el Señor, representado por el rey Salomón) lo que sentimos.

Yo no digo que esté mal alegorizar el Cantar de los cantares e imaginarnos siendo la novia de Cristo cantándole que lo amamos, pero a veces nos excedemos con los “te amo´s” que brindamos, al punto que dejamos entrever que nuestro lenguaje es más el fruto de un sentimentalismo romantiquero que de una relación Padre e hijo con la que mayormente nos describe la Biblia.

Es decir, en la Escritura hay más referencias a la relación de Dios con su pueblo apelando a una relación Padre e hijo de lo que aparece diciendo que somos su novia. Otra vez: yo no digo que sea un delito alegorizar Cantares y vernos a nosotros mismos como una novia enamorada; sin embargo, la Biblia nos exhorta a que cuando le digamos al Señor que lo amamos nos ubiquemos más en la posición de hijos obedientes que en la de una doncella que quiere conquistar románticamente a Dios. Cuando nos vemos solo de este modo corremos el riesgo de caer más en una sensiblería superficial que en un amor sólido que va más allá de la emoción.

Por ejemplo, el Señor Jesucristo dijo: “Si ustedes me aman, obedecerán mis mandamientos” (Juan 14:15). ¿Lo leíste bien? Amor = Obediencia. Por lo tanto, según este verso, ¿qué es el amor bíblico? ¿Cómo demostramos que realmente amamos a Jesús? R/ Obedeciéndolo.

Según el Señor el amor hacia él se demuestra con obediencia, no expresándolo románticamente con canciones al estilo Cantar de los cantares. Que, si bien no es pecado cantarlas, debemos de tener mucho cuidado cuando de decir “te amo” se trata. ¿Por qué? Porque si le decimos apasionadamente al Señor que lo amamos, pero vivimos vidas desobedientes por default caemos en la categoría de “este pueblo de labios me honra, pero su corazón está lejos de mí” (Mateo 15:8).

El amor bíblico hacia Dios no es un amor romántico, es amor obediente.

Como explicara una vez Danilo Montero:

“¿Cuántas canciones están siendo escritas desde la perspectiva del respeto por el carácter de Dios? Muy pocas. Si revisamos los himnarios de la antigüedad están llenos de descripciones teológicas de quién es Dios y su nombre…  Creo que en Latinoamérica en estos años hemos enfatizado el acercamiento hacia Dios desde el lado femenino de la adoración. Y por ende las personas que responden mucho más a la adoración son las mujeres. Hemos enfatizado el lado femenino de la adoración porque nuestra adoración ha sido muy romántica. Los que cantamos adoración y escribimos canciones decimos: “Señor, te necesito, te quiero, abrázame, protégeme, etc.” ¿Qué es eso? Un acercamiento femenino a la persona de Dios que es válido porque enfoca la parte materna, tierna, protectora, amable de Dios. Enfoca la parte de la intimidad que conecta perfectamente a las mujeres. Ellas aman la intimidad, saber que le pertenecen a Dios. Hacer eso es muy bueno. Pero nos hace falta el acercamiento masculino de la adoración. ¿Cuál es ese? La proclamación del carácter y del nombre de Dios. Hay que ponerle balance a la adoración porque una de las dos no es suficiente. Si solo pones la parte femenina el enfoque se vuelve romántico solamente. Necesitas lo romántico, pero también lo objetivo y concreto del nombre de Dios” (1).

Es curioso que el único Salmo de la Biblia que le dice a Dios “te amo” calce muy bien con la explicación de Danilo, pues cuando el salmista David dijo: “te amo” comenzó a describir el carácter del Señor, mira:

Te amo, Jehová, fortaleza mía.
Jehová, roca mía y castillo mío,
mi libertador; Dios mío, fortaleza mía,
en él confiaré; mi escudo y la fuerza
de mi salvación, mi alto refugio.

Invocaré a Jehová, quien es digno
de ser alabado, y seré salvo de mis enemigos.
Salmo 18:1-3.

¿Dónde está ese enfoque romantiquero que algunas canciones contemporáneas de adoración llevan en sus letras? ¿Dónde está ese acercamiento enamoradizo donde el salmista se ve a sí mismo como mujer y a Dios como su pareja? ¿No deberíamos vernos más bien como hijos que le cantan a su Padre “te amo” porque se comportan obedientemente ante sus mandamientos o por lo menos, vernos desde la perspectiva de siervos que con lealtad aman a su Señor?

Repito: yo no digo que sea un delito cantar canciones de adoración al estilo del Cantar de los cantares, pero a veces tanta alegoría me parece desproporcionada. Y otras veces más ver a creyentes que no tienen la más mínima noción que el amor bíblico es obediencia y no sentimientos románticos que se experimentan mientras se cantan baladas de adoración en los servicios de la iglesia.

Noel Navas.

 

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