El verdadero éxito del ministerio de adoración

El verdadero éxito del ministerio de adoración

- en Misceláneos
508
0

Una iglesia muy grande y muy conocida quería grabar un álbum de alabanza y adoración en vivo, y el pastor se lanzó a la tarea de buscar a un director de adoración que no fuera de su misma iglesia. La idea era grabar el proyecto con alguien que no fuera famoso, pero que tuviera un ministerio sólido y que lo estuviera desarrollando en su iglesia local. El pastor no quería a un Marcos Witt o a un Marco Barrientos en la portada, él quería a alguien comprometido con su iglesia local, íntegro y que nadie lo conociera. Después de varios meses de búsqueda, el pastor contactó a un pastor amigo suyo de otra iglesia para que le prestara al mejor director que tuviera entre sus filas. El pastor le dijo: «confío en tu criterio y que me vas a enviar al mejor que tienes».

De entrada, al pastor que se le pidió el favor, se le vino a la mente Walter Jarés (no es su nombre real). Walter era un director excepcional. Hábil para cantar, dinámico para dirigir y sobre todo, un hombre lleno del Espíritu Santo. Un director completísimo. El asunto es que en la iglesia habían varios directores más, no solo Walter. Entre ellos: Lenny Cáseres (tampoco es su nombre real). Un excelente director, hábil cantante, pero oportunista como ninguno. Le gustaban lucirse cuando dirigía la adoración, acaparaba los puntos especiales y le gustaba protagonizar. Por eso, cuando Lenny se enteró de que Walter hacía sido seleccionado por el pastor para enviarlo a la iglesia del otro pastor para grabar el álbum en vivo y de las posibilidades de que eso catapultara su ministerio en Latinoamérica, se las ingenió para persuadir a su pastor y que lo escogiera a él y desechara a Walter.

Mientras Walter seguía sirviendo en la iglesia, preparándose para sus turnos de ministración y apartando un tiempo adicional para aprenderse las canciones del álbum que grabaría en la otra iglesia, Lenny aprovechó que Walter estaba concentrado en eso para serrucharle el piso. Lenny estaba tan ansioso porque lo escogieran a él que, entre invitaciones a comer y sus habilidades persuasivas, logró convencer al pastor para que cambiara de parecer. Así que en lugar de que Walter fuera a la otra congregación a grabar el álbum, Lenny fue seleccionado y viajó para dirigir la alabanza en vivo en dicho proyecto musical en esa famosa iglesia.

El caso es verídico, pero por cuestiones obvias no puedo revelar más detalles. Las iglesias existen, los pastores y los directores de adoración también y el álbum que se grabó tuvo gran repercusión en Latinoamérica. Al punto que te aseguro que algunas canciones las cantaron en tu congregación. Esto sucedió hace muchos años y mira el año en que estamos. Es el 2019 y ¿qué ha pasado con estos dos directores de adoración? Te lo comento a continuación.

Después de que Walter fue sustituido para aquel álbum, él respetó gustosamente la directriz pastoral y siguió sirviendo fielmente en la congregación. Unos años después, fue enviado a fundar una iglesia y se concentró en la enseñanza de la Palabra, la dirección de la adoración y en hacer discípulos como ordenó Jesús. ¿Qué ha sido de Lenny? Grabó algunos álbumes más de poca repercusión, vive llamando por teléfono a pastores de otras iglesias para que lo inviten a cantar y, aunque asiste a una iglesia, no discípula a nadie, no enseña la Palabra a nadie y mucho menos, se reúne en un grupo pequeño en donde esté siendo discipulado.

Pregunta de reflexión: ¿en cuál de estos dos directores de adoración quieres convertirte tú? ¿En Walter o en Lenny?

Mira, el verdadero éxito del ministerio de adoración no es grabar álbumes, viajar por las naciones y convertirse en una celebridad. El éxito del ministerio de adoración es que sirvas fielmente en tu iglesia local con tus dones musicales y te involucres en el discipulado de otros creyentes. Eso fue lo que dijo el Señor: «Por tanto, vayan y hagan discípulos de todas las naciones… enseñándoles a obedecer todo lo que les he mandado a ustedes» (Mat. 28:18-20). Jesús no dijo: «Por tanto, vayan y graben muchos álbumes de adoración, háganse un nombre entre las naciones… ¡Ah! Y no se olviden de seguir grabando más y más álbumes de adoración». ¡Ojo! No me vayas a malinterpretar, ¿ok? Yo no estoy diciendo que grabar álbumes y ministrar en otros lados sea malo en sí mismo; sin embargo, si tú tienes un llamado al ministerio musical y crees que tu misión es andar cantando por todas partes y no estás siendo discipulado o no estás discipulando a otras personas semana tras semana, ¡te extraviaste de tu llamado!

Para terminar, tengo un amigo que fue director musical de la banda de un cantante cristiano sumamente famoso y ahora es pastor. Cuando hace unos años lo encontré pastoreando, le pregunté: «¡Brother! ¿Qué haces aquí? ¿Por qué ya no estás viajando y ministrando en las naciones con fulano de tal?» «¡Ah…!» me respondió: «¡Es que me intoxiqué con la farándula cristiana! Fíjate, una vez salí de viaje a inicios de enero y me fui de gira con la banda y regresé hasta inicios de abril a mi casa. ¿Sabes quién me estaba esperando? ¡Nadie! No me esperaban mis papás ni mis hermanas porque sabían que siempre andaba viajando, no me esperaban mis amigos porque siempre que me buscaban yo andaba de viaje. ¡Y lo que es peor! No estaba discipulando a nadie como ordenó el Señor. Así que obedecí el llamado de Dios y aquí me tienes pastoreando esta congregación».

Conclusión: el éxito del ministerio de adoración es ser fieles en nuestra iglesia local, adorando a Dios fervientemente y discipulando a otros creyentes. Así que si alguien viene y te dice lo contrario, dile: «¡Aléjate de mí, Satanás! Quieres hacerme tropezar; no piensas en las cosas de Dios, sino en las de los hombres» (Mat. 16:23).

Noel Navas.

Escribir un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Te podría interesar

Por qué soy tan vehemente en contra de la confesión positiva

Como expliqué durante la serie Julio Melgar, la