¿Es correcto que los pastores prediquen con música de fondo?

¿Es correcto que los pastores prediquen con música de fondo?

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Tú los has visto, son pastores que cuando les toca enseñar en su iglesia o en algún congreso, suben a la plataforma con su Biblia, se ubican detrás del podio y allá al fondo se ve al pianista tocando en lugar de irse a sentar con el resto de los músicos. En algunas iglesias es normal ver a un músico tocando mientras el pastor enseña, otros nunca han presenciado tal cosa. Pero si revisas algunos videos en Youtube verías que esta práctica es más común de lo que parece.

En una iglesia que estuve hace muchos años, uno de los pastores pedía que el pianista siempre tocara de fondo, muy al estilo del famoso evangelista de sanidad Benny Hinn. Pero el pastor no solo pedía que el pianista tocara cuando enseñaba, sino hasta cuando pasaba a orar por las ofrendas. Fíjate, todo estaba calculado. Él hablaba con el pianista y le decía que cuando él se pusiera en pie empleara efectos de strings o pads para crear cierta atmósfera celestial mientras él caminaba hacia la plataforma, le instruía que siguiera tocando mientras oraba y hasta cuando dejaba de orar y se dirigía de nuevo hacia su asiento. Cuando él se sentaba, el pianista dejaba de tocar abruptamente, todo quedaba en silencio y quienes sabíamos que este pastor era aficionado a los efectos especiales, al cortarse la música de tajo nos daba gracia el espectáculo.

En una ocasión este pastor le pidió al pianista que tocara mientras predicaba, pero el sermón se alargó demasiado y el pianista estaba cansado de estar de pie. Después de que le pusimos un asiento, el sermón no se detenía. Quizá llevaba una hora y media, y tanto fue el tedio del pianista que armó un loop en el secuenciador y de repente, lo vimos acercarse hacia nosotros para sentarse. Ojo, pero la música seguía sonando. Cuando se sentó a la par mía le dije: “¡Oye! ¿Qué haces?” “¡Ve!…” me dijo molesto, “¡ya me aburrí de tocar! Le grabé un loop y allí está la música de fondo que tanto le gusta”. El tono con el que lo dijo fue tan gracioso que los dos o tres que lo escuchamos nos pusimos a reír y no le insistimos en que volviera.

Sí, así es, hay pastores que piden música de fondo para que suene mientras ellos predican. Las preguntas son: ¿por qué lo hacen? ¿Qué los motiva a pedir que un músico toque detrás? ¿Será que lo han visto hacer a los evangelistas o a sus predicadores favoritos en la televisión? Y lo más importante, ¿es correcto hacerlo o habrá algo de malo en esta práctica?

Aunque muchos no lo sepan, hay predicadores que conocen el episodio del Antiguo Testamento donde el profeta Eliseo pidió que un músico tocara mientras él profetizaba. En esencia, esa es la base bíblica de esta práctica. ¿Estás familiarizado con ese episodio? Bueno, léelo conmigo:

Mas traedme ahora un tañedor. Y sucedió que mientras el tañedor tocaba, la mano del Señor vino sobre Eliseo.
2 Reyes 3:15.

Esta porción es la base que emplean los pastores que solicitan que haya un músico tocando de fondo mientras ellos enseñan. Pero las preguntas surgen: ¿por qué Eliseo pidió que hubiera música de fondo? ¿Por qué no profetizó a secas? ¿Por qué tenía que haber música para entonces profetizar? Bueno, es probable que Eliseo estuviera indispuesto para proclamar la Palabra del Señor cuando se lo pidieron y por eso solicitó un tañedor. ¿En qué me baso para afirmar esto? En el contexto del pasaje. A continuación, te explicaré un par de cosas que rodearon la petición de Eliseo y que personalmente me llevan a concluir que él estaba indispuesto mental y emocionalmente para proclamar la Palabra.

Número uno: Eliseo pudo haber estado indispuesto porque quien le pidió profetizar fue Joram, rey de Israel. Rey que se describe al inicio del capítulo diciendo:

Joram, hijo de Acab, comenzó a reinar sobre Israel en Samaria…. e hizo lo malo ante los ojos del Señor, aunque no como su padre y su madre… sin embargo, se aferró a los pecados de Jeroboam, hijo de Nabat, con los que hizo pecar a Israel, y no se apartó de ellos.
2 Reyes 3:1-3.

Los antecedentes morales y espirituales de Joram eran conocidos por el profeta y, por no ser de su entero agrado, pudo haberse sentido incómodo de que lo mandara a llamar para profetizar.

Y número dos: Eliseo pudo haber estado indispuesto debido a que los papás de Joram tenían su propio club exclusivo de profetas que seguramente le profetizaban al antojo de los reyes. Por eso, cuando le pidieron profetizar, Eliseo lo cuestionó:

Entonces Eliseo dijo al rey de Israel: ¿Qué tengo que ver contigo? Ve a los profetas de tu padre y a los profetas de tu madre.
2 Reyes 3:13.

Es probable que Eliseo haya abrigado un enfado contra Joram y sus padres, no solo por sus vidas pecaminosas, sino también porque en ese momento lo buscaban porque estaban en aprietos. No lo buscaron porque Eliseo formara parte de las voces proféticas que Joram respetara, sino porque ni modo, necesitaban la ayuda de un profeta.

Ahora, si lees todo 2 de Reyes 3, verás que cuando Joram pidió que Eliseo le profetizara no llegó solo, sino que lo hizo junto al rey de Edom y al rey Josafat. Por eso, ante el desagrado que Eliseo sentía por Joram, el texto dice:

Y Eliseo dijo: Vive el Señor de los ejércitos, ante quien estoy, que si no fuera por respeto a la presencia de Josafat, rey de Judá, no te miraría ni te vería.
2 Reyes 3:14.

O sea, Eliseo le profetizó a Joram porque Josafat estaba allí. Si Josafat no hubiera acompañado a Joram, Eliseo ni loco hubiera accedido a presentarse delante del rey y mucho menos, profetizarle. En este sentido, todos los prejuicios que abrigaba Eliseo contra el rey por su vida licenciosa y porque lo estaban buscando por puro interés personal, pudo haber ocasionado que él se sintiera indispuesto para profetizar. Por lo tanto, esa pudo haber sido la razón de que pidiera la ayuda de un músico para entonces proclamar la Palabra del Señor. He ahí por qué el texto dice:

Mas traedme ahora un tañedor. Y sucedió que mientras el tañedor tocaba, la mano del Señor vino sobre Eliseo.
2 Reyes 3:15.

Basado en lo anterior, debido a que Eliseo estaba indispuesto mental y emocionalmente, y que como profeta conocía el poder estimulante de la música para mejorar los estados de ánimo, mandó a llamar a un tañedor para entonces cumplir la responsabilidad que se le encomendó. Personalmente creo que, basado en la experiencia de Eliseo, si un pastor o maestro de la Palabra, por algún motivo se siente desmotivado o cansado emocional o espiritualmente, podría apelar a la música para energizarse y, de este modo, sentir mayor comodidad al enseñar. Creo que si la motivación detrás de esta práctica es que el músico sirva de apoyo emocional, podría haber una justificación para dicha práctica. Ojo, esto lo digo si y solo si realmente el predicador necesita dicho acompañamiento para sentirse más estimulado.

Mi problema —mejor dicho: mis prejuicios— con quienes piden a un músico que toque detrás mientras predican, es con los predicadores que piden que siempre se toque sin tener una razón de peso. Me refiero a pastores que son manipuladores de primera y, como saben del poder que ejerce la música sobre las emociones de las personas, piden al pianista que toque para estimular la emotividad de audiencia y de este modo, alcanzar ciertos objetivos que no creen que el poder de la Palabra y del Espíritu Santo pueden alcanzar por sí mismos.

Por ejemplo, recuerdo un retiro de jóvenes al que asistí hace muchos años. La última noche, después del sermón, el predicador invitado pidió que quienes quisieran hacerlo pasaran al frente para orar. Cuando los jóvenes comenzaron a acercarse, el pianista también lo hizo, se ubicó detrás del teclado y comenzó a tocar como tú y yo sabemos que se suele hacer después de un sermón. ¡Já! No habían pasado ni 10 segundos cuando el predicador, con micrófono en mano, se volteó hacia el pianista y con autoridad le dijo: “¡¡¡Nooo!!! Lo que va a suceder aquí esta noche va a ser por el poder del Espíritu Santo, ¡no por el poder de la música y la manipulación!” En ese momento, el pianista dejó de tocar y buscó un lugar al frente para arrodillarse y orar con todos. Demás está decir que fue una noche memorable. Todo mundo llorando en arrepentimiento, consagrándose al Señor efusivamente y tomando decisiones de vivir para Cristo. ¡Ojo, eh! ¡Sin música de fondo!

A esto me refiero cuando digo que solo cuando de verdad quien va a predicar la Palabra de Dios, sienta que por “x” o “y” motivos está indispuesto, pueda que ocupar música de fondo le sea útil. Pero si ese no es el motivo detrás de esta práctica, en mi opinión —y por el modelo bíblico de Eliseo— no creo que sea honesto emplear música de fondo porque se puede incurrir en manipulación de masas. Cosa que a todas luces los pastores deben tener muchísimo cuidado de no caer.

Noel Navas.

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