Fotos, autógrafos y ovejas

Fotos, autógrafos y ovejas

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Una reflexión basada en Marcos capítulo seis.

Cuando Marcos Witt vino por primera vez a El Salvador, a mediados de los 90´s, fue todo un acontecimiento. Después de cada conferencia que Marcos impartía en el Congreso todo mundo se aglomeraba para pedirle una foto o un autógrafo. Resulta que una mañana del Congreso, Marcos y sus músicos estaban en el salón destinado para ellos. Y afuera un grupo de ujieres con sus camisas distintivas de staff formando una especie de cadena humana e impidiendo así que la multitud irrumpiera en el salón. Todos querían conocerlo y saludarlo. Algunos querían que les firmara sus CD´s, otros sus Biblias y otros hasta sus prendas de vestir. ¡Era una locura!

Resulta que mi hermano menor, Elí, era parte del staff y un joven entre multitud lo llamó y le dijo: “¡Oye! ¡Tú tienes acceso al salón de conferencistas! ¡Toma este marcador y consígueme una firma de Marcos Witt en esta gorra!”

El joven le entregó el marcador y la gorra y mi hermano obediente caminó hacia el salón, tocó la puerta pero nadie abrió. Siguió tocando la puerta y nada. Insistió un par de veces más y de repente se acordó que ese salón tenía una puerta de entrada desde atrás. Así que se escabulló de la multitud, caminó por un pasillo y tocó para que le abrieran desde la puerta trasera. ¡Nadie abrió! Volvió a tocar y nada. Cansado de insistir y consciente que nadie lo veía tomó el marcador y escribió sobre la gorra: “Marcos Witt” con su puño y letra.

Mi hermano regresó, buscó al joven y le dio la gorra. ¡El muchacho no cabía de la felicidad!

Brother de la gorra: sea donde sea que estés, ¡te pido perdón en nombre de mi hermano! Pero esa gorra que dice “Marcos Witt”… ¡no la firmó Marcos Witt! ¿Ok? 😉

Era un domingo de 2010, yo iba saliendo del hotel Westing Camino Real en Guatemala donde se estaba celebrando la Cumbre de Especialidades Juveniles que finalizaría esa noche. Resulta que el pastor Carlos Navas, de Iglesia del Camino, y yo regresaríamos por la tarde a El Salvador perdiéndonos de este modo la clausura. Carlos me dijo que estuviera al frente del hotel a las 3 p.m. y que allí me recogería. Mientras me dirigía hacia ahí y pasaba por el parqueo vi un auto estacionado. En el asiento del conductor estaba Sercho, quien en ese entonces formaba parte de la banda de Julio Melgar. Me acerqué, lo saludé y le pregunté a quién esperaba.

-Estoy esperando a Danilo Montero- Me dijo.

-¿Y eso? ¿Danilo no se regresó a Lakewood hoy por la mañana?

-No, se quedó aquí en Guatemala y lo vine a recoger para reunirse con Julio.

Un minuto después salió Danilo del hotel. ¿Cómo lo supimos? Porque una séquito de personas comenzó a emocionarse, a gritar y a aglomerarse alrededor de él. Era de esperar, Danilo es una celebridad cristiana. A medida que él se acercaba a nosotros, más gente se sumaba alrededor y algunos de ellos hasta me pidieron que les tomara las fotos. ¿Qué se hace ante un pedido así sino acceder? ¿Ah?

Mientras me pasaban cada cámara y teléfono celular y posaban con Danilo yo les decía en broma:

-Si quieren después pueden tomarse una foto conmigo-

Nadie me hizo caso, jajaja.

En otra ocasión, en un evento en El Salvador, Danilo bajó de predicar y salimos del auditorio. Mientras caminábamos muchos jóvenes querían un autógrafo. Como íbamos caminando a la par y Danilo no paraba de firmar Biblias y manuales de congresistas yo les dije a todos quienes nos rodeaban: “¡¡¡Si quieren puedo firmarles yo también!!! ¿¿¿Qué dicen???”

Danilo se volteó hacia mí y con risa fingida dijo: “¡JA-JA-JA… Noel!”

Todos nos pusimos a reír.

Bueno, hace poco recordé estos y otros incidentes similares mientras leía el Evangelio de Marcos, donde dice:

Los apóstoles se reunieron con Jesús y le contaron lo que habían hecho y enseñado. Y como no tenían tiempo ni para comer, pues era tanta la gente que iba y venía, Jesús les dijo: Vengan conmigo ustedes solos a un lugar tranquilo y descansen un poco. Así que se fueron solos en la barca a un lugar solitario. Pero muchos que los vieron salir los  reconocieron y, desde todos los poblados, corrieron por tierra hasta allá y llegaron antes que ellos. Cuando Jesús desembarcó y vio tanta gente, tuvo compasión de ellos, porque eran como ovejas sin pastor (Marcos 6:30-34).

Jesús y los apóstoles experimentaron algo similar a lo que las celebridades cristianas experimentan en la actualidad. Claro, con obvias diferencias. Mientras que en Marcos seis se describe a la multitud rodeándolos en busca de ser sanados por Jesús, hoy en día las multitudes rodean a los artistas cristianos en busca de una foto o un autógrafo. Y aunque en algunas ocasiones podría existir una sana intención detrás y hasta un deseo de los artistas por no ser descorteces, no nos engañemos, muchos evangélicos han caído en el fanatismo.

Cuando manifestamos comportamientos exacerbados, frenesí por los artistas y conductas fanáticas en congresos y conciertos cristianos me he llegado a convencer de que el Señor Jesucristo nos ha de mirar compasivamente desde el cielo y ha de exclamar: “¡son como ovejas que no tienen pastor!”

Si lo hizo por quienes se agolpaban para tocarlo y ser sanados, ¡cuánto más lo ha hará por quienes se agolpan ante simples mortales para obtener cosas tan insignificantes!

Noel Navas.

PD: La foto de portada es mi ejemplar del “25 Conmemorativo” que Jason Morriss (compositor de «Cuán bello es el Señor») me obsequió con la firma de Marcos Witt. 😀

3 Comentarios

  1. ¿Pero la firma en el CD en la foto es del «puño y letra» de Marcos o de Jason? jeje
    Muy buena reflexión, amigo. Nos ha gustado.

  2. Alguien noto que la firma del CD dice Noe, en lugar de Noel.

  3. PEDRO: Si amplías la pantalla verás que hay un piquito en forma de «e» antes de la «l», 🙂

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