No necesitas confesar, declarar ni decretar. Lo que necesitas es…

No necesitas confesar, declarar ni decretar. Lo que necesitas es…

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Una iglesia en Guatemala invita a un culto especial para declarar prosperidad para el año 2019…
Otra iglesia de Guatemala te invita este 31 de diciembre a su noche de decretos…
Una iglesia en El Salvador invita a una vigilia para recibir el año 2019 confesando bendición…

¿Quieres que siga?

Vamos, tú no necesitas hacer ese tipo de cosas para que tengas un gran año. Lo único que necesitas es… trabajar. Mira esta promesa del profeta Isaías: “Decid al justo que le irá bien, porque comerá de los frutos de sus manos” (Isaías 3:10). Dios bendice al que trabaja con sus manos y bendice más al que trabaja aún más. Esto no es cuestión de que mágicamente vas a confesar, declarar o decretar y… ¡voila!… tendrás un gran año. Quienes creen eso se parecen a quienes aseguran que comer 12 uvas a las 12 de la media noche les traerá buena suerte o que si se visten ropa interior roja atraerán al amor de sus vidas este año. ¡Son igualitos!

Este año 2019, ¿quieres que Dios te bendiga? ¡Trabaja! ¿Quieres que Dios te bendiga más? ¡Trabaja aún más! Claro, si eres estudiante, tu trabajo es estudiar. Por lo tanto, si lo haces bien, Dios también te bendecirá. Es hora de abandonar los artilugios mágicos y los esoterismos para tener un próspero año. Si tú trabajas, ¡ya vas a ver!, ¡Dios te bendecirá!

“Pero ¿qué si me despiden de mi empleo?”, “¿Qué pasa si sufro un accidente?”, “¿Qué pasa si me enfermo de algo grave?” Ajá, ¿y tú crees que con confesar, declarar o decretar evitarás que te sucedan esas cosas? Si algo de eso te va a ocurrir —cosa que tú no sabes, a menos que seas un miedoso de primera— Romanos 8:28 te dice: “Y sabemos que para los que aman a Dios, todas las cosas cooperan para bien, esto es, para los que son llamados conforme a su propósito”.

A las personas “justas” —les llama Isaías 3:10— “todas las cosas cooperan para bien”. Así que para que te vaya bien este 2019, sigue el curso de tu vida… trabaja, emprende, crea, etc. que Dios estará contigo sin importar de que no sepas qué te deparará el futuro. Confía en el Señor, no en el poder de tus confesiones, declaraciones o decretos. No, es hora de que los cristianos dejen ese tipo de ritos. ¿Sabes por qué? Porque bíblicamente hablando, hacer todo eso cae en la categoría de conjuros, encantamientos y hechizos. En fórmulas verbales que supuestamente garantizan que te ocurrirán cosas positivas este 2019. Y vamos, un cristiano que anda en el Espíritu no practica ese tipo de artilugios. Por algo el apóstol Pablo afirmó que los cristianos que andan en la carne incurren en “hechicerías” (Gálatas 5:20).

¿Un cristiano puede caer en “hechicerías”? Según las palabras de Pablo… sí. Por lo tanto, alguien que confiesa, declara y decreta, prácticamente es un cristiano que ha tergiversado la vida en el Espíritu y cree que practicando ese tipo de rituales se asegurará un año extraordinario. Como dije al inicio, se comportan igual que quienes creen que comer 12 uvas a las 12 de la media noche les traerá buena suerte o que si se visten ropa interior roja atraerán al amor de sus vidas. ¿O no has visto a los adivinos de Univisión y Telemundo declarar y decretar cosas positivas en la televisión? ¿No los has visto recomendar que decretes 7 veces “x” o “y” cosas para que te ocurran? Vamos, ellos practicaban este tipo de rituales mucho antes que los pastores latinoamericanos que manipulan la Escritura para asegurar que ella avala dichas prácticas. En lugar de creer que tú tienes súper poderes mágicos en tus labios, yo te recomiendo que mejor…

Trabajes en tu empleo y te conviertas en el mejor empleado este año.
Trabajes en tu ciudad y te asegures de ser un ciudadano ejemplar.
Trabajes en tu vecindario y seas para tu comunidad un vecino servicial.
Trabajes en tus relaciones familiares y seas el mejor hijo, padre, hermano, etc.
Trabajes en tu iglesia local y seas el mejor servidor de tu congregación.
Trabajes en tu relación de pareja y seas el mejor cónyuge del mundo.
Trabajes —¡sobre todas las cosas! — en convertirte en un mejor hijo de Dios.

El Señor le dijo a Josué… pero, por favor, lee este conocidísimo pasaje como si el Espíritu Santo lo hubiera escrito para ti… porque, como verás, nos confirma que la promesa de Isaías 3:10 es el método de Dios para ser bendecidos y prosperados este año y todos los años que nos restan por vivir.

“Sé fuerte y valiente, porque tú serás quien guíe a este pueblo para que tome posesión de toda la tierra que juré a sus antepasados que les daría. Sé fuerte y muy valiente. Ten cuidado de obedecer todas las instrucciones que Moisés te dio. No te desvíes de ellas ni a la derecha ni a la izquierda. Entonces te irá bien en todo lo que hagas. Estudia constantemente este libro de instrucción. Medita en él de día y de noche para asegurarte de obedecer todo lo que allí está escrito. Solamente entonces prosperarás y te irá bien en todo lo que hagas. Mi mandato es: “¡Sé fuerte y valiente! No tengas miedo ni te desanimes, porque el SEÑOR tu Dios está contigo dondequiera que vayas” (Josué 1:6-9).

Así que deja de confesar, declarar y decretar, lo que tú necesitas hacer es… esforzarte.

Noel Navas.

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