¿Por qué no tengo WhatsApp?

¿Por qué no tengo WhatsApp?

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5 razones por las que no uso esa aplicación.

Razón No. 1: Porque no quiero ser como los que usan Whatsapp.

Estaba almorzando con un amigo y de repente: “¡ding!”, inclinó el rostro, buscó su celular y comenzó a escribir. De inmediato me quedé callado esperándolo, pero como no reaccionaba tomé los cubiertos y comencé a hablarles: “pues sí querido cuchillo y tenedor, ¿de qué estábamos hablando?” En eso mi amigo reaccionó y se disculpó por distraerse.

El asunto es que la mayoría de quienes conozco que tienen Whatsapp no pueden sostener una conversación cara a cara sin interrupciones. ¡Y yo no quiero ser como ellos! Así de simple. Mi impresión es que quienes usan Whatsapp son unos adictos. Claro, yo sé que no todos lo son, pero quienes yo conozco que lo usan, ¡para mí lo son! Y ni por cerca quiero ser como ellos.

¿Quieren que yo use Whastsapp? ¡Seee!!! ¡Como nooo!!!

Razón No. 2: Porque es más fácil hablar que escribir.

“¿Por qué no le llamás?” le pregunté a una amiga. “Eh… eh… eh… ¡Ya comencé a escribirle así que debo terminar!” Ella seguía escribiendo y yo esperando. ¡10 minutos para completar un texto que con una llamada lo hubiera resuelto en 2!

¿Por qué no uso Whatsapp? Porque es más fácil hablar que escribir. Vamos, aunque no tengo Whatsapp, tengo Messenger. Y con eso me basta. Pero aún así, yo prefiero más hablar que escribir. ¿Quiero hablar con alguien? Le llamo. ¿Para qué escribirle si de todas formas puede que no lo lea de inmediato y tenga que esperar a que me responda? Pero si le llamo mis probabilidades de que conversemos al instante aumentan y lo que tengamos que tratar lo resolvamos inmediatamente. “¡Pero le podés llamar vía Whatsapp!” dirá alguien. Sí, pero el hecho de que esa app esté en mi celular sería tener otra app similar a Messenger que hace lo mismo y eso haría que yo recibiera más textos que leer y por ende, tendría que dedicar más tiempo a Internet del que quiero o debo.

El tiempo… de eso hablaré en la próxima razón.

Razón No. 3: Porque me consumiría más tiempo.

Siendo franco, escribir en la pequeña pantalla del celular se me dificulta. No es como escribir en una computadora. Lugar en el que yo soy muy rápido para escribir, pero no me pasa lo mismo en el celular. Mis grandes dedotes no favorecen que yo escriba rápido y cuando lo hago suelo tropezarme con dos letras a la vez y mi sentido de perfeccionismo me hace revisar el texto vez tras vez para ver si no me equivoqué, y como ves, eso me hace gastar más tiempo del que quisiera. Como dije en la razón anterior: ¡es más fácil hablar que escribir!

Miren, yo paso mucho tiempo en Internet. ¡Más del que debería! Mi blog me consume bastante tiempo, Facebook también y ni se diga Twitter. ¿Para qué rayos quiero otra aplicación que me quite más tiempo? Suficiente con mi blog, con Facebook y Twitter. Ahora, con esto no quiero decir que yo sea “el mayor ahorrador de tiempo del mundo”. No, yo lucho con no perder mi tiempo y aprovecharlo más eficientemente. Así que en la medida de mis posibilidades no usaré Whatsapp u otra aplicación similar por ese motivo, porque no quiero estar más tiempo en Internet del que ya paso.

Razón No. 4: Porque yo soy el señor de mi celular, no él de mí.

“¡Ding!” volteas a ver tu celular.

“¡Ding! ¡Ding!” Otra vez lo miras.

“¡Ding! ¡Ding! ¡Ding!” Y sigues revisándolo.

Whatsapp, o cualquier otra aplicación similar, parece ser el señor de la vida de algunos. Y al decir “señor” me refiero a: “dueño”, “gobernador”, “rey”, etc. Como no tienen el poder para poner el celular en silenciador porque hay que atender al “rey Whatsapp”, hay personas que han perdido el control de sus vidas. Los controla su celular, no ellos a su móvil. Él habla y ellos contestan. Él llama y ellos acatan. Él suena y ellos están a su merced.

Aunque esto le puede pasar a cualquiera con otra aplicación, digamos: Messenger, personalmente yo solo tengo en mi celular Outlook, Messenger y Twitter. ¡Ah! Y también un par de juegos con los que me entretengo: ajedrez y Dots. Pero todos tienen desactivados los sonidos de notificación. ¡Todos! ¿Por qué? Porque no quiero que mi celular me mande. Yo quiero revisarlo cuando yo quiera, no cuando él me lo dicte. ¿Me doy a entender?

Por eso no tengo Whatsapp, porque con las aplicaciones que tengo es suficiente para mantenerme comunicado. Es más, les haré una confesión: la mayoría del tiempo tengo mi celular en vibración o en silencio. ¿Por qué? Porque yo mando a mi celular, no él a mí. Si me llaman y me doy cuenta, ¡bien! Y si no me percato, ¡también bien! Contesto cuando quiero y devuelvo la llamada cuando se me antoja.

Ahora mis amigos se están enterando de por qué a veces no contesto. 🙂

Razón No. 5: Porque soy fácilmente adiccionable.

La semana pasada me llamaron de Tigo, la compañía de Internet, cable y telefonía que usamos en casa. “Buenas tardes señor Navas…” se oyó del otro lado, “debido a su excelente record con nosotros queremos ofrecer 150 canales de cable adicionales y los primeros 6 meses solo pagará: $3.99…” “¡Señorita!” la interrumpí. “¡Sí, dígame!” “No quiero más canales de televisión”. “¿Y eso?” respondió ella, “dígame, solo por motivos de encuesta, ¿por qué no quiere la promoción?” Y yo: “Porque soy fácilmente adiccionable y lo que menos quiero es pasar más tiempo viendo televisión de la que ya veo”.

Ella se puso a reír. Parece ser que nunca le habían dado esa respuesta para su encuesta.

¡Y lo mismo me pasa con las redes sociales! Si Messenger me ha atrapado tanto, ¿para qué quiero otra app que yo sé que me va a encantar y la voy a usar como las otras? ¡Nooo!!! Yo me conozco y sé que voy a caer en la tentación de dedicarle más tiempo al Internet del que ya le dedico. Es más, uso Twitter en mi celular para ver las noticias, debido a su formato corto y eso me permite enterarme y leer las noticias que me interesan de forma expedita, cosa que no puedo hacer con Facebook. Por eso Facebook solo lo consulto en mi computadora, no en mi celular y por eso no lo tengo descargado. Porque revisar noticias o estados en Facebook, debido a su formato, me consume mucho más tiempo del que invierto en Twitter.

Para terminar, han sido dos las ocasiones que me han hecho “bullying”, literalmente, por no tener Whatsapp. Las dos veces todos sabían que uso Messenger, pero aún así se burlaron de mí, hicieron chistes de mí y hasta me presionaron para que yo descargue la app. Según ellos me iban a convencer de que yo tenga Whatsapp, pero no, no lo lograron y no lo lograrán. Mis convicciones son mías y están de mi lado y esas son las que me sostienen para no ceder ante algo que yo sé que me traerá más mal que bien. Llevo años sin tener Whatsapp y la paso feliz, ¿por qué voy a entrar a la red social de los adictos que no se ven como adictos? ¿Por qué voy a descargar una app que, conociéndome a mí mismo, me va a atar más de lo que ya estoy a las redes sociales?

¿Whatsapp? ¡No, gracias!

Noel Navas.

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