¿Qué tipo de directores de adoración estamos formando?

¿Qué tipo de directores de adoración estamos formando?

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Hace unos días Infobae presentaba una noticia que se hizo muy popular entre la sociedad argentina, era sobre una profesora de primaria que participó en el concurso “¿Quién quiere ser millonario?” La nota se titulaba: Una maestra no supo decir dónde queda Ucrania: ¿están tan mal formados nuestros docentes?, donde mostraban el video donde una educadora no supo responder la pregunta sobre en qué continente estaba Ucrania. Las opciones que se le brindaron fueron: A) Oceanía, B) Europa, C) África y D) Asia.

Después de emplear dos de sus tres comodines: voto del público y 50/50, quedaron dos opciones: B) Europa y C) África. Después de algunos segundos su respuesta definitiva fue: C) África, y el escándalo ya estaba servido. Una maestra de educación primaria no sabía en dónde se encontraba un país europeo.

A tal extremo llegó el episodio que no solo se cuestionó la capacidad de la docente, sino de los profesores argentinos en general. Como afirma la nota de Infobae: “La pregunta tan sencilla y su respuesta equivocada despertaron una inusitada preocupación por la formación de nuestros maestros. La premisa, más bien obvia, marca que no habrá alumnos con buena educación sin docentes preparados, que primero se necesitan educadores a la altura para luego poder brindar a los chicos una educación de calidad”.

Dicho en otras palabras, las inquietudes que emergieron fueron: si los profesores no saben algo tan elemental, ¿lo sabrán los estudiantes? Y si los docentes no saben las cosas más básicas, ¿qué tipo de profesionales estamos formando?

El asunto es que si revisas la nota de Infobae, verías que no solo hablan de una profesora, sino de otra más. Es una maestra de inglés que también participó en el mismo programa televisivo y también tuvo dificultad para resolver una simple operación matemática. Por eso la alarma de varios medios y la acotación de que probablemente los profesores argentinos no estén siendo formados adecuadamente.

El cuestionamiento que generó el programa “¿Quién quiere ser millonario?” debido a los fallos de estas profesoras, es muy similar al que muchos hemos hecho a los desatinos de algunos exponentes de la música cristiana. El fallo más notorio que ocurrió el año pasado y que se hizo viral fue del Christine D´Clario cuando orando por la sanidad de Julio Melgar le dijo a  Dios: «no tomaremos un no por respuesta». ¿Lo recuerdas? La crítica que muchos hicimos básicamente iba orientada a lo mismo que los medios argentinos hicieron al tema de sus docentes: si los cantantes cristianos oran de esa manera, ¿cómo orarán el resto de los cristianos? Y si ellos oran de forma equivocada, ¿realmente están preparados para dirigir la adoración? ¡Eso sin contar los desatinos que señalé en la serie Julio Melgar, la enfermedad y las voces de sanidad y que son igual o peor de graves!

En “Pregúntale al pastor John” —programa donde John Piper responde a preguntas de los oyentes— hubo uno que se tituló: Cuando las letras de las canciones de adoración no dan en el blanco y donde se le preguntaba si estaba bien escrito un verso de una canción de la agrupación australiana Hillsong. A medida que Piper fue desarrollando su respuesta relacionó la profesión docente con el rol de director de alabanza y lo importante que es que ellos realicen adecuadamente su labor. Piper dijo:

«Ustedes son maestros en la iglesia. Santiago dice: “No se vuelvan muchos de ustedes líderes de alabanza” (porque ustedes son maestros, vean Santiago 3:1). No se vuelvan muchos de ustedes líderes de alabanza porque como maestros serán juzgados más estrictamente. Justo después del pastor siguen los líderes de alabanza quienes están decidiendo qué enseñanza se impartirá mientras la gente canta a corazón abierto y absorbiendo toda la verdad (o falsedad) que estas personas han puesto frente a ellas».

Según John Piper, los directores de adoración —quiéranlo o no — son maestros de la Palabra. Y, por lo tanto, con lo que enseñan, cantan y modelan sobre las plataformas de Latinoamérica están influenciando a esta generación de cristianos. Principalmente en quienes gustan de su música, asisten a sus conciertos y los siguen en redes sociales. En este sentido, al igual que los medios de comunicación argentinos se preocuparon por los fallos irrisorios que no debieron haber cometido esas docentes, los pastores, líderes eclesiales y la cristiandad en general debería preocuparse por los desatinos que comenten los máximos exponentes de la música cristiana. Estos fallos revelan que muchos de ellos no están preparados bíblica ni teológicamente para estar sobre las tarimas públicas ministrando. Que, si bien nadie niega que son sumamente talentosos para el canto, la música y la composición, no necesariamente lo son cuando de conocimiento doctrinal elemental se trata.

Como bien lo dijo hace unos días Lucas Leys debajo del post de mi amigo Damián Sileo donde se hablaba del caso Julio Melgar:

«Hola mi querido Damián Sileo, te sumo una reflexión antipática que probablemente me gane algunos enemigos, pero ahí te va: Algo que esta circunstancia saca a la luz y no veo en los debates que han surgido es que el 99% de los lideres que quedaron expuestos por sus «profecías o palabras positivas» son músicos y una de las preguntas que quizás es tiempo de hacernos es: ¿cuál es el criterio para que estas personas sean tratadas como «referencias espirituales y autoridades bíblicas»? ¿Que cantan lindo? ¿Qué grabaron un buen disco? ¿Que tienen muchos seguidores de redes sociales o parecen espirituales al cantar conmovidos en un escenario?

Obviamente tienen talentos que el mundo aprecia mucho y nosotros también, pero esos talentos no son sinónimos de tener el fruto del Espíritu Santo o de ser estudiosos de la revelación Bíblica. Con esto no estoy queriendo decir que no lo tienen o que no se puede ser músico y un estudioso, y no apunto el comentario a los mencionados en el artículo, sino a todos nosotros como pueblo. ¿Estamos realmente seguros de que los ministros que convertimos en referencias son personas espirituales y tienen la autoridad del conocimiento bíblico y la experiencia? Quizás lo que esta circunstancia termine exhibiendo es que tenemos algunos ídolos con pies de barro porque les convertimos en ídolos con el mismo criterio que el mundo levanta a los suyos. Abrazo» (1).

Noel Navas.

Notas:

(1) Tomado de: https://www.facebook.com/laaventuradecomponer/posts/2530346913653191?__tn__=K-R

 

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