Roberto Prado Master Class

Roberto Prado Master Class

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Mi breve reseña del evento al que no iré.

Desde que se anunció vía redes sociales, me entusiasmó la idea de asistir a la Master Class de Roberto Prado en El Salvador. Por eso, desde que supe la fecha exacta de la actividad: 23 de Junio, anoté en mi agenda que quería asistir. Un mes antes del evento encontré a mi amigo Luis López (Organizador de la actividad) en el Messenger y me dijo: “¡Hey, Noel! ¡Ayudame a promover el evento de Prado en tu blog!” Yo le dije que sí, de paso le pedí un par de pases para obsequiar y comencé a anunciarlo tanto en el blog como en mi cuenta de Facebook.

Diez días antes del evento, una amiga me escribió desde Honduras: “Noel, ¡felicidades por su participación en el Congreso Adoradores con Propósito en Tegucigalpa! Ya vi que vas a estar impartiendo un taller de composición”. Cuando leí su mensaje puse cara de signo de interrogación («?») y me di a la tarea de averiguar de qué estaba hablando. Ella me comentó que un líder de su iglesia recibió la invitación al evento y que allí estaba mi nombre. Cuando ella vio que yo no estaba enterado del evento, se asustó un poquito y me dijo: “¡Uy, perdón! Quizá es otro Noel Navas el que enseñará y yo pensé que eras vos”.

¡Qué va! ¡Era yooo! Lo que sucedió fue es que hace varios meses mi amigo Will Corea, Director del Instituto Canzion en Honduras, me invitó al Congreso que como Instituto realizarían en Tegucigalpa. Y aunque yo le dije que me encantaría asistir, él tomó mi respuesta como un “Sí” definitivo, pero se le olvidó confirmarme fecha y hora de la actividad. Por eso cuando mi amiga me mencionó de mi participación yo estaba más perdido que Adán y Eva en el Día de las suegras.

Inmediatamente me puse en contacto con Will y efectivamente yo enseñaría en el Congreso de Canzion, pero mi problema era que sería el 23 de Junio… ¡El mismo día de la Master Class de Roberto Prado en El Salvador!

“¡Oh, no! ¡Me la voy a perder!” Exclamé.

¡Ja! “¡Pero no contaban con mi astucia!” Decía el Chapulín. Así que recordé que Luis López me había comentado que Roberto Prado daría la misma clínica en San Pedro Sula y Tegucigalpa unos días antes que en El Salvador. Por lo que me las ingenié para asistir a la Master Class de Roberto Prado en Tegucigalpa el 21 de Junio y de paso aprovecharía para quedarme en la ciudad hasta el sábado 23, día que me tocaría enseñar en el Congreso de Canzion.

¡Ta-tannn! Así que aquí estoy redactando mi breve reseña de la Master Class que Roberto impartió ayer en Tegucigalpa. Son las 12:17 a.m. del 22 de Junio.

¿Cómo estuvo entonces la Master Class? La verdad verdad… ¡Genial! Vamos, no soy guitarrista eléctrico, pero vaya que disfruté la primera parte de la clínica tanto por lo práctico como por lo dinámico de la enseñanza. Francamente no comprendí “Ni papa” cuando habló de guitarras y pedaleras, y muchos menos entendí las preguntas que los guitarristas le lanzaron a medida que él desarrollaba el tema.

¡Eso sí! Fue súper divertido ver pasar al frente a todos los músicos cuando Roberto les pidió pararse y cantar con él algunas de las canciones del “25 Conmemorativo” de Marcos Witt  mientras él tocaba y les mostraba sus aportes a dichas canciones. Fue increíble ver un gran porcentaje de quienes pasaron adelante que en lugar de cantar, mejor tenían sus teléfonos celulares y Ipads en su manos grabando todo lo que acontecía sobre la plataforma.

Supongo que pronto veremos esos momentos en Youtube.

Para finalizar la primera parte de la Master Class, Roberto le pidió a cinco guitarristas pasar al frente y tocar el solo de “Sobrenatural” o de “Tú harás” con su guitarra y pedaleras. De los cinco que pasaron únicamente tres tocaron lo que se había pedido, el resto se puso a tocar otra cosa pero igual todos disfrutamos ver la dinámica de tocar a la par de Roberto Prado.

Al final se escogió al ganador por aplausos, pero como estuvo reñida la decisión, se escogieron dos ganadores que se quedaron al frente con Roberto, quien les dio la oportunidad de preguntar lo que se les antojara sobre guitarras, técnicas de ejecución, pedaleras, etc.

Después de un breve receso comenzó la segunda parte de la Master Class, que estuvo orientada a cantantes y músicos en sí. Habló sobre cómo iniciar un ministerio de alabanza y cómo se deberían escoger a los integrantes.

Francamente fue una enseñanza de lo más básico que usted se pueda imaginar, pero tan práctica y tan útil, que yo sentía que la estaba escuchando por primera vez. Me gustó que Roberto no solo habló de teoría, sino de su propia experiencia como líder y músico en la banda de Lakewood Church. Todo cuanto compartió no nació de un libro que leyó, sino de años de implementación de estos principios en la iglesia local.

Habló desde la importancia dee orar para escoger a los integrantes hasta los requisitos que debían cumplir, entre ellos: Pasión, Talento, Responsabilidad, etc. Me gustó mucho cómo animó a los pastores y líderes a no solo contentarse con escoger a buenos músicos, sino también a excelentes cristianos. Y de no solo escoger excelentes cristianos sino también buenos músicos. Ambos elementos deben estar presentes. “Si tocan bien…” Decía Roberto, “Pero no tienen compromiso cristiano no hay que dejarlos participar del ministerio. Y si son buenos cristianos pero no tienen talento musical, realmente el ministerio de esta persona es otro, no la música”.

A medida que desarrollaba este concepto todos nos soltamos en carcajadas cuando relató cómo él estuvo a punto de dejar entrar a la banda a un pianista fenomenal, pero que durante la entrevista que le realizó el cuate delató su conceptos erróneos sobre el Señor Jesucristo y disparates como que Dios se le había aparecido como el “Rey león” de Disney mientras conducía su auto, je. “¿Qué creen que hice?” Dijo, “No lo incluí en la banda a pesar de ser un gran músico. Es más, le tuve que presentar al Hijo de Dios y de cómo podía conocerlo verdaderamente a través de la Biblia”.

Roberto Prado no solo habló sobre cómo escoger a los aspirantes a entrar al ministerio, sino también de la forma correcta de realizar ensayos. Habló brevemente de la relación músico pastor y de cómo escoger las canciones del repertorio conforme a la visión de la iglesia y el énfasis dominical de los sermones.

Como he dicho en otras ocasiones: ¡Qué casualidad que siempre que se hacen congresos de alabanza siempre se habla de composición! ¿No?

¡Pues hoy tampoco fue la excepción!

Mientras habló sobre la planificación y duración de los ensayos, Roberto animó a los integrantes de equipos de alabanza a cantar sus propias canciones. A que hicieran chance de oír lo que sus cantantes, pianistas y guitarristas estaban componiendo y animarse a introducirlas en el repertorio de la iglesia. “Debemos creer en nuestros músicos”, dijo, “debemos creer en lo que nuestra gente está componiendo”.

A esta altura la Master Class llevaba dos horas de duración, en ese momento abrió un espacio para preguntas y respuestas. Personalmente quedé un tanto sorprendido porque todas las inquietudes que los asistentes plantearon, reflejaban las crisis y problemas que estaban enfrentando en sus iglesias. Roberto respondió muy pero muy bien todas las interrogantes; sin embargo, a medida que continuaban las preguntas, me impresionaba comparar la realidad de los equipos de alabanza de Honduras y El Salvador. Vamos, ¡todos tenemos los mismos problemas señores! Usted tendría que haber estado allí para escuchar todo cuanto se habló en ese momento.

En fin.

Para terminar, Roberto hizo pasar a la banda de maestros del Instituto Canzion de San Pedro Sula e invitó a los asistentes a que pasaran al altar para orar por ellos y ser ministrados. Fueron pocos los que nos quedamos en nuestros asientos. Quizá ese tiempo de oración duró alrededor de 30 minutos, y Roberto oró por todos los cantantes y músicos que estaban allí. No solo desde el frente, sino también cuando bajó de la plataforma e impuso manos sobre casi la mayoría. Es decir, Roberto Prado no solo vino a impartir cuanta teoría sabe, él vino a ministrar a estos muchachos que tanto lo necesitaban.

¡Una Master Class completísima! Que no solo abordó lo técnico, sino también lo espiritual.

De nuevo, me sorprendió que mientras Roberto oraba por todos, por medio del micrófono decía: “Señor, dales canciones nuevas, melodías nuevas a estos ministerios. ¡Levántalos Señor!”

Insisto: ¡Qué casualidad que en la mayoría de Congresos de alabanza siempre se hable de composición! ¿No?

Saludos a todos desde Tegucigalpa, Honduras.

Noel Navas.

6 Comentarios

  1. josue hernandez

    jajaja…..me gusto todo, y si qe se las ingenio Noel

  2. Cristian Castillo

    Bueno gracias a Dios me permitio ser parte de esta experiencia o de varias experiencias ya que estube en toda la clinica los tres dias y en la de composicion que creo nos quedamos muy pero muy cortos asi quisiera me mandara a mi correo toda la enseñanza de composicion y agradecerle por el hermoso tiempo…bendiciones

  3. reyna valladares

    hahahah me encanto la master class, estuvo genial!!.. fue de mucha bendicion para mi y no solo para mi si no tambien para todos los que fuimos… aprendinmos bastante.. lo necesitabamos!!.. bendiciones

  4. que weba tu historia brother

  5. en verdad se ve que fue grandioso el evento…. grax por compartir un poquito de lo que se vivio… bendiciones, saludos…

  6. la master class realmente es una MASTER CLASS, Dios esta usando a tanto a Roberto Prado como a ti Noel Navas, ára enseñarnos como debemos ser os ministros de Dios. Gracias por tu serie equipos de alabanza karaoque, esta buenisima. y la master class pues, ni que decir 🙂

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