Rompiendo el paradigma

Rompiendo el paradigma

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Logo CEADLa experiencia del Centro Evangelístico.

Debido a un par de eventos de educación cristiana en Septiembre pasado visité el país de Honduras. Durante el viaje comprendí que no soy un turista, je. O sea, no soy de los que se afanan por salir a conocer lugares turísticos (aunque podría hacerlo si alguien se ofreciera a acompañarme). El punto es que al enterarme que tendría un día libre, en lugar de salir a pasear, pedí a un par de amigos lo siguiente: “Quisiera que me contactaras con el director de alabanza de tu iglesia para realizarle una breve entrevista relacionada a cómo su equipo de alabanza funciona en la dinámica de cantar sus propias canciones”. Gracias a ellos tuve la oportunidad de entrevistar a Aldo Vargas de Centro Evangelístico (C.E.A.D) y a Omar Ulloa de Centro Cristiano Internacional (C.C.I.). Ambas iglesias en Tegucigalpa. En esta oportunidad presento el primer artículo de esas dos breves entrevistas que realicé.

Aldo Vargas es director del equipo de alabanza de la iglesia Centro Evangelístico de las Asambleas de Dios y además, es compositor. C.E.A.D, como la conocen todos, fue fundada en 1995 y el pastor principal es Miguel Montoya. Aldo dice: “Me incorporé a la congregación como visitante en 2002, año en que comencé a involucrarme más de lleno en todo esto de la composición de canciones”. Siendo que conocía al pastor desde mucho antes en 2003 tomó la batuta del ministerio de alabanza a petición de la junta directiva de la iglesia. “Cuando vine a la iglesia…” Continúa explicando, “Me encontré con canciones que jamás había escuchado, incluso como iglesia ya habían grabado un disco de alabanza en 2001 pero con traducciones del inglés. No es que compusieron y grabaron, sino que tradujeron y grabaron”.

Cuando a Aldo le entregaron el liderazgo del ministerio ya tenía la inquietud de estimular a todo el equipo a que cantaran sus propias canciones, pero sabía que no podía imponer su pasión por la innovación y esperó a conversar con el pastor Miguel sobre el tema. Fue de este modo que comprendió que ambos tenían la misma visión al punto que la primera canción que como equipo cantaron fue una que el mismo pastor había compuesto. Aldo dice: “Estábamos en una reunión adorando y comenzamos a fluir espontáneamente. El pastor comenzó a cantar: “Tu siervo más útil”, una canción que él había escrito pero que nadie conocía. Cuando empezó a cantar instintivamente me uní a acompañarlo con el piano”.

Después de esa reunión, y otras similares, notaron que la congregación se mostraba receptiva ante la dinámica de cantar lo propio, por lo que comenzaron a prestar más atención y continuaron animándose a crear melodías nuevas en momento fuertes de ministración. Incluso habían ocasiones que mientras fluían espontáneamente Aldo sacaba su celular y grababa las ideas inéditas que brotaban de dichos momentos.

Al comentarle que yo conocía esa dinámica de los compositores de grabar le confesé que sabía que se hacía en privado, que era primera vez que oía que alguien lo hacía en público. “Lo que pasa…” Afirma Aldo, “Es que lo he hecho en momentos muy intensos, donde muy discretamente saco el celular y grabo sin interrumpir el fluir. Yo pienso que soy como ese fotógrafo que sabe que no tendrá otra oportunidad para captar una imagen y por lo tanto aprieta el obturador y… ¡Flash!… Toma la foto. Lo mismo pasa cuando estamos adorando en la iglesia, hay ocasiones que surgen ideas frescas que tienes que almacenar de alguna forma”. Aldo continúa explicando: “Los integrantes del ministerio se han fijado cuando yo he hecho eso y hasta me han preguntado al final: “¿Qué pasó? ¿Tenías algo?” Algunas semanas después he llegado al ensayo y les he dicho: “¿Se acuerdan de aquella idea que grabé en mi celular? Bueno, esta es la canción que surgió”.

A la altura de 2005, después de una experiencia de composición espontánea durante una convención misionera y donde surgió la canción titulada: “Estoy dispuesto”, el pastor Miguel le solicitó a Aldo componer algo inédito para la próxima convención misionera que celebrarían ese mismo año. Fue entonces que se propuso componer una canción que al final terminó llamándose: “Lo mejor que me pasó” y que causó un especial impacto en toda la congregación.

Cuando le pregunté sobre cómo el ministerio de alabanza venció esa barrera de cantar solamente lo de otros y abrazar sus propias canciones, me dijo: “Cuando comenzamos a abrir la brecha de cantar lo nuestro, en 2006 conversé con todo el equipo y les dije: “¿Ustedes creen que los cantantes y ministerios musicales que más admiramos llegaron a donde están cantando lo de otros? Pues no, fue cuando ellos creyeron en lo que componían que se arriesgaron a mostrar lo suyo. ¡Eso es lo que quiero para nosotros! Debemos darle continuidad a lo que ya hemos hecho en las convenciones misioneras y comenzar a componer un poco más”.

El ministerio de alabanza de C.E.A.D. cuenta en la actualidad con 70 integrantes, pero cuando comenzaron a cantar lo propio tenía unos 30. Después de esa conversación algunos miembros del equipo se animaron a llevar las canciones que habían compuesto y empezaron a mostrarlas. Cuando lo hicieron la congregación misma reaccionó de forma favorable y como era de esperar se acercaban para decirles: “¡Qué canción más bonita! ¿Es de ustedes?” A tal grado llegó el fervor por cantar lo propio que en 2007 se animaron a grabar un disco de alabanza y adoración congregacional que compiló muchas de las canciones inéditas que como ministerio habían compuesto. El disco se llamó: “El fuego de tu presencia”

Al preguntarle sobre el papel que ha desempañado el pastor principal en que canten lo propio Aldo respondió: “Creo que muy pocos pastores en la ciudad apoyan la música como nuestro pastor lo hace. Cuando vamos a cantar algo nuevo siempre le mostramos las canciones y hasta nos brinda su opinión y sugerencias para mejorarlas o corregir las letras. Es más, para que veas qué tan importante es para él este tema, el disco que te hablé que grabamos en 2007 el director de adoración es nuestro pastor, el hermano Miguel Montoya”.

Mi breve conversación con Aldo finalizó preguntándole qué consejo le daría a los equipos de alabanza que no han logrado vencer la barrera de cantar únicamente lo de otros a pesar de tener compositores entre sus filas. Él respondió: “Les diría que recuerden que los cantantes de renombre que todos admiramos no son súper hombres o súper mujeres, son gente que se sentó y plasmó en una canción lo que Dios había puesto en sus corazones. Yo les animaría a que abran sus mentes y corazones a la posibilidad de cantar lo que Dios les ha dado para su congregación. No lo hagan para gustar a la gente, sino porque es una forma de expresar nuestra gratitud al Señor. Rompan esos paradigmas. Háganlo sabiendo que pueden hacerlo, no para pegar, sino porque pueden hacerlo”. 

Noel Navas.

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