Si la editorial no viene a ti, ve tú a la… ¡Qué va! ¡Publícate tú solo!

Si la editorial no viene a ti, ve tú a la… ¡Qué va! ¡Publícate tú solo!

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Antes de 2005, cuando comencé a soñar con ser un escritor amateur, quise convertirme en uno porque tenía una idea de libro. Trataba sobre un tema que nadie ha publicado antes y yo creía que podía contribuir a la vida de las personas. El libro lo tengo aún guardado, espero hacerle una revisión próximamente y publicarlo en Kindle. El asunto es que por esa época yo estaba tan emocionado con mi idea de libro que comencé a compartírselo a algunos amigos. Todos se quedaban sorprendidos, era algo que nunca habían reflexionado y hasta sentían que les ministraba. ¡A uno hasta se le aguaron los ojos! Claro, eran mis amigos, pero por más subjetiva que fuera su apreciación, a mí me daba mucho ánimo ver sus reacciones.

En ese entusiasmo por publicar, les escribí una carta a las editoriales más prestigiosas en el ámbito cristiano. No digo los nombres para que no creas que quiero desprestigiarlas. Pero ¿sabes qué pasó después que se las envié? Todas me respondieron. Como había enviado las cartas al mismo tiempo solicitándoles una oportunidad de enviarles mi manuscrito, sus respuestas me cayeron también al mismo tiempo. Claro, las editoriales no sabían que yo les había escrito a todas, así que no se dieron cuenta de lo que te contaré. Resulta que todas prácticamente me respondían lo mismo. Era como un guion que repetían para lidiar con propuestas de escritores desconocidos. Todas las cartas, además de un agradecimiento, decían: «Como editorial ya tenemos programados los libros que lanzaremos en los próximos 5 años, por lo que, cuando transcura ese lapso, te motivamos a que nos vuelvas a escribir», bla, bla bla.

Obvio que pasaron 5 años y no les volví a escribir. ¿Por qué? ¡Porque seguramente me iban a responder lo mismo! Como todas las cartas eran copy-paste, capté el mensaje: «No nos interesa tu manuscrito, pero inténtalo más adelante. Claro, ¡si tienes una paciencia que te dure 5 años!»

Allá por 2008 se realizó una expocristiana aquí en San Salvador. Entre conferencias, conciertos y exposiciones de libros, una editorial cristiana —de mis favoritas— vino a impartir un curso para escritores con un fuerte énfasis en la ficción. Allí estuve durante todas las charlas en primera fila. Resulta que la última ponencia la daría el director de la editorial y prácticamente trataba sobre cómo lograr que una editorial te publique. Cuando llegó el momento de las preguntas, yo le hice una: «Dicen que si uno manda a imprimir su propio libro y se auto publica, las editoriales grandes y serias como la de uds. ya no publican a ese autor, ¿es vedad eso?» «No…» respondió de inmediato, «nosotros acabamos de publicar a un autor y él ya se había auto publicado. Así que no, eso que te han dicho no es cierto».

Cuando ya nos íbamos, alguien de la editorial me llamó aparte, me dijo que le había parecido interesante mi pregunta, pero quería hacerme un comentario: «Oye, me fijé en lo que preguntaste y también en la respuesta de mi jefe. Quiero decirte que el autor que él dijo que como editorial publicamos, lo publicamos porque vendió 100,000 ejemplares él solo. ¿Me entiendes? ¡Por eso lo publicamos! Pero es muy improbable que una editorial publique a un autor que antes se haya auto publicado».

Yo le agradecí su franqueza y ya que había finalizado el curso, me fui a reunir con un primo que había venido de Guatemala al mismo evento, pero que estaba en otro lugar. A los pocos minutos me reuní con él y al nomás verme me preguntó: «¿qué tal el curso para escritores? ¿Qué aprendiste?» Mi primo no estaba solo, estaba con la «mera mera» de Expolit, que también había venido al evento, pero yo no lo sabía. Así que saludé a ambos y en respuesta a su pregunta sobre qué aprendí del curso, le dije: «Ah, aprendí que si no eres una persona famosa, una celebridad o un pastor de una mega-iglesia, ¡las editoriales cristianas no te publican! ¡Eso aprendí!» Y nos pusimos a reír.

Es probable que al leerme, algunos crean que soy un pesimista, pero no. Soy realista. Yo no digo que no pueda pasar que una editorial cristiana en español no pueda publicar a un desconocido. No, según mis fuentes, del 100% de autores que envían sus manuscritos a una editorial cristiana, solo el 10% son leídos. Y de ese 10% hay una mínima posibilidad de que la editorial quede sorprendida como para decir: «¡Vamos a publicar a este desconocido!» Es decir, que existen posibilidades, ¡existen! Pero son muy, pero muy escasas.

Al enfrentarme a la realidad de la industria cristiana del libro, ¿sabes qué decidí? ¡Auto publicarme! En parte, esa fue la razón por la que inicié mi blog en 2008. Porque tenía tantas cosas que quería decir y las posibilidades de que me publicara una editorial eran tan mínimas, que dije: «Si no me publican, ¡yo me publico!» Así que en parte eso me motivó a iniciar el blog La Aventura de Componer y más recientemente, a publicar mis primeros dos libros en Kindle: «La Aventura de Componer» y «El cristiano ante la música secular». Por cierto, este semestre estaré publicando: «100 canciones con versos cuestionables» y «La iglesia no es un karaoke». ¡Así que pendientes!

En fin… parafraseando el refrán: «Si la editorial no viene a ti… ¡Ve tú a la…» ¡Qué va! ¡Publícate tú solo!

Noel Navas.

1 Comentario

  1. Muchas gracias hno tus palabras han sido de mucha bendición para mí yo también estoy escribiendo un libro y para no decepcionarme de publicar me autopublicaré

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