Sola inspiración

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Sola inspiraciónInspiración… ¿Lo único necesario para componer?

Hace unas semanas estaba conversando con mi amiga Francis de Góchez, una amiga de varios años y que después mucho tiempo sin vernos coincidimos en Facebook. Ella es músico y dirige el coro de su iglesia. ¡Un gran talento! Mientras conversábamos un poquito sobre composición ella me dijo: “Yo pensé que para componer solo se necesitaba inspiración”. De inmediato le dije: “¡Me acabas de dar una idea para un artículo del blog!” Y aquí está. Espero que les sirva a todos y les anime a ser más excelentes en el arte que presentarán ante Dios y ante los demás.

La conversación con Francis no fue lo único que me motivó a escribir mis pensamientos, sino también la conversación que hace varios meses tuve con un compositor. Esa vez me mostró su canción y luego de escucharla le pedí permiso para hacerle una crítica a la letra. Él asintió y comencé a explicarle que algunos verbos estaban mal conjugados, que si cambiaba tal o cual palabra entonces la letra estaría bien. Me dijo: “Mmm… Pero la composición es inspiración, es expresión, no es respetar las reglas gramaticales”.

Francamente me sorprendió su respuesta.

Algunos compositores amateurs creen que por ser artistas tienen el poder de hacer lo que se les antoje en sus canciones. Y podría ser; sin embargo, si eso que hacen viola ciertos principios musicales o literarios, sus canciones, muy a pesar de que sean su legítima expresión, podrían ser consideradas como chambonadas.

Una cosa es expresarse y otra cosa expresarse con arte.

Le doy un ejemplo. Hace un par de años estuve visitando un colegio cristiano en Costa Rica. Debido a mi labor como representante de una asociación de escuelas tuve que reunirme con la directora de la institución. Mientras desarrollábamos una amena plática fijé mis ojos en una pintura que estaba en el piso pero recostada sobre la pared. El cuadro era una pintura muy bien  lograda de un águila planeando sobre un cristalino manantial debajo de la montaña a la luz de una luna preciosa. ¡Una cosa bellísima!

Como la pintura estaba en el piso le dije:

¡Oiga! ¿Quién hizo esta pintura?

¡Ah! Un padre de familia que es pintor me la obsequió.

¿Y por qué está en el piso y no colgada en la pared Volví a preguntar.

Es que estaba en la pared pero la bajé. Un día de estos vino el pastor de la iglesia y él es un asiduo estudioso de las águilas. Usted sabe, por eso que Isaías dice que “volarán como las águilas”. Entonces, cuando el pastor entró a la oficina y vio el cuadro me dijo: «Ese cuadro está mal pintado. ¡Las águilas no vuelan de noche!» Por eso lo bajé.

Lo mismo pasa con la composición de canciones.

Usted y yo podríamos hacer cosas bellísimas pero debemos considerar ciertos elementos para que nuestro arte tenga credibilidad. Si no lo hacemos… ¡Van a descolgar nuestras canciones de la pared! Je. 

El problema de pensar que la “sola inspiración” basta y que la “sola expresión” es suficiente para escribir una canción, violando las reglas más básicas de la gramática o la literatura, es que quienes conocen dichas reglas pensarán que usted y yo no hemos estudiado lo suficiente. Quienes no saben nada, no dirán nada; pero quienes sí, pensarán que somos mediocres en nuestra expresión.

¿Debemos ser excelentes en lo que hacemos sólo para agradar a los demás? No, debemos hacerlo para darle lo mejor de nosotros a Dios y porque disfrutamos de lo que hacemos. Luego debemos ser excelentes porque la gente (hecha a imagen y semejanza de Dios) merece que se le sirvan las cosas con excelencia.

¿Importa entonces respetar los principios musicales y literarios a la hora de componer?

Transcribo un brevísimo artículo de mi amiga Keila Ochoa Harris, escritora y novelista mexicana, para responder mejor la pregunta:

“¿Importa si en tu camisa blanca se ven manchas de comida? [Por esta pregunta puse la fotita de allá arriba, je] ¿Importa si tus zapatos nuevos traen lodo? ¿Importa si el recibo del teléfono trae un error de unos cuantos dólares de más? ¿Importa si el profesor se presenta a los alumnos sin haberse añado? ¿Importa si hablas con la boca llena? ¿Importa si hablas con palabras altisonantes? ¿Importa si mascas chicle mientras te diriges a un público? ¿Importa si la canción venía sin dos acordes? ¿Importa si el actor decide saltarse unas líneas de su diálogo? ¿Importa si la pintura está terminada?

¿Importa la ortografía? No solo es tu carta de presentación, sino que dice mucho de ti. Si eres un futuro escritor, ¿no muestran las faltas de ortografía que has leído poco? Aún más, escribir con faltas de ortografía pudiera mandar el mensaje de que no amas el idioma. Y si no amas el idioma, ¿para qué quieres escribir?

El artista ama y respeta las teorías de los colores; el escultor ama las formas y el mármol; el músico ama los sonidos y sus combinaciones; el escritor ama el idioma. Si lo amas, mejora tu ortografía”.

Conclusión: No es suficiente la “sola inspiración”, debemos velar por ser más excelentes y no escudarnos en que es nuestra forma particular de expresión. Sí, ¡exprésese!, pero si va a mostrarlo a otros… Hágalo con arte.

Noel Navas.

1 Comentario

  1. Excelente aporte «si nuestros trabajos serán juzgados por su cubierta, que esa cubierta refleje que verdaderamente ese trabajo ha sido hecho por las manos de uno de los hijos del más grande Artista de todos los tiempos». (Me inspiré)

    Bendiciones amigo, papá Dios multiplique tu creatividad para bendición de los que leemos cada uno de de tus escritos.

    Saludos.

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