Un amor de poema (Primera parte)

Un amor de poema (Primera parte)

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Mis últimas canciones de amor.

A mediados del año pasado anuncié un tiempo sabático del blog. Desde 2008 hasta ese entonces no había cesado de publicar por lo menos dos entradas por semana y debido a una especie de fatiga mental quise ausentarme algunos meses mientras decidía si seguir o no con el proyecto.

Mi ausencia coincidió con una relación romántica que inicié con una maravillosa mujer que recién había conocido. Quienes me conocen saben que siempre he sido muy cauteloso en cuanto a noviazgo se refiere. Para que tenga una idea a esta altura solo he tenido tres novias en mi vida (más varios intentos fallidos de conquista, 🙁 ). Francamente yo estaba súper contento de conocerla e iniciar el compromiso a pesar de que fuera tan pronto.

Sin blog de por medio y con más tiempo disponible decidí poner mi mejor esfuerzo en la relación. Desde que la conocí a ella y mientras duró nuestro noviazgo experimenté tanta emoción y efervescencia que sin temor a equivocarme puedo catalogar ese corto período como uno de los más felices que haya vivido.

Ah, y junto a la emoción y efervescencia… canciones.

Mientras fuimos novios nos sorprendíamos por la frescura y entusiasmo que sentíamos al salir y al conversar, tanto que denominamos a nuestro amor: “un amor de poema”. ¿Por qué? Porque durante todo ese tiempo la inspiración se activó en ambos y comenzamos a obsequiarnos poemas cada vez que nos veíamos. Era sorprendente leerlos y evidenciar el amor y la creatividad que emanaba de los dos. En lo personal no recuerdo una época de tanta inspiración como esos días al punto que compuse alrededor de veinte poemas inéditos y cuatro nuevas canciones de amor. ¡Todo en el lapso de un mes!

Por motivos que no puedo detallar de la misma forma que comenzó la relación así tuvo que terminar… rápido. Por eso, a la altura de la última semana de agosto decidimos que no debíamos seguir.

Me sentí devastado.

A partir de allí comenzó un proceso en mi vida que deseo compartirles además de un par de las canciones que escribí. Pienso que algunos de quienes leen La Aventura de Componer podrían sentirse identificados con mi experiencia y quién sabe, tal vez Dios pueda usar mis palabras para hablarles.

Debido a mis expectativas e ilusiones rotas, ahora que me encontraba solo, comenzaron a emerger muchas preguntas y yo necesitaba respuestas. Sinceramente quería que Dios me hablara y me ayudara a superar la tristeza que comenzó a embargarme día con día. Quienes me conocen saben que no soy una persona triste, pero yo sabía que si no tomaba medidas ese estado de ánimo se podía prolongar. Cosa que no quería.

Por eso, además de refugiarme en buenos amigos, dediqué algunos días para orar y ayunar. Mi oración era: “Señor, no quiero revolverme en los escombros, quiero seguir adelante, quiero echarle ganas a la vida, pero me siento muy triste. Si pudieras ayudarme”.

Un par de semanas después, mientras permanecía orando por este tema, una tarde quise tomar una siesta. Al acostarme y poner mi cabeza sobre la almohada… de repente… un pensamiento invadió mi cabeza. La fuerza con que irrumpió fue tal que me quitó el sueño de inmediato. Sinceramente ni en mi peor baja estima se me hubiera ocurrido semejante idea, aún así algo en mi conciencia me decía que el pensamiento provenía de arriba. Decía: “Tu tristeza, más que por la ruptura, es por tu temor a quedarte solo el resto de tu vida”.

De inmediato salté de la cama, encendí la computadora y escribí: “Tu tristeza, más que por la ruptura, es por tu temor a quedarte solo el resto de tu vida”. La imprimí en una hoja de papel y la pegué en la puerta de mi cuarto. No quería olvidarla… quería meditarla.

Durante las siguientes horas la frase permaneció en mi cabeza recordando momentos y circunstancias que había enfrentado en los últimos años y la única palabra que los podía describir era… soledad.

Ese día descubrí que llevaba mucho tiempo, más del que me hubiera gustado reconocer, lidiando con un problema que no estaba consciente que padecía.

Continúa…

«No me veo sin ti»
Noel Navas

No veo la vida que me queda sin ti.
No veo los años que me restan sin ti.
No veo venir las primaveras sin ti.
No veo el futuro que me espera sin ti.

Coro:
/Mi mirada se pintó de ilusión
de esperanzas, de sueños y emoción
desde que apareciste no me veo sin ti.

Mi mirada ahora tiene otro color,
nuevos brillos y esta sensación
que la vida no será la misma sin ti/

No veo cantando mis canciones sin ti.
No veo recorriendo caminos sin ti.
No veo cruzando el horizonte sin ti.
No veo alcanzando mis sueños sin ti.

Puente:
/La vida no es vida sin ti,
la vida no es vida sin ti/

1 Comentario

  1. Lo más terrible de la soledad es que aunque uno esté rodeado de gente, el sentimiento no se va. Vaya que sí lo sabré.
    Espero la parte 2 🙂 Me gustó mucho esta entrada.
    Y reitero: sus lectores le extrañábamos! Welcome back!

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