Ya fui a ver “Yo solo puedo imaginar”

Ya fui a ver “Yo solo puedo imaginar”

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El martes 3 pasado fui a ver la premier de la nueva película distribuida por CanZion Films “Yo solo puedo imaginar”. Basada en la relación del vocalista de MercyMe, Bart Millard, con su padre y mezclada con los inicios de la banda y los esfuerzos por hacerse un nombre dentro de la industria, la película relata cómo nació la canción más emblemática de MercyMe.

“Solo tardé diez minutos en componerla y otros diez en ponerle música”, dice Millard al iniciar; sin embargo, una conmovida Amy Grant —sí, la famosísima cantante cristiana norteamericana— le responde, “no, tardaste toda tu vida en componerla”. Y a partir de allí comienza el relato de cómo fue la relación de Millard con su padre.

Obviamente quienes hayan sido fans de la banda MercyMe sentirán emoción al enterarse de la historia detrás de la canción y ni se diga la empatía que sentirán quienes hayan tenido una relación difícil con la figura paterna. Pero ojo, otro grupo que sentirá una especial emoción al verla serán los compositores. Sí, los compositores.

¿Por qué? Porque prácticamente la vida de Bart Millard y la relación tormentosa con su padre hasta su transformación y posterior muerte, fueron el génesis de esta extraordinaria canción. “Solo imagina cómo será allá”, le susurra su abuela en el funeral. Y a partir de allí la creatividad emergió.

Su anhelo por ver a Jesús en el cielo y a su papá en la eternidad le imprimen a la canción y a la película un sentimiento sobrecogedor cuando al final Millard interpreta “I can only imagine” tras la introducción de Amy Grant. Por cierto, este es un detalle interesante del guion y que solo entenderán quienes hayan estado al tanto de la música cristiana estadounidense. Me refiero a la aparición —actuada, por supuesto—de Amy Grant y Michael W. Smith en la segunda mitad. Digo esto porque si tú no sabes quiénes son y el peso de su trayectoria musical en la industria, puede que no te impacte su interacción con Millard.

Personalmente me gustó el guiño del inicio a Steven Curtis Chapman y su canción: “The Great Adventure”, no solo porque soy un gran admirador de su música y su forma de componer, sino que precisamente dicha canción en este momento es la que estoy usando como despertador en mi móvil. 😊

Un elemento que me pareció curioso de la película es que a medida que MercyMe se va abriendo campo en el mundo musical, a través de giras y viajes, el guion no oculta lo fría y pragmática que puede ser la industria musical cristiana. Quienes saben del tema saben que lo es; sin embargo, el cristiano promedio que solo la consume idealiza la industria y piensan que todos quienes están inmersos lo están por ministerio y no por otros motivos. ¡Qué va! Por eso, en un momento del guion aparecen los cazatalentos en un concierto de MercyMe en Nashville y al brindarle retroalimentación a Millard prácticamente le dicen: “eres bueno, tienes potencial, ¡pero en este momento no me estás ofreciendo nada con lo que yo pueda ganar dinero!”

¡Qué tal eso! ¿Ah?

En fin… la película es muy recomendable, el guion es cautivante y las pinceladas de humor están muy bien puestas. Así que los animo a que vayan a ver “Yo solo puedo imaginar” que se estará proyectando en algunos cines de Latinoamérica. Francamente es una excelente y conmovedora historia de sueños, perdón y… redención.

Noel Navas.

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