Ojo con la métrica (Tercera parte)

Ojo con la métrica (Tercera parte)

- en Ojo con la métrica
2009
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Cómo ponerle ojo a la métrica.

En la última entrada mencioné tres consejos prácticos para velar por la buena escritura de letras de canciones. Hablé sobre Estudiar poesía, Revisar la métrica y Revisar la melodía. A esta altura alguien pensará que esto de componer canciones, es un tanto complicado. ¡Y lo es! Je. Sin embargo, cuando usted domine el arte, le aseguro que escribirá sus canciones sin preocuparse mucho de todos estas especificaciones poéticas. Se tornará algo tan normal en usted que de forma natural estas herramientas emanarán de su mente sin siquiera reflexionarlas. ¡Será como conducir un carro automático! Sigamos entonces con las últimas dos recomendaciones para ponerle ojo a la métrica.

4. Sea flexible

Si usted es flexible, sus letras y melodías también lo serán. El problema con algunos compositores es que cuando escriben un poema o una letra, se aferran a la idea de que ninguna de sus palabras o ninguno de sus versos pueden sufrir cambios. Yo no digo que eso esté del todo mal; sin embargo, muchas veces para que una letra pueda convertirse en canción deben modificarse algunas palabras o versos de la letra. Podría que no, pero un gran porcentaje de veces sucede.

De paso le voy a compartir un secreto que me compartió el compositor panameño Pablo Azael. Un día que conversábamos sobre cómo convertir poemas en canciones, me dijo: “Oye, eso de musicalizar poemas está bien, pero te soy sincero, hay poemas que se oyen mejor como poemas y no como canciones. ¡Hay poemas que no deberían ser canciones!”

¿Sabe a qué se refiere? A que si usted intenta musicalizar alguna vez un poema y siente que no está resultando, podría ser que el destino final de su poema sea ese: Ser poema. No una canción. Es decir, que aun para determinar eso, usted debe ser flexible mentalmente y no empecinarse en transformar en canción algo que es mejor que quede como está.

Eso con relación a quienes parten de letras para componer. Ahora, si usted es como yo y parte de melodías (desde su mente o desde el instrumento) para escribir canciones, entonces sea flexible con las figuras melódicas que cree. No se aferre a que su melodía no debe sufrir ningún cambio. Sí, yo sé que a veces crear una melodía es difícil y es debido a esta dificultad que el compositor se cierra a la posibilidad de modificarla siquiera un poquito porque siente que le costará encontrar una mejor. Si el compositor se empecinara en no modificar sus melodías, sus letras podrían no calzar con la melodía. Vamos, sea flexible, usted es capaz de crear una y mil melodías si se lo propone.

Ahora, si alguien compone a partir de letras para luego musicalizarlas o si alguien crea melodías y armonías para luego añadirles letra, pero no es flexible entonces ocurrirá lo que ocurrió con los ejemplos que cité en entradas anteriores. Es decir, podría componer canciones cuyas letras en ciertos momentos irrespetarán la métrica y no se oirán bien. Como dije antes, se sentirá que metieron un cuadrado en un triángulo. Es por eso que le recomiendo que sea flexible.

Con flexibilidad también me refiero a que aprenda a utilizar los distintos tipos de licencias poéticas que permite la métrica. Ya no me estoy refiriendo a las melodías y al total de la letra, sino al interior de cada verso que la conforma. Por ejemplo, si revisa el post  anterior y el de hoy, ya hablé de dos: La Sinalefa y la Sinéresis. ¿Las recuerda?

De la licencia que no hablé aun es de la Dialefa, que es lo contrario de la Sinalefa. Es decir, que teniendo usted el permiso de unir dos vocales, no lo hace. Eso fue lo que pasó con el verso de la canción “Tu gracia me sostiene” que dice: ¿Soy yo el adecuado para algo tan preciado?”. Marcos la cantó como Diafela cuando realmente debió haberlo hecho como Sinalefa. ¡He ahí el errorcito!

Por cierto, cuando digo Sinalefa, Sinéresis y Dialefa, siento que estoy a punto de hablar en lenguas, ¿usted no? Je.

Entonces, ¿de qué depende que usemos o no alguna licencia poética y de este modo se beneficie la métrica de una canción? ¿Qué determina que se unan o no sílabas en una letra?

Respuesta: La conveniencia. ¡Nada más, nada menos!

Usted debe analizar las letras de sus canciones y entonces definir qué le conviene a su canción para que al cantarse la letra no se oiga atropellada, jalada o pronunciada a la carrera. ¿Qué le conviene entonces a su canción? Determínelo según su capacidad de definir qué es lo mejor y qué no. Pero ojo: es su entera responsabilidad establecerlo.

Ahora, ¿qué hubiera pasado si Marcos no hubiera usado Sinéresis en la primera estrofa de “Renuévame”? Bueno, imaginémoslo juntos. Por favor, cante “Renuévame” en su mente respetando el conteo gramatical estricto. Ojo: no la cante como sabe que va, cántela pronunciando cada sílaba y sin unir ninguna, así:

Renu-é-vame, Señor Jesús
Ya no qui-ero ser igu-al
Renu-é-vame, Señor Jesús
Pon en mi tu corazón

¿Lo hizo? ¿Verdad que pierde belleza la entonación de la letra? Bueno, entonces ahora entiende por qué es importante la métrica y sus licencias.

5. Busque revisión

Hace unos meses le envié a mi amigo Josh Morales (MIEL San Marcos) una serie de artículos que meses atrás publiqué, se titulan: “Composición segura”. Donde hablé de cómo tener la certeza de que lo que se está componiendo realmente está bien compuesto. Allí brindé 5 parámetros que podrían darle al compositor la certeza de que lo que está escribiendo, realmente está bien escrito.

Luego que Josh leyó la serie, me dijo: “Me dan ganas de enviarte todas las canciones del nuevo disco y me las revisés”. E inmediatamente me pasó la letra de una de las canciones. Cuando le di opinión, le dije: “¡Me parece una letra estupenda! Pero para evaluarlas completamente necesitaría escuchar la letra y la melodía juntas para determinar si la métrica, las rimas y los acentos están bien puestos”.

Desde que inicié el blog, brindo el servicio de evaluación de canciones. La gente, de forma gratuita, puede enviar sus canciones y yo se las devuelvo brindándoles mi opinión. El problema es que algunos me las envían pero no leen las instrucciones que yo he descrito como requisitos para recibirlas. Ellos me envían letras de canciones, no canciones en sí. ¿Por qué no me presto para evaluar letras? Porque si así fuera, imagínese la cantidad de poetas que me enviarían sus poesías para revisión. Yo no tengo tanto tiempo para hacer eso. Entonces, un requisito indispensable para quien me envía canciones es que no me envíe solo letras, debe enviarme un MP3 con melodía y letra cantado a capela o ejecutada con un instrumento. Si desea conocer más sobre este servicio por favor, haga click aquí.

¿Por qué le comento lo anterior? Porque algunos me siguen enviando letras de canciones. No canciones en sí. El punto es que para yo brindar mis opiniones sobre una letra no basta con leer la letra a secas. Necesito leer y oír simultáneamente la melodía para verificar la gramática, la rima, la métrica, los acentos, etc.

Mi invitación a usted es que cuando termine una canción, busque que alguien se la revise. No necesariamente debo ser yo. Busque a un conocedor del tema y muestre su canción para recibir corrección oportuna. Si usted confía en su propio criterio, podría equivocarse. Podría ser que no; sin embargo, el refrán “dos cabezas piensan mejor que una”, calza muy bien aquí.

Por no someter sus canciones a una revisión distinta a la suya, es que se publican canciones con errores literarios y ni se diga con errores doctrinales. Busque a un compositor, busque a un músico respetado de su iglesia, busque a un profesor de gramática, yo no sé, ¡pero busque a alguien! No se quede a sus propias expensas. Busque revisión y las posibilidades de equivocarse podrían reducirse a cero.

Noel Navas.

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