Pensando y sintiendo los Salmos (Quinta parte)

Pensando y sintiendo los Salmos (Quinta parte)

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Serie sobre los Salmos, por John Piper.

John Piper es pastor de Bethlehem Babtist Church en Minneapolis, Minnesota. Un predicador respetadísimo por su pasión por la pureza del evangelio y el cristianismo verdadero. En esta serie, tomada del sitio en español de Desiring God (“Deseando a Dios”) y transcrita de 6 de sus sermones basados en los Salmos, Piper nos habla de la importancia de la renovación de los pensamientos y sentimientos en la vida cristiana. ¿Le gustaría sentir lo que los salmistas experimentaron cuando escribieron sus canciones? ¿Le gustaría conocer qué pasó por la mente de ellos cuando compusieron sus salmos? Entonces, únase a leer esta serie de 12 artículos donde se estudian 6 de las canciones más destacadas de la Biblia y aprenda a componer según el modelo del libro de los Salmos. En esta quinta parte nos habla del arrepentimiento en la vida del compositor del Salmo 51, arrepentimiento que todos deberíamos experimentar.

Al corazón contrito y humillado, oh Dios, no despreciarás
Por John Piper.

Salmos 51

Para el director del coro. Salmo de David,
cuando después que se llegó a Betsabé,
el profeta Natán lo visitó
.

Ten piedad de mí, oh Dios, conforme a tu misericordia;
conforme a lo inmenso de tu compasión, borra mis transgresiones.
Lávame por completo de mi maldad, y límpiame de mi pecado.
Porque yo reconozco mis transgresiones, y mi pecado está s
iempre delante de mí. Contra ti, contra ti sólo he pecado, y he hecho
lo malo delante de tus ojos, de manera que eres justo cuando hablas,
y sin reproche cuando juzgas. He aquí, yo nací en iniquidad,
y en pecado me concibió mi madre. He aquí, tú deseas la verdad
en lo más íntimo, y en lo secreto me harás conocer sabiduría.
Purifícame con hisopo, y seré limpio; lávame, y seré más blanco
que la nieve. Hazme oír gozo y alegría; que se regocijen los huesos q
ue has quebrantado. Esconde tu rostro de mis pecados,
y borra todas mis iniquidades. Crea en mí, oh Dios, un corazón limpio,
y renueva un espíritu recto dentro de mí. No me eches de tu presencia,
y no quites de mí tu santo Espíritu. Restitúyeme el gozo de tu salvación,
y sostenme con un espíritu de poder. Entonces enseñaré a los
transgresores tus caminos, y los pecadores se convertirán a ti. L
íbrame de delitos de sangre, oh Dios, Dios de mi salvación;
entonces mi lengua cantará con gozo tu justicia. Abre mis labios, oh Señor,
para que mi boca anuncie tu alabanza. Porque no te deleitas en sacrificio,
de lo contrario yo lo ofrecería; no te agrada el holocausto. Los sacrificios
de Dios son el espíritu contrito; al corazón contrito y humillado, oh Dios, n
o despreciarás. Haz bien con tu benevolencia a Sion; edifica los muros de Jerusalén.
Entonces te agradarán los sacrificios de justicia, el holocausto y el sacrificio perfecto;
entonces se ofrecerán novillos sobre tu altar.

La semana pasada nos enfocamos en el Salmo 42 y en cómo estar desanimados para bien. Y hoy nuestro enfoque está en el Salmo 51 y en cómo ser aplastados por la culpa para bien. Espero que usted esté notando un patrón. Lo que hace que alguien sea cristiano no es que no se desanime, y no es que no peque ni se sienta miserable por ello. Lo que hace que alguien sea cristiano es la relación que tiene con Jesucristo quien moldea cómo piensa y siente en su desánimo, y por su pecado y culpa.

Aplastados por la culpa, para bien

Los salmos fueron el principal cancionero de la iglesia primitiva, y fueron diseñados por Dios para motivar y expresar y moldear los pensamientos y sentimientos de los discípulos de Jesús. De los Salmos aprendemos cómo pensar en el desánimo y la culpa, y de los Salmos aprendemos cómo sentirnos en momentos de desánimo y en momentos de terrible arrepentimiento. Los Salmos nos muestran cómo estar desanimados para bien y cómo arrepentirnos para bien.

Mi oración es que usted cree el hábito de vivir en los Salmos de tal manera que el mundo de sus pensamientos y el mundo de sus sentimientos sea transformado en pensamientos bíblicos puros.

La espiral descendente del pecado de David

El Salmo 51 es uno de los pocos salmos que señala su origen histórico. El encabezado del salmo dice así: “Para el director del coro. Salmo de David, cuando después que se llegó a Betsabé, el profeta Natán lo visitó”. Es bien conocido lo que sucedió con Betsabé. Aquí está, en pocas palabras bíblicas, en 2do de Samuel 11:2-5:

Y al atardecer David se levantó de su lecho y se paseaba
por el terrado de la casa del rey, y desde el terrado vio
a una mujer que se estaba bañando; y la mujer era de
aspecto muy hermoso. David mandó a preguntar acerca
de aquella mujer. Y alguien dijo: ¿No es ésta Betsabé,
hija de Eliam, mujer de Urías heteo? David envió mensajeros
y la tomó; y cuando ella vino a él, él durmió con ella.
Después que ella se purificó de su inmundicia, regresó a su casa.
Y la mujer concibió; y envió aviso a David, diciendo:
Estoy encinta.

Él trató de cubrir su pecado trayendo a su esposo Urías a casa desde el campo de batalla para que Urías pudiera dormir con su mujer y pensara que era su bebé. Urías era demasiado noble para llegarse a su mujer mientras sus compañeros estaban peleando. Así que David se las arregló para matarle y así casarse rápidamente con Betsabé y de esa manera cubrir su pecado.

En una de las oraciones más desestimadas de la Biblia, 2do de Samuel 11 termina con estas palabras: “Pero lo que David había hecho fue malo a los ojos del Señor” (2do de Samuel 11:27). Así que Dios envió al profeta Natán a donde David con una parábola que hizo que David pronunciara su propia sentencia. Entonces Natán dijo: “Tú eres aquel hombre”. Y preguntó: “¿Por qué has despreciado la palabra del Señor […]?”. David se quebranta y confiesa: “He pecado contra el Señor”. Entonces Natán sorprendentemente dice: “El Señor ha quitado tu pecado; no morirás. Sin embargo, por cuanto con este hecho has dado ocasión de blasfemar a los enemigos del Señor, ciertamente morirá el niño que te ha nacido” (2do de Samuel 12:7-15).

“El Señor ha quitado tu pecado”

Es un escándalo. Urías está muerto. Betsabé fue violada. El bebé morirá. Y Natán dice: “El Señor ha quitado tu pecado” ¿Y nada más? David cometió adulterio. Él ordenó un asesinato. Mintió. Él despreció la palabra de Dios. Él dio “ocasión de blasfemar a los enemigos del Señor”. Y el Señor quitó su pecado (2do de Samuel 12:13) ¿Qué tipo de juez es Dios? Usted no olvida simplemente una violación y un asesinato y una mentira. Los jueces justos no actúan así. La semana pasada estuve compartiendo el evangelio con cuatro personas en la calle, y nada que yo dijera pudo persuadirles de que un acosador de niños pudiera ser perdonado. Su escepticismo resonó en mí. Y yo me sentiría indignado por el comportamiento de Dios aquí, sino fuera por una cosa. El apóstol Pablo compartió mi indignación y explicó cómo Dios podría ser el Justo y el que justifica a asesinos y violadores y mentirosos, y sí, aún a los acosadores sexuales de niños.

El indignante “pasó por alto” de Dios

Esto es lo que Pablo dijo en Romanos 3:25-26. Esta es una de las declaraciones más importantes en la Biblia para comprender cómo Cristo se relaciona con los Salmos y con el Antiguo Testamento en general:

Dios exhibió [a Cristo] públicamente como propiciación por su sangre a través de la fe, como demostración de su justicia, porque en su tolerancia, Dios pasó por alto los pecados cometidos anteriormente [esto es exactamente lo que 2do de Samuel 12:13 dice que Dios hizo, él pasó por alto el pecado de David], para demostrar en este tiempo su justicia, a fin de que El sea justo y sea el que justifica al que tiene fe en Jesús

En otras palabras, la indignación que sentimos cuando Dios parece simplemente pasar por alto el pecado de David sería una buena indignación si Dios estuviera solamente barriendo el pecado de David bajo la alfombra. Pero no es así. Dios, desde la época de David, ve siglos adelante la muerte de su Hijo, Jesucristo, quien moriría en lugar de David, de manera que la fe de David en la misericordia de Dios y en la redención futura de Dios une a David con Cristo. Y en la mente de Dios, que todo lo conoce, los pecados de David son contados como los de Cristo y la justicia de Cristo es contada como su justicia, y Dios en su justicia pasa por alto el pecado de David. La muerte del Hijo de Dios es suficientemente indignante, y la gloria sustentadora de Dios es suficientemente grande, de modo que Dios es vindicado al pasar por alto el adulterio de David y su muerte y su mentira.

Apropiándonos diariamente del perdón

Ahora, esa es la realidad objetiva de cómo David es perdonado por su pecado y justificado en la presencia de Dios, pero lo que el Salmo 51 describe es lo que David sintió y pensó mientras se aferraba a la misericordia de Dios. Algunos pudieran decir que los cristianos después de la muerte de Jesús no oran ni se confiesan de esa forma, no debieran pensar y sentirse de esa forma. No creo que eso sea correcto.

Jesús, una vez y por todas, por su vida y muerte, adquirió nuestro perdón y proveyó nuestra justicia. Nada podemos añadir a esa adquisición o provisión. Solo por la fe tenemos su perdón y justicia. Pero ante la santidad de Dios y la maldad del pecado, es correcto que cada día nos apropiemos y apliquemos lo que él compró para nosotros mediante la oración y la confesión. “Danos hoy el pan nuestro de cada día. Y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros hemos perdonado a nuestros deudores” (Mateo 6:11-12). La petición diaria de pan, porque él ha prometido satisfacer cada necesidad; la oración diaria por el perdón, porque ha sido totalmente adquirida y asegurada por la muerte de Jesús.

La respuesta de David a su pecado

El Salmo 51 es la forma en que piensa y siente la gente de Dios con relación a los horrores de su propio pecado. Este es un salmo que trata acerca de cómo sentirnos correctamente aplastados por nuestros pecados. Trataré de guiarles a través de cuatro de las respuestas de David a su pecado.

1. Se vuelve hacia Dios

Primero, se vuelve hacia su única esperanza, la misericordia y amor de Dios. Versículo 1: “Ten piedad de mí, oh Dios, conforme a tu misericordia; conforme a lo inmenso de tu compasión, borra mis transgresiones”. Tres veces, “ten piedad” “conforme a tu misericordia”, y “conforme a tu inmensa compasión”. Esto es lo que Dios había prometido en Éxodo 34:6-7: “El Señor, el Señor, Dios compasivo y clemente, lento para la ira y abundante en misericordia y verdad; el que guarda misericordia a millares, el que perdona la iniquidad, la transgresión y el pecado, y que no tendrá por inocente al culpable”.

David sabía que había culpables que no serían perdonados. Y había culpables, que por alguna misteriosa obra de redención, no serían tenidos por culpable, serían perdonados. El Salmo 51 es su manera de aferrarse a ese misterio de la misericordia.

Sabemos más que David acerca del misterio de esta redención. Conocemos a Cristo. Pero nos aferramos a la misericordia de la misma forma en que él lo hizo. Lo primero que hace es volverse indefenso hacia la misericordia y el amor de Dios. Hoy, significa volvernos indefensos hacia Cristo

2. Ora para ser limpiado

Segundo, ora para ser limpiado de su pecado. Versículo 2: “Lávame por completo de mi maldad, y límpiame de mi pecado”. Versículo 7: “Purifícame con hisopo, y seré limpio; lávame, y seré más blanco que la nieve”. El hisopo era la rama usada por los sacerdotes para esparcir sangre sobre una casa que tenía una enfermedad, a fin de declararla limpia (Levítico 14:51). David clama a Dios como a su Sumo Sacerdote para que le perdone y le tenga como limpio de su pecado.

Es correcto que los cristianos pidan a Dios que les limpie (1ra de Juan 1:7.9). Cristo ha adquirido nuestro perdón. Ha pagado todo el precio. Pero ello no implica que ya no debamos clamar. Este es el fundamento de nuestro clamor. Es la razón por la que estamos confiados de que la respuesta será sí. Así que primeramente David busca indefenso la ayuda de Dios. Y luego ora para que Dios, en su misericordia, le perdone y le limpie (1).

Continúa…

Notas:

(1) Tomado de: http://es.desiringgod.org/resource-library/sermons/a-broken-and-contrite-heart-god-will-not-despise

 

 

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