Pensando y sintiendo los Salmos (Sexta parte)

Pensando y sintiendo los Salmos (Sexta parte)

- en Pensando y sintiendo los Salmos
1863
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Serie sobre los Salmos, por John Piper.

John Piper es pastor de Bethlehem Babtist Church en Minneapolis, Minnesota. Un predicador respetadísimo por su pasión por la pureza del evangelio y el cristianismo verdadero. En esta serie, tomada del sitio en español de Desiring God (“Deseando a Dios”) y transcrita de 6 de sus sermones basados en los Salmos, Piper nos habla de la importancia de la renovación de los pensamientos y sentimientos en la vida cristiana. ¿Le gustaría sentir lo que los salmistas experimentaron cuando escribieron sus canciones? ¿Le gustaría conocer qué pasó por la mente de ellos cuando compusieron sus salmos? Entonces, únase a leer esta serie de 12 artículos donde se estudian 6 de las canciones más destacadas de la Biblia y aprenda a componer según el modelo del libro de los Salmos. En esta sexta parte nos habla de otros pasos que David tomó para poner en orden su relación con Dios.

3. Él confiesa la seriedad de su pecado

Tercero, David confiesa al menos cinco formas en que su pecado es extremadamente serio.

1. Dice que no puede sacar al pecado de su mente. Está incrustado en su consciencia. Versículo 3: “Porque yo reconozco mis transgresiones, y mi pecado está siempre delante de mí”. Siempre delante suyo. La cinta sigue corriendo y no podemos detenerla.

2. Dice que la inmensa pecaminosidad de su pecado es que es solo contra Dios. Natán había dicho que David había despreciado a Dios y había provocado la blasfemia contra su palabra. Así que David dice en el versículo 4: “Contra ti, contra ti sólo he pecado, y he hecho lo malo delante de tus ojos”. Esto no significa que Betsabé y Urías y el bebé no fueran dañados. Significa que lo que hace que el pecado sea pecado es que es contra Dios. Herir al hombre es malo. Es horriblemente malo. Pero ese no es el horror del pecado. El pecado es un ataque contra Dios, es una ofensa a Dios. David lo admite en términos chocantes: “Contra ti, contra ti sólo he pecado”.

3. David vindica a Dios, no a sí mismo. No hay auto-justificación. No hay defensa. No hay escape. Versículo 4: “… de manera que eres justo cuando hablas, y sin reproche cuando juzgas”. Dios es justificado. Dios queda sin culpa. Si Dios envía a David hacia el infierno, Dios será inocente. Este es un arrepentimiento radical, centrado en Dios. Así es como piensan y sienten los que han sido salvados. Dios haría justicia al maldecirme. Y si aun estoy respirando es pura misericordia. Y si soy perdonado es pura misericordia comprada con sangre. David vindica la justicia de Dios, no la suya

4. David intensifica su culpa al dirigir la atención hacia su corrupción innata. Versículo 5: “He aquí, yo nací en iniquidad, y en pecado me concibió mi madre”. Algunas personas utilizan su corrupción innata para disminuir su culpa personal. David hace lo opuesto. Para él, el hecho de que haya cometido adulterio y asesinato y haya mentido, es la expresión de algo peor: él es así por naturaleza. Si Dios no le rescata, seguirá haciendo más y más mal.

5. David admite que ha pecado no solo contra la ley externa, sino contra la luz misericordiosa de Dios en su corazón. Versículo 6: “He aquí, tú deseas la verdad en lo más íntimo, y en lo secreto me harás conocer sabiduría”. Dios ha sido su Maestro. Dios le ha hecho sabio. David había obrado con tanta sabiduría. Y entonces el pecado tomo ventaja. Y, para David, esto solo empeoró las cosas: «he sido bendecido con tanto conocimiento y tanta sabiduría. Oh, cuán profunda debe ser mi depravación que pude pecar contra tanta luz».

Así que, al menos de cinco maneras, David se une al profeta Natán y a Dios al condenar su pecado y confesar las profundidades de su corrupción .

4. Él ora pidiendo renovación

Finalmente, después de volverse desamparado hacia la misericordia de Dios, y orar por perdón para ser limpiado, y luego confesar la profundidad y grandeza de su pecado y corrupción, David pide más que perdón. Pide una renovación. Él está apasionadamente comprometido con ser cambiado por Dios.

Al menos de seis formas derrama su corazón para ser cambiado. Solo puedo dirigir su atención a estas seis formas. El punto principal es: la gente perdonada está comprometida con ser cambiada por Dios. Los adúlteros, asesinos, mentirosos, los que acosan sexualmente a menores, detestan que lo que fueron, y van a Dios buscando ser cambiados por él.

1. Él ora para que Dios le confirme su elección. Versículo 11: “No me eches de tu presencia, y no quites de mí tu santo Espíritu”. Sé que algunos dicen que los cristianos que son elegidos y están seguros en la soberana gracia de Dios no debieran orar así, porque ello implicaría que se puede perder la salvación. No lo creo.

Cuando David o yo oramos: “No me eches de tu presencia, y no quites de mí tu santo Espíritu”, queremos decir: «No me trates como si no hubiera sido elegido. No me permitas sentirme como aquellos en Hebreos 6 quienes solo han probado el Espíritu Santo. No me permitas caer y mostrar que solo fui llevado por el Espíritu, y no sostenido por el Espíritu. «Confírmame, oh Dios, que soy tu hijo y nunca caeré».

2. Él ora por un corazón y un espíritu nuevos, correctos, y firmes. “Crea en mí, oh Dios, un corazón limpio, y renueva un espíritu recto dentro de mí” (Salmo 51:10). El “espíritu recto” es el espíritu establecido, firme, inconmovible. Él quiere acabar con el tipo de inestabilidad que acaba de experimentar.

3. Ora por el gozo de la salvación de Dios y por un espíritu que gozosamente desea seguir la Palabra de Dios y ser generoso con las personas en lugar de desear explotarles. Versículo 8: “Hazme oír gozo y alegría; que se regocijen los huesos que has quebrantado”. Versículo 12: “Devuélveme la alegría de tu salvación; que un espíritu obediente me sostenga” [NVI].

¿No es sorprendente que en ninguna parte de este Salmo David haga una oración directa acerca del sexo? Todo comenzó con el sexo, llevándole al engaño, al asesinato ¿O no fue así? Sigmund Freud pudiera pensar que todos nuestros problemas emocionales comienzan con el sexo. Pero David (hablando por Dios), no ve las cosas de esa manera.

El pecado sexual: El síntoma, no la enfermedad

¿Por qué no está rogando por la abstinencia sexual? ¿Por qué no está pidiendo para que los hombres le justifiquen? ¿Por qué no está orando para proteger sus ojos y para tener pensamientos libres de deseos sexuales? Porque sabe que el pecado sexual es un síntoma, no la enfermedad. Las personas dan lugar al pecado sexual porque no tienen la plenitud del gozo y la alegría de Cristo. Sus espíritus no son firmes y estables. Son inconstantes. Están seducidos, y se rinden porque Dios no tiene el lugar que debiera tener en sus pensamientos y sentimientos.

David lo sabía de sí mismo. También es cierto en nosotros. David nos está mostrando, por la manera en que ora, cuál es la verdadera necesidad de los que pecan sexualmente. No hay una sola palabra en este salmo sobre el sexo. En lugar de eso: “Hazme oír gozo y alegría; que se regocijen los huesos que has quebrantado […] Restitúyeme el gozo de tu salvación, y sostenme con un espíritu de poder”. Esto es sabiduría profunda para nosotros.

4. Pidió a Dios que su gozo sobreabundara en alabanzas. Versículo 15: “Abre mis labios, oh Señor, para que mi boca anuncie tu alabanza”. La alabanza es e resultado del gozo en Dios cuando se eliminan los obstáculos en el camino. Por eso está orando: «Oh Dios, vence todo lo que en mi vida mantiene mi corazón insensible y hace callar mi boca cuando debieran estar alabando. Haz que mi gozo sea irreprensible».

5. Pide que el resultado final de todo lo sucedido sea una vida de evangelismo efectivo. Verso 13: “Entonces enseñaré a los transgresores tus caminos, y los pecadores se convertirán a ti”. David no está satisfecho con ser perdonado. No está satisfecho con ser limpiado. No está satisfecho con ser elegido. No está satisfecho con tener un espíritu recto. No está satisfecho con estar gozoso en Dios. No estará satisfecho hasta que su vida quebrantada sirva para sanar a otros. “Entonces enseñaré a los transgresores tus caminos, y los pecadores se convertirán a ti”.

6. Lo que nos lleva hasta el último aspecto. En esta situación, David ha descubierto que Dios le ha quebrantado (v.8), y que un corazón contrito y humillado es la marca de todos los hijos de Dios. Verso 17: “Los sacrificios de Dios son el espíritu contrito; al corazón contrito y humillado, oh Dios, no despreciarás”.

El gozo de un corazón quebrantado

Esto es fundamental para todo. Ser cristiano significa ser quebrantado y contristado. No cometa el error de pensar que usted está más allá de esta vida. Es la marca de los hijos felices de Dios hasta que mueren. Estamos quebrantados y contristados en todo nuestro viaje a casa, a menos que el pecado nos tome la delantera. Estar quebrantados y contritos no limita nuestro gozo y alabanzas y testimonio. Es el sabor del gozo cristiano y la alabanza y el testimonio. Casi uso las palabras de Jonathan Edwards quien lo dijo mejor que yo.

Todos los afectos de la gracia [sentimientos y emociones] que son un dulce [aroma] de Cristo… son sentimientos de un corazón quebrantado. El amor cristiano verdadero, sea a Dios o a los hombres, es un amor humilde y de un corazón quebrantado. Los deseos de los santos, aunque sean muy anhelados, son deseos humildes: su esperanza es una esperanza humilde; y su gozo, aun cuando es inefable, y lleno de gloria, es el gozo humilde de un corazón quebrantado (1, 2).

Continúa…

Notas:

(1) Religious Affections [New Haven: Yale University Press, 1959], pp. 339s.

(2) Tomado de: http://es.desiringgod.org/resource-library/sermons/a-broken-and-contrite-heart-god-will-not-despise

1 Comentario

  1. Wao ! Cuanta bendición a traído a mi vida esta reflexión. Verdaderamente sentí con Dios este salmo…

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