Pensando y sintiendo los Salmos (Undécima parte)

Pensando y sintiendo los Salmos (Undécima parte)

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Serie sobre los Salmos, por John Piper.

John Piper es pastor de Bethlehem Babtist Church en Minneapolis, Minnesota. Un predicador respetadísimo por su pasión por la pureza del evangelio y el cristianismo verdadero. En esta serie, tomada del sitio en español de Desiring God (“Deseando a Dios”) y transcrita de 6 de sus sermones basados en los Salmos, Piper nos habla de la importancia de la renovación de los pensamientos y sentimientos en la vida cristiana. ¿Le gustaría sentir lo que los salmistas experimentaron cuando escribieron sus canciones? ¿Le gustaría conocer qué pasó por la mente de ellos cuando compusieron sus salmos? Entonces, únase a leer esta serie de 12 artículos donde se estudian 6 de las canciones más destacadas de la Biblia y aprenda a componer según el modelo del libro de los Salmos. En esta undécima parte nos habla acerca de nuestra responsabilidad como cristianos ante las naciones.

Contad su gloria entre las naciones
Por John Piper

En este último mensaje de la serie: “Salmos: Pensando y sintiendo con Dios» quiero enfatizar dos puntos: cántico y naciones (la música y las misiones) para la gloria de Dios. Estos son los puntos que veo sobresalir en el Salmo 96. ¿Cómo debiéramos pensar y sentirnos con Dios acerca de las naciones y de cantar, y cómo están relacionados en este salmo y en el siglo venidero? ¿Y cómo se relacionan con Jesús?

Esto es lo que estoy pensando acerca de la secuencia de estos mensajes. Después de una perspectiva a partir del Salmo 1 para establecer que los Salmos son la Palabra de Dios y que los Salmos son canciones, y por tanto tienen el propósito de moldear nuestros pensamientos y sentimientos, echamos un vistazo a la depresión espiritual y a cómo ser desanimados para bien (Salmo 42). Luego vimos la culpa y el arrepentimiento y cómo ser quebrantados para bien (Salmo 51). Entonces, saliendo de ese desánimo y arrepentimiento, nos levantamos en agradecimiento y alabanza y bendiciendo al Señor (Salmo 103).

Entonces, en el último encuentro, vimos que a menudo somos tratados amargamente y que el corazón clama por justicia y por el castigo de nuestros adversarios (Salmo 69). Y hallamos alivio de esta ira en la certeza de que los salmos imprecatorios ciertamente serán cumplidos, y que todos los males serán debidamente castigados, sea sobre la cruz de Cristo por aquellos que se arrepienten, o en el infierno para los que no. “Mía es la venganza”, dijo el Señor. En lo que nos concierne, debemos amar a nuestros enemigos, Dios lidiará con los que nos enfrentan. Nadie puede escapar impune en el universo.

Jesucristo ha sido el mensaje fundamental y el propósito de todos estos Salmos. No son completos sin él. Así también será hoy.

Creados para propósitos universales

Así que ahora, librados de nuestra ira, y sustentados en nuestro sentido de justicia, y llenos nuestros corazones de gratitud porque “Como está de lejos el oriente del occidente, así alejó de nosotros nuestras transgresiones” (Salmo 103:12), y llenas nuestras bocas y almas de la bendición de Dios por toda su bondad, ¿qué pudiera faltarnos? ¿Hacia dónde nos llevan finalmente los Salmos? La respuesta es que Dios nos ha creado con propósitos universales. Dios les ha creado para algo muy grande.

Enfatizando la palabra “naciones”

Usted pudiera pensar que, cuando el desánimo ha pasado y la culpa ha sido eliminada, y la ira ha sido apaciguada, y su boca está llena de bendiciones, ha alcanzado la razón de su existencia. En un sentido, tendría razón. No habrá nada más grande que bendecir al Señor con alabanza y gratitud sobreabundantes.

Pero hay algo que falta. Dios no dio a conocer sus caminos, o reveló su gloria, o mostró sus obras maravillosas solo para usted, o solo para su grupo étnico. Lo hizo mirando hacia las naciones, a todas las naciones, no a los estados políticos, sino a las naciones como la nación Cherokee, la nación Navajo, la nación Waorani. El Salmo los llama “pueblos”. Así que la primera nota que enfatizamos es el enfoque a las naciones.

Por las naciones

Bosqueje conmigo el enfoque a las naciones en este Salmo. El salmista dice que el pueblo de Dios debería hacer al menos tres cosas por las naciones

1. Declarar la gloria de Dios

Primero, declararles la verdad acerca de la gloria y las obras y la salvación de Dios. Verso 2-3: “Cantad al Señor, bendecid su nombre; proclamad de día en día las buenas nuevas de su salvación. Contad su gloria entre las naciones, sus maravillas entre todos los pueblos”. Cuenten la salvación de Dios, cuenten su gloria, cuenten sus maravillas. Háganlo “entre las naciones”. Háganlo “entre todos los pueblos”. A todos, no dejen uno fuera. El verso 10 resume su declaración con el mensaje del reinado de Dios sobre las naciones: “Decid entre las naciones: El Señor reina; ciertamente el mundo está bien afirmado, será inconmovible; El juzgará a los pueblos con equidad”.

2. Convoquen a las naciones a unirse

Segundo: Convoquen a las naciones a unirse al pueblo de Dios a tributar la gloria a Dios y cantar alabanzas a él. Verso 7: “Tributad al Señor, oh familias de los pueblos, tributad al Señor gloria y poder”. Verso 1: “Cantad al Señor, toda la tierra” (Salmo 96:1). Por tanto, no solo digan a la tierra las verdades acerca de la grandeza y la gloria de Dios; propóngales unírseles para alabarle a él. Convóquenles a conversión. Todas las naciones deben postrarse ante el verdadero Dios de Israel, a quien conocemos ahora como el Padre de nuestro Señor Jesús, el Mesías.

3. Adviértanles del juicio

Tercero, no solo declaren su gloria, no solo convóquenles a unirse y tributar gloria a Dios, también adviértanles que la razón por la que deben hacerlo es que están dependiendo de falsos dioses y vendrá el juicio sobre todas las naciones. Verso 5: “Porque todos los dioses de los pueblos son ídolos, mas el Señor hizo los cielos”. Verso 10: “Ciertamente el mundo está bien afirmado, será inconmovible; El juzgará a los pueblos con equidad”. Verso 13: “Delante del Señor, porque El viene; porque El viene a juzgar la tierra: juzgará al mundo con justicia y a los pueblos con su fidelidad” (Salmo 96:13).

En otras palabras, cuando dice: “Cantad al Señor, toda la tierra”, y “Contad […] sus maravillas entre todos los pueblos”, y “temblad ante su presencia, toda la tierra”, y “todos los dioses de los pueblos son ídolos”, realmente se refiere a toda o a todos. El Dios de los Salmos reclama la lealtad de cada pueblo. De todos, en todas sus inimaginables diversidades culturales y de religiones.

Cada nación, todos los pueblos

Los salmos no implican que alguna nación, pueblo, o familia no estén incluidos, todos deben convertirse al verdadero Dios vivo y abandonar a sus dioses. No permitan que ninguna fría tendencia de multiculturalismo les haga asustarse de la amorosa obra de convocar cada pueblo de todas las demás religiones al arrepentimiento y a tributar toda la gloria al único Dios vivo y verdadero.

Escuchen este texto (no es del Salmo 96) y vean si pueden averiguar de dónde proviene:

Por tanto, te confesare entre los gentiles [naciones], y a tu nombre cantaré. Y vuelve a decir: Regocijaos, gentiles [naciones], con su pueblo. Y de nuevo: Alabad al Señor todos los gentiles [naciones], y alábenle todos los pueblos. Y a su vez, Isaías dice: Retoñara la raíz de Isaí, el que se levanta a regir a los gentiles [naciones]; los gentiles [naciones] pondrán en El su esperanza. (Romanos 15:9-12).

Estas son citas de los Salmos, Deuteronomio, e Isaías, recopiladas por el apóstol Pablo, ¿para apoyar qué? La venida de Jesús como Mesías de todas las naciones. Este es el contexto (versículos 8-9): “Pues os digo que Cristo se hizo servidor de la circuncisión para demostrar la verdad de Dios, para confirmar las promesas dadas a los padres, y para que los gentiles [las naciones] glorifiquen a Dios por su misericordia; como está escrito: […]”. Luego siguen las promesas del Antiguo Testamento convocando a todas las naciones a alabar a Dios por su misericordia, es decir, por la obra de Jesucristo en la cruz al morir por los pecadores y habilitar la misericordia para los gentiles rebeldes como nosotros.

Continúa…

Notas:

(1) Tomado de: http://es.desiringgod.org/resource-library/sermons/declare-his-glory-among-the-nations

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