¿Plagio o coincidencia? (Tercera parte)

¿Plagio o coincidencia? (Tercera parte)

- en ¿Plagio o coincidencia?
2331
4


Canciones cristianas que se parecen a seculares.

Ya vimos ejemplos de canciones cristianas y seculares cuyos parecidos son sorprendentes. Además, ya evaluamos las dos únicas opciones que hay cuando nos encontramos ante este tipo de casos: O los involucrados en la producción de una canción están enterados de las similitudes o no lo están. Por eso, permítame terminar esta breve serie con algunas recomendaciones que podrían ayudarle al compositor, arreglista, productor o intérprete cristiano a no caer en este bache de crear cosas que se parezcan a las de otros.

CONSEJOS PARA EVITAR SIMILITUDES

1. Sepa que el riesgo siempre existe.

Todos los músicos, cristianos y no cristianos, usamos las mismas notas, acordes y progresiones musicales para componer y arreglar canciones. Por lo tanto, el riesgo de que hagamos algo similar a lo que otros han hecho siempre existe. Es decir, a pesar de la infinidad de acordes que hay en el universo de la música, a cualquiera podría pasarle que componga una melodía o arreglo similar. ¿Por qué? Porque todos partimos del mismo banco de recursos para crear.

Si a esto le sumamos que en la actualidad existen millones y millones de canciones publicadas, vamos, aunque es improbable que usted cree algo exactamente igual, sí es probable que una sección de su arreglo o melodía se asemeje a lo de alguien más. No toda la canción, pero sí algunos compases. En este sentido, cuando se siente a crear algo sepa que existen infinidad de canciones que podrían parecerse a lo que usted está a punto de componer. El riesgo es latente, nadie es inmune.

2. Muestre sus canciones a otros.

Se cuenta que cuando Paul MacCartney despertó con la melodía en su mente de su famosa canción “Yesterday”, dudó de si era original o si la había escuchado en alguna parte. Se dice que la mostró a varios músicos y productores con una actitud de objeto extraviado. Él les decía: “Mira, encontré esto, ¿sabes a quién le pertenece?” Después de un tiempo, como no encontró al dueño de la melodía, concluyó que efectivamente era una canción original.

Cuando componga una canción, imite al ex-Beatle, busque a personas que sepan del tema y pregúnteles: “Oye, escribí esta canción, por favor dime si se parece a algo que hayas oído antes”. Hacer eso podría ayudarle a definir por anticipado si su canción se parece o no a otras. El problema de muchos compositores y arreglistas es que dan por original todo cuanto hacen y nunca consultan con nadie.

3. No se enamore de sus canciones.

Cuando entrevisté a Emmanuel Espinosa, de Rojo, le pregunté cuál fue la lección de composición más importante que aprendió mientras trabajó con Marcos Witt. “No te enamores de tus canciones”, dice que le dijo una vez. Por eso, si llegara a pasar que su canción o arreglo se asemeja al de otro, no se aferre a lo que creó. Mejor, reconozca que hay similitudes y someta su canción a una cirugía a sangre fría y sin anestesia.

Ahora, dependiendo del grado de similitud en que incurra es que deberá determinar si deshacerse de toda la canción o simplemente corregir la sección que se parece. Ojo, no se atornille a la idea de que “¡Así me la dio Dios y así la voy a dejar!” Vamos, no sobre espiritualice las cosas y proceda a modificar lo que tenga que modificar. No tema meterle cuchillo a su composición, recuerde que hay todo un universo de creatividad al que puede recurrir para re-crear esas partes que haya que cambiar.

4. Ojo con los ritmos.

Una acusación muy común de quienes critican que hay canciones cristianas que se parecen a seculares, tiene que ver con los ritmos; sin embargo, debemos recordar que así como todos disponemos de las mismas notas y de los mismos acordes para componer, todos disponemos de los mismos géneros y ritmos musicales para crear nuestras canciones.

Como no creo que vaya a crear un nuevo género musical o inventar una nueva fusión rítmica, pienso que si usted compone una canción totalmente inédita en su letra, melodía y armonía, el ritmo podría pasarse por alto y no causar prejuicios en las personas. El problema de las similitudes en canciones es cuando además del ritmo, hay rasgos melódicos y armónicos similares y entonces la gente dice: “¡Ah! ¡Se parece a tal canción!” ¡Si no me cree vuelva a revisar algunos ejemplos de la Primera Parte! No solo se asemejan melódica o armónicamente, también rítmicamente. Sin embargo, si usted compusiera algo verdaderamente inédito, en mi opinión el ritmo no tendría por qué convertirse en un problema.

5. Sepa que existen las demandas por plagio.

Si usted llegara a perseverar en copiar elementos de canciones seculares en sus canciones cristianas, sepa que existen las demandas por plagio. Por eso, cuando componga y arregle una canción investigue minuciosamente si su obra se parece o no a la de otros. Tómese su tiempo, sea diligente y consulte con expertos en el tema para descartar similitudes.

Si se diera el caso de que usted crea algo que ya se ha hecho y lo publica, ojo: podría ser que usted cree algo y no lo publique; si no lo publica olvídese de este punto y pase al siguiente. Pero si lo publica y se pareciera a algo que otros ya han hecho, existe la posibilidad de una demanda judicial.

Sinceramente que lo demanden o no dependerá, primero, de que el otro autor se entere y segundo, de qué tan indignado se sienta al enterarse. ¡Ah! Se me olvidaba, también del dinero que haya de por medio. Por ejemplo, si usted fuera un perfecto desconocido, probablemente a la otra persona no le importarán las coincidencias. La mayoría de veces este tipo de demandas son motivadas por ganancias económicas más que por otra cosa. En este sentido, si alguien compusiera una canción con similitudes y estuviera generando mucho dinero, el autor ofendido va a querer su tajada del pastel y lo demandará. Si no está generando mayores ganancias, probablemente ni le preste atención.

Una buena pregunta que algunos podrían estarse haciendo en este momento es: “Si mi canción se pareciera a la de alguien pero fui diligente en investigar similitudes con otras canciones y aún así no las hallé, y publiqué mi canción, ¿podrían demandarme por esas coincidencias?”

Sí.

Pero si pasara, un juez se cercioraría si entre los autores involucrados existe o no algún tipo de vínculo y de este modo descartar si intercambiaron algún tipo contenido musical o conversaciones que demuestren que uno o el otro conocían la obra de cada quien. También va a medir el grado de similitud entre las canciones y la cantidad de patrones armónicos y melódicos en que se asemejan. Al final, él tendrá que definir qué tan usual es que ocurran coincidencias musicales en las progresiones utilizadas según el tipo de canción.

Después de estos y otros elementos más, podría dictaminarse que hubo coincidencia y no plagio. Sin embargo, si realmente le interesa conocer más al respecto consulte con un abogado de patentes de su país para ahondar en el tema.

Por último…

6. Procure ser original.

Hace un par de años andaba de visita por Honduras y una radio cristiana había lanzado un concurso debido al concierto que Marcela Gándara celebraría en el país. El concurso consistía en encontrar una cantante cuyo timbre de voz se pareciera al de ella y quien quedara en primer lugar cantaría un dueto junto a Marcela en el concierto. Cuando me enteré del concurso y además, escuché a las cinco finalistas quedé en shock… ¡las cinco cantaban igualito a ella!

Inmediatamente pensé para mí: “¡Pobrecita la señorita que gane! Cuando la inviten a cantar a algún lugar o cuando decida grabar un disco tendrá que lidiar con el estigma de escuchar vez tras vez: ¡Hey! ¡Ella es la que canta igual a Marcela Gándara!”

En mi opinión ese tipo de concursos no deberían existir dentro de la iglesia. Socaban la originalidad y estigmatizan a los concursantes para siempre. ¡Si no pregúntele al cantante salvadoreño que canta igualito a Alex Campos! La mayoría no sabe su nombre, pero sí el apodo con que es conocido: “El que canta como Alex Campos”.

En cuanto al tema de las canciones y arreglos, se aplica lo mismo. Si alguien comenzara a crear canciones muy parecidas a algún cantante o agrupación de moda, será estigmatizado. “¡Ah!…” Dirán algunos, “Él es el que canta canciones como las de Alejandro Sanz” o “¡Ah! Ellos son el grupo que toca igualito a Maná!”

Por eso es mejor velar por la originalidad.

Hace un tiempo un amigo me dijo en tono orgulloso: “Yo no oigo nada de música, ni cristiana ni secular. ¡Es que no quiero que mis arreglos se parezcan a los de alguien!” Cuando me dijo eso, le respondí: “Al contrario, deberías oír la música que otros están produciendo y de ese modo tus arreglos no se parecerán a los de alguien”. Es más fácil parecerse a otros por ignorar lo que ya han hecho que por conocer lo que han hecho.

Lo importante aquí es procurar ser original y para serlo debemos cultivar la creatividad. ¿Qué es la creatividad? Hacer algo que nunca se ha hecho y si ya se ha hecho, hacerlo de forma distinta. Por lo tanto, no copie, no imite, no sea un eco, ¡sea una voz!

Noel Navas.

4 Comentarios

  1. este tema tiene años y es interesante que las canciones levemente tengan un parecido como por ejemplo la de Luis Santiago con Luis Miguel que se parezcan la voz o un parecido musical pero es lamentable que se use una música secular y que cambien la letra para edificar a la iglesia o para evangelizar un ejemplo es este http://www.youtube.com/watch?v=6Uk2CxRsSog pero esta banda ApologetiX manifiesta que hacen estas parodias para evangelizar http://www.youtube.com/watch?v=rg2Z4uP14Gg la pregunta seria por que ellos lo hacen cual es su proposito

  2. Hola Buen Dia,
    La informacion contenida en el post es veridica, o por lo menos concuerdo con ella.
    hay casos que me parecen graves, en el caso de Luis Santiago ttuve la impresion de haber oido hace alguno años que el fue corista de Luis Miguel y desde el principio se hablo del parecido vocal que es algo diferente al parecido en las canciones.
    no se si puedes confirmar Noel, si esta informacion es real.
    Felicitaciones muy buen blog

  3. MAUREEN: Hola, no, no tengo forma de confirmar que Luis Santiago haya sido corista de Luis Miguel. Saludos!

  4. felicitaciones por abordar este tema en una forma tan completa. Aunque creo que también debe existir “coincidencia” entre las mismas canciones cristianas. saludos y bendiciones

Escribir un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Te podría interesar

¿Se pueden escuchar canciones seculares si es con el fin de analizar la virtuosidad del intérprete o de los músicos?

A través de esta serie de 5 entradas,