¿Positivo o negativo? (Tercera parte)

¿Positivo o negativo? (Tercera parte)

Continuando con esta breve serie donde estamos refutando las premisas fundamentales de la confesión positiva, hoy mencionaré un par de textos más que este movimiento suele sacar de contexto y también hablaré acerca de los decretos. Para finalizar expondré algunos elementos que como escritores de canciones debemos considerar a la hora de componer y no caer en el error doctrinal.

OTROS TEXTOS FUERA DE CONTEXTO

Otro pasaje predilecto del movimiento de la confesión positiva es:

JOEL 3:10:

“Diga el débil: ¡Fuerte soy!”

“¡Lo ve!”, dicen los de la confesión positiva, “¡Debemos decir lo que no somos para que lo seamos!” Pero de nuevo el argumento cae al piso al revisar el contexto que dice: “¡Proclamad esto entre las naciones, proclamad guerra, despertad a los valientes! ¡Acérquense, vengan todos los hombres de guerra! Forjad espadas de vuestros azadones, lanzas de vuestras hoces y diga el débil: ¡Fuerte soy!” (Joel 3:9-10). El ningún lado del texto se dice que el débil se convertirá en fuerte por el simple hecho de confesarlo. No, significa que en este llamado a la guerra que hizo el profeta, les estaba diciendo que se convirtieran en aquello que requeriría la batalla. La expresión: “diga el débil: ¡Fuerte soy!” era como decirles: “Así como deben convertir sus azadones en espadas y sus hoces en lanzas, ahora ustedes que se consideran débiles deben convertirse en hombres fuertes”.

No era cuestión de que la confesión los haría fuertes, sino de asumir su responsabilidad de pelear.

ROMANOS 4:16-17:

“Él es padre de todos nosotros, como está escrito:
«Te he puesto por padre de muchas naciones».
Y lo es delante de Dios, a quien creyó, el cual da vida
a los muertos y llama las cosas que no son como si fueran”.

“¡Lo ve!”,vuelven a repetir, “¡debemos llamar las cosas que no son como si fuesen!” Una vez más hay que leer bien el texto, ¿quién llamó las cosas que no son como si fuesen? ¿Abraham o Dios? Si usted respondió: Abraham… No, no fue él, fue Dios. Lo que sí hizo Abraham, según el contexto, fue que “creyó en esperanza contra esperanza, para llegar a ser padre de muchas naciones, conforme a lo que se le había dicho: «Así será tu descendencia.» Y su fe no se debilitó al considerar su cuerpo, que estaba ya como muerto (siendo de casi cien años), o la esterilidad de la matriz de Sara. Tampoco dudó, por incredulidad, de la promesa de Dios, sino que se fortaleció por la fe, dando gloria a Dios, plenamente convencido de que era también poderoso para hacer todo lo que había prometido” (Romanos 4:18.21).

Así como el caso de Génesis capítulo uno, donde Dios habló y las cosas fueron creadas, en el caso de Abraham y Sara, quien habló fue Dios para que las cosas sucedieran, no un ser humano con súper poderes en su boca.

¿ES BÍBLICO DECRETAR?

El tema de los decretos se ha vuelto muy popular hoy en día, pero lo que pasan por alto los “decretistas” es que dicha práctica se fundamenta en la confesión positiva. Realmente es otra forma de decir que lo que decimos se hará realidad. Con la salvedad de que decir: “yo decreto”, le da más contundencia a la afirmación que simplemente decir: “yo confieso”.

El problema de quienes “decretan” consiste en dos cosas: uno, el concepto que tienen de ellos mismos; y segundo, que decretar implica obligatoriedad. En cuanto al concepto de sí mismos, en “Desafíos actuales de la composición de hoy” escribí lo siguiente:

«Lo que ha pasado con quienes enseñan esta doctrina es que han malinterpretado la expresión de Apocalipsis 1:6 cuando dice que Dios “nos hizo reyes y sacerdotes” y como solo los reyes tienen potestad para decretar, entonces “como reyes que el Señor ha instituido, tenemos el poder decretar”, afirman.

¿Sabía usted que ese es uno de los textos que infortunadamente Reina Valera no tradujo muy bien? Una mejor traducción debería decir que “nos hizo un reino y sacerdotes” o “un reino de sacerdotes”, no “reyes y sacerdotes”. Revise todas las versiones de la Biblia en español y Reina Valera es la única que lo tradujo así. Además pregunto: ¿en qué reino existen dos o más reyes? ¿En el Reino de Dios? No señores, el cristiano no es un rey con poder para decretar. Solo hay un Rey en el universo, un Soberano y Dueño de todo: Dios nuestro Señor. ¿Qué somos nosotros entonces? Sus súbditos» (1).

Sobre la obligatoriedad de los decretos, el hecho de que alguien decrete significa que eso que dijo inexorablemente ocurrirá. ¡Sí o sí! ¡Punto! Y esto contradice lo que nos enseña Santiago 4:13-17, donde dice que ante cualquier circunstancia futura debemos decir: “si Dios permite”, no: “yo decreto”. Decretar implica ignorar la soberanía de Dios, decir: «si Dios quiere» implica reconocerla.

La verdad me da tristeza enterarme de personas a quienes “x” o “y” predicador les decretó prosperidad, salud y bienestar y con los meses ni señales de tales cosas. “¡Ah!…” se excusa el predicador, “Pero allí lo que pasó es que ellos no tuvieron fe”. ¡Qué zafada! ¿No? ¿No que era un decreto pues? Si es un decreto se va a cumplir sí o sí, independientemente de que haya fe o no. ¡Por eso se llama decreto! Porque es de carácter obligatorio.

Debido a gente que anda decretando es que algunos cristianos han experimentado falsa culpabilidad creyendo que son responsables de que los decretos no se hayan cumplido sobre sus vidas. Sin embargo, ¿es esto así? ¿Ante un decreto hay responsabilidad en quien lo recibe? No, la responsabilidad recae en quien lo pronunció, ya que él es que quien está asegurando que A o B cosas sucederán.

Un estudio superficial de los evangelios, el libro de los Hechos y las epístolas evidenciaría que en ningún lado se nos insta a decretar como modus operandi de la vida cristiana. Busque en el Nuevo Testamento y no encontrará a Jesús ni a los apóstoles decretando o intentando cambiar con sus palabras el destino incierto que a veces les esperaba, destino que muchas veces incluyó la muerte.

¿Se imagina usted al apóstol Pablo cuando estuvo “en tribulaciones, en necesidades, en angustias; en azotes, en cárceles, en tumultos, en trabajos, en desvelos, etc.” (2 Corintios 6:4-5) diciendo: “¡Rechazo! ¡Cancelo! ¡Anulo!”? ¿Se lo imagina diciendo: “¡Decreto que no tendré más persecuciones! ¡Decreto que no visitaré jamás la prisión! ¡Decreto que nunca más pasaré hambre!”? ¿Verdad que no? Pero así actúan los «decretistas» como si esa fuera la manera bíblica de enfrentar las vicisitudes de la vida. ¡Lástima!

REVISANDO LAS LETRAS

Volviendo al tema de las canciones, la confesión positiva y su modalidad decretista se ha infiltrado de la iglesia y por ende, en la composición de las canciones cristianas. Aunque podrían haber excepciones a lo siguiente, mi sugerencia sería que canciones que en sus letras digan…

Yo declaro
Yo confieso
Yo proclamo
Yo dictamino
Yo establezco
Etc.

… deberían ser evaluadas a la luz de la Escritura para definir si tienen impregnados elementos de la confesión positiva o si simplemente están anunciando alguna verdad de la Palabra de Dios digna de proclamarse y que estimule a la fe y a la alabanza.

Continúa leyendo la Cuarta parte aquí.

Notas:

(1) Tomado de: http://www.laaventuradecomponer.com/desafios-actuales-de-la-composicion-de-canciones/desafios-actuales-de-la-composicion-de-canciones-segunda-parte/

1 Comentario

  1. Es verdad y comparto todo lo que dice en sus artículos. Y en cuanto a lo de reyes y sacerdotes, también está el texto de Apocalipsis 5:10 que dice lo siguiente:»
    y nos has hecho para nuestro Dios reyes y sacerdotes, y reinaremos sobre la tierra.» Ahí vemos que habla de reyes y sacerdotes(Según esta traducción de Reina Valera), pero seguidamente agrega «Y reinaremos sobre la tierra»; es decir tiempo futuro, no presente. Sin embargo hay muchos que malinterpretan, por ignorancia o deliberadamente, estos pasajes para decir que el reino es ahora; lo cual es antibíblico.

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