emailRespondiendo la pregunta de un lector del blog.

Hace unos días mi amigo Diego Salazar (estudiante de Instituto Canzion El Salvador) me dejó un mensaje en el blog con una pregunta sobre composición con la que muchos han de identificarse. He decidido compartir con usted  la respuesta que le brindé ya que puede ayudarle en su propia Aventura de Componer.

Él me dijo:

“Suelo escribir mucho, pero en mi opinión lo que escribo son poemas. Cuando la gente los lee siempre me dicen que son canciones. En realidad siempre que escribo pienso en melodías y ritmos, pero me concentro más en lo que quiero decir que en otra cosa. Siento como si necesitara ayuda de otro músico para darle forma a mis ideas de canción. He experimentado cierta química con amigos a quienes les he colaborado en sus canciones. Pero con lo mío no sé cómo darle forma de canción. ¿Me puedes ayudar?

Diego”.

Yo le respondí:

“Diego: Muchas gracias por escribir y confiarme tu inquietud para ayudarte.

Para comenzar déjame decirte que desde que aperturé el blog he recibido muchas letras para evaluación. ¡Yo encantado de leerlas y evaluarlas! Sin embargo, aunque quienes me las envían aseguran que son canciones, la verdad es que no lo son. Sólo son letras. En este sentido, si una letra no posee melodía ni armonía sólo es una letra. No una canción. Y en el mejor de los casos: un poema.

Toda letra tiene el potencial de convertirse en canción. Si una letra no está ordenada en forma de poema entonces a esa letra le falta evolucionar a poema. El poema es la antesala a una canción. Toda canción es un poema cantando. Pero muchos dejan sus letras a nivel de letras y no las convierten en poema. Del mismo modo muchos no convierten sus poemas en canciones y las dejan en forma de poema. Cada quién decide qué hará con sus letras y poemas. En el caso particular tuyo ya tienes poemas. Y sí, como te dicen quienes los leen, los puedes convertir en canciones. No son canciones, porque como mencioné antes, si una letra o poema no tiene melodía ni armonía entonces no es canción.

Las siguientes son algunas recomendaciones que deseo que consideres para que logres convertir tus letras y poemas en canciones:

En primer lugar: Tú mencionas que siempre que escribes vienen a tu mente ritmos y melodías, pero que te concentras más en lo que quieres decir que en esas ideas rítmicas y melódicas que vienen a tu cabeza. ¿Qué tal si le prestas atención a esos ritmos y melodías que saltan dentro de ti al igual que lo haces con el mensaje de tu poema? Mira: Tienes una ventaja en comparación de quiénes escriben simplemente poesía y nada más. Pues muchos con inclinación poética no tienen esa facilidad de que les vengan a la cabeza melodías como a ti. Deberías aprovechar esa ventaja que tienes y prestarle mayor atención a las ideas melódicas que te acompañan cuando redactas tus poemas. Es decir, concéntrate en tu poema, pero también en las melodías y ritmos que te inundan cuando escribes. No todos tienen la bendición de experimentar eso. Tú sí.

En segundo lugar: Cuando estés escribiendo un poema o si ya lo tienes hecho, dale la bienvenida a esas ideas melódicas y rítmicas e intenta fusionarlas con las letras que ya tienes. Yo le llamo a eso: melodiar. Sí, junta la letra que ya tienes a una de esas melodías que sorprenden tu mente e intenta crear una canción. En otras palabras: canta tu poema. Puede ser que mientras estés frente a la letra que has escrito tengas que ´tararear´ melodías e intentar acoplarlas a eso que tienes escrito. Por lo tanto, te animo a que crees melodías sin inhibición y sin temor. Diego: ¡Así es como se escribe una canción! Tienes una letra y a ella le inventas una melodía de tu propia creatividad. ¡Sencillo!

Puede sucederte que cuando estés ´melodiando´ no te agrade lo que estés creando. Bueno, cuando pase eso no te frustres. Suele pasar. Por eso, cuando te suceda eso simplemente desiste de esa melodía que no te satisface e intenta crear otra hasta encontrar una que sí llene tu expectativa. Crea melodías con ritmos conforme al mensaje, carácter e intención de tu poema. Inventa melodías pegajosas y que logren emocionarte. Esto te puede tomar algunos minutos o algunas horas. Pero sigue adelante hasta encontrar una melodía que te guste y creas que es la apropiada para tu poema.

Algo que enriquece el proceso metodización de una letra o poema, es utilizar un instrumento musical para lograrlo. Es decir, tú puedes inventar y crear melodías ingeniosas en tu mente y con tu voz mientras escribes o lees tus poemas. ¡Sin siquiera estar tocando un instrumento musical! Pero, muchas veces la creación de melodías se ve favorecida por el acompañamiento musical ya que los círculos armónicos siempre sugieren círculos melódicos. Dicho en otras palabras: acordes musicales sugieren melodías. ¡Y muchas! La otra vez encontré en la Revista Selecciones la entrevista que le hicieron al cantante colombiano Juanes, donde dijo: “Para mi las melodías son como pinceladas de un cuadro. Si tú me pones acá una secuencia de acordes, en cinco minutos te podría dar diez opciones distintas de cómo podría ir la melodía. Lo que es más complicado para mi es escribir la letra. Eso me toma más tiempo, trabajo y esfuerzo” (1). En este sentido, si sabes tocar un instrumento musical apóyate en ese recurso para crear melodías. Si no o no te sientes apto, entonces pídele a un amigo tuyo que sea músico para que se reúnan a componer.

En tercer lugar: Cuando hayas encontrado una buena melodía para tu poema, te aconsejo que la grabes. Sí, grábala. Si no haces eso la puedes olvidar. Créeme, ¡la puedes olvidar! Usa una casetera portátil, tu celular o la contestadota del teléfono de tu casa. Pero por favor, graba tus ideas melódicas. A este proceso se le llama: almacenamiento. El cual es un paso indispensable para la creación de una canción. Sé de personas que no almacenaron sus ideas, las olvidaron y posteriormente han lamentado no haberlas guardado. Evita que te suceda lo mismo.

En cuarto lugar: Si por alguna razón te encuentras en un callejón sin salida, en el sentido de que no logras crear buenas melodías para tus letras o melodías que te satisfagan, entonces busca la ayuda de esos amigos que me hablaste con quienes sientes química y pídeles que te ayuden a crear melodías para tus poemas. Tú dices que les has ayudado antes, ¿verdad? Bueno, ahora invítalos tú a ellos a que colaboren contigo para componer. ¡Ojalá te dediquen tiempo así como tú lo has hecho con ellos! Recuerda: El trabajo en equipo potencializa la composición.

En quinto lugar: Cuando estés creando o hayas terminado de crear melodías para tus letras asegúrate que sean inéditas y originales. Que no las estás plagiando inconcientemente a alguien. Sí, eso a veces pasa. No es que lo haces a propósito, es sin querer. Algo que te puede ayudar a que no caigas en este defecto es que después de haber creado melodías para tus poemas recurre a tus archivos mentales y bagaje musical para corroborar que lo que has creado no se parece a nada de lo que ya se ha hecho antes. Si sientes dentro de ti una pequeña duda, ¡ojo!, préstale atención. Dedica unos días o algunas semanas para corroborar si eso es así. Ahora, si después de hacer este ejercicio de remembranza crees que lo que has creado es inédito, siempre es bueno recurrir a la opinión de familiares, amigos o gente del medio de la música para que verifiquen si lo que has creado se parece o no a otra canción que ya existe. Si resultara ser que se parece a algo que ya hay, entonces desecha las líneas melódicas que son iguales e inventa otras nuevas. Si no fuera el caso, entonces sigue adelante que seguramente tu canción es única.

Y en último lugar: Si mientras has estado creando melodías para tus letras no utilizaste un instrumento musical como recurso, entonces es hora de hacerlo. A esto se le llama: ´Armonización´ o ´musicalización´. Es decir, si sabes tocar piano o guitarra, que son los instrumentos que más comúnmente se utilizan para componer, entonces te invito a que busques los acordes correspondientes para que musicalices tu poema. Esto lo puedes hacer cuando ya tengas las melodías definidas de tu canción o mientras estás definiendo qué melodías vestirán tu poema, como te sugerí en el segundo punto. Te repito: si no sabes tocar o no te sientes apto, busca a alguien que sepa hacerlo e invítale a que te ayude a armonizar tu canción. Recuerda: tu canción no será completamente canción hasta que hayas llegado a esta etapa (2).

Diego, los pasos que te acabo de dar son los que generalmente se siguen para convertir un poema en canción. Exactamente en una semana comenzaré una nueva serie que se llamará: “El génesis de una canción”. La cual te puede ayudar a ser más creativo a la hora de crear melodías para tus letras y poemas. Por lo tanto, te invito a que estés pendiente de La Aventura de Componer y de esta forma sigas creciendo como compositor.

¡Muchas gracias por escribir!

Atentamente.

Noel Navas.

PREGUNTAS PARA LOS LECTORES DEL BLOG: Si Diego le hubiera hecho a usted la pregunta: ´cómo convierto mis letras en canciones´, ¿qué le respondería? ¿Qué otros elementos adicionales le servirían a él para lograr su cometido?

Notas:

(1) Reader´s Digest, Selecciones, “Un ratico en la vida de Juanes”, pág. 107. Enero de 2008.

(2) Algunos opinan que una canción puede catalogarse como tal cuando por lo menos tiene letra y melodía. Y sí, es válido creer así; sin embargo, desde mi punto de vista una canción no está terminada hasta que se han definido los acordes que acompañarán la letra y la melodía que se han creado.