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Respondiendo la pregunta de un lector del blog.

Hace unas semanas recibí un correo electrónico con una pregunta que yo alguna vez me hice cuando iniciaba en todo esto de la composición. A través de esta entrada comparto con usted la interrogante y mi respuesta. Pienso que es una pregunta que muchos alguna vez nos hemos formulado, por lo que si desea añadir sus propias opiniones a lo que yo contesté le invito a que lo haga con libertad a través del área de comentarios.

El email que recibí fue el siguiente:

Bendiciones Noel, mi nombre es Nelson y soy hondureño. He estado visitando su página silenciosamente y sin dejar comentarios pero aprendiendo de todos las enseñanzas que comparte. Sirvo en el ministerio de alabanza de mi iglesia y a raíz de estudiar la Palabra me he dado cuenta que es la voluntad de Dios que escribamos canciones en nuestros propios ministerios. Mi pregunta es relacionado a eso: ¿Que se hace cuando sentimos de Dios escribir canciones propias pero los músicos del grupo de la iglesia rechazan esta propuesta? Yo ya les planteé lo que la Biblia dice sobre el tema y la respuesta que he recibido no ha sido favorable. A veces pienso que detrás de la negativa hay incredulidad hacia lo nuestro o porque se consideran incapaces para aventurarse a componer; sin embargo, yo sé que sí pueden porque he visto lo que son capaces de hacer musicalmente cuando sacan canciones de otros.

Dios le bendiga y espero su respuesta y ayuda”.

Mi respuesta fue:

“Nelson, gracias por compartir tu inquietud conmigo. Creo comprender tu frustración ya que yo mismo la experimenté hace muchos años cuando estaba aprendiendo a componer. Cuando escribí mi primera canción se la mostré al equipo de alabanza y hubo renuencia en cantarla. Creo que tuve que insistir como tres veces hasta que aceptaron arreglarla, ensayarla y cantarla en una reunión dominical. Aunque me sentí muy contento con este logro fue un poco desgastante el esfuerzo por lo que cuando en posteriores ocasiones me tocaba mostrarles más canciones me preparaba mentalmente ante cualquier gesto de rechazo.

Algo distinto pasó cuando les presenté una canción mía que se titula: “Me alegraré en ti”. Fue la primera canción que yo escribí de la cual puedo decir con certeza que Dios me la inspiró. Cuando llegué al ensayo, les conté el testimonio de cómo la escribí y bueno, la escucharon. Al instante el pianista dijo: “¡Hey, saquémosla el domingo!” Cosa que no pudimos hacer porque eso nos dejaba poco tiempo para aprenderla. Pero desde ese ensayo la comenzamos a arreglar, a practicar y una semana después la cantamos en la iglesia. La respuesta de la gente fue espectacular. Todos la aprendieron fácil y la cantaron junto con nosotros.

¿Qué pasó esa vez que no hubo renuencia en cantar algo mío? Que la canción era (y es) una excelente canción.

Relatarte esto me sirve para decirte que un equipo de alabanza se entusiasmará por cantar algo tuyo si la canción que les muestras es una gran canción, con una melodía super pegajosa, una letra ingeniosa y que los conecte espiritualmente con Dios. Aunque hay casos que aún con una buena canción los equipos de alabanza no cantan lo propio como regla general podríamos decir que sí lo harán. Igual hay excepciones.

Como compositores debemos reconocer que no basta con enseñar la base bíblica de la composición a nuestros equipos de alabanza para que se entusiasmen por cantar lo propio. Aunado a este esfuerzo deben escuchar buenas canciones de las cuales puedan decir: “¡Hey! ¡Debemos compartir esto con toda la congregación!”

Con lo anterior no quiero decir que el motivo por el que tu equipo de alabanza no ha aceptado cantar tus canciones es porque lo que escribes no es tan bueno como para cantarse en público. Eso no lo sé. Pero te invito a que si tienes algún grado de liderazgo en el grupo los invites a sentarse y conversar sobre el tema. Pregúntales amablemente a qué se debe que no han aceptado ensayar tus canciones. Por supuesto, hacer esto puede ser un poco doloroso porque algunos podrían opinar desfavorablemente sobre tu canción diciendo que no es tan buena como crees y por lo tanto, no es digna de cantarse. Debes estar preparado para escuchar la crítica, callar y no defenderte.

Ahora bien, independientemente de lo que te digan, sería bueno aprovechar esa oportunidad para seguir conversando sobre qué características buscan ellos en las canciones para que se animen a cantar lo propio. Eso te podría dar luz sobre algunos elementos que debes considerar para incorporar en tus canciones y de este modo aumentar las posibilidades de que las canten. Entre algunas cosas que te podrían mencionar están los aspectos relacionados a géneros musicales, énfasis de letra o las líneas melódicas contagiosas, por ejemplo.

Francamente responder tu pregunta no es tan fácil como parece porque la realidad de cada equipo de alabanza es distinta en cada iglesia, pero pienso que otra cosa que te podría ayudar es algo que a mí en lo personal me ayudó: la amistad. Algo que va a aumentar tus posibilidades de que canten lo tuyo no es solo que tu canción sea una excelente canción, sino desarrollar estrechos vínculos de amistad con los cantantes y los músicos, y por supuesto: con el líder de alabanza (si no lo eres tú).

¿Por qué la amistad ayuda? Porque cuando hay cordialidad en las relaciones, aprecio mutuo y un sano respeto, eso provoca que quienes escuchen tus propuestas se sientan animados a tomarlas en cuenta. Con esto no estoy diciendo que te hagas “cuate” de todos para conseguir cantar tus canciones en público. No, sino que como prioridad deberías velar por ser un legítimo confidente y un amigo incondicional de los cantantes y músicos más allá de los tiempos de ensayo y de las reuniones dominicales. Buscar ser un amigo servicial de todos podría ayudarte a que ellos no solo sientan aprecio por ti como persona, sino también de tus obras creativas, tus canciones.

Siendo aún más práctico revisa los siguientes consejos adicionales que te brindo, pienso que podrían ayudarte a que el equipo de alabanza comience a cantar tus canciones o de otros integrantes que así lo deseen:

Muestra tus canciones al pastor y al líder de alabanza simultáneamente. Conversa con ellos y solicítales una reunión para mostrarles algunas cosas que estás escribiendo y que crees podrían beneficiar la adoración congregacional. Si al pastor le gusta tu canción bien podría pedirle al líder de alabanza (no necesariamente tú) que la arreglen y ensayen para mostrarla a la iglesia en alguna reunión dominical.

No muestres todas tus canciones… ¡Solo las mejores! Como dije antes: no todo lo que uno compone son grandes composiciones. No, hay canciones que escribimos que francamente deberíamos guardarlas para nosotros mismos y nadie más; sin embargo, hay otras que francamente tienen el potencial de bendecir a muchos y esas son las que debes mostrar a tu pastor, líder de ministerio o a todo el equipo de alabanza. Escoge solo las mejores.

Si no te reúnes con ellos, entonces grábales un “Demo”. Si se les dificulta reunirse entonces graba lo mejor posible un “demo” de tus canciones para que ellos se lo lleven a casa y las escuchen. De ese modo podría opinar si alguna es digna de cantarse en la congregación sin importar que hayan logrado reunirse o no.

Busca que tus canciones sean acorde al estilo musical de la iglesia. Si el estilo de canciones que preferentemente canta el equipo de alabanza es tipo “judío” (como: “El poderoso de Israel”) entonces preséntales canciones así. Si el género musical es más “pop-rock contemporáneo” entonces has lo mismo. Eso podría aumentar las posibilidades de que les gusten y así incorporarlas en la reunión de adoración. A veces pasa que los compositores muestran canciones a sus pastores o líderes de alabanza que no van conforme al estilo musical de la iglesia. Digamos: una estilo “ranchero” cuando en la iglesia son unos grandes “rockeros”. ¡O sea! Jeje.

Compone canciones según la temática de la predicación. Muchos compositores no saben cuánto los pastores aprecian que el equipo de alabanza cante canciones que respalden la predicación del domingo. Si tu pastor está predicando sobre misiones y evangelismo, entonces escribe una de esa índole. Si está predicando acerca de la entrega y la consagración, compone algo al respecto. Eso podría aumentar las posibilidades de que la canten en la iglesia. Puede ser.

Asegúrate que tus canciones sean verdaderamente “congregacionales”. Una cosa son las canciones de “solista” y otras las “congregacionales”. Las de “solista” se caracterizan por ser amplias en letras, tipo las que canta Marcos Vidal o René González. Y las congregacionales son más cortas, escritas para que un número grande de personas las aprendan rápidamente y de este modo se unan a alabar y adorar. Asegúrate de mostrar canciones “congregacionales” y no de “solistas”.

Al proponer canciones cuida tu actitud. Procura no querer imponerte ante tu pastor, líder de alabanza o ante todo el equipo. No hagas eso. Propón tus canciones con humildad. Si buscas torcerles el brazo para que hagan lo que tú quieres entonces habrás perdido esa batalla y las siguientes que vengan.

Prepárate para ser rechazado. El hecho de que las muestres no significa que las van a cantar. Tú deber es mostrar tus canciones y esperar. La decisión que las incorporen al repertorio de la iglesia depende del pastor y del líder de alabanza. Muestra tus canciones y deja los resultados a Dios. Si por alguna razón tu canción no califica para cantarse en público no te resientas. Recuerda que están rechazando tu canción… ¡No a ti! No lo tomes tan personal.

Insiste, insiste, insiste con amor. No te canses de mostrar tus canciones. Hazlo cada vez que creas que tienes una con potencial de bendecir a muchos. A pesar de los “No´s”… ¡Persiste! Como dicen por allí: “El que perservera… ¡Alcanza!” Así que adelante, que más temprano que tarde, si sigues algunos de estos consejos, podrás ver alguna de tus canciones siendo ensayada y cantada por tu equipo de alabanza.

Noel Navas“.