¿Es permitido que los cantantes cristianos graben canciones seculares en sus producciones cristianas?

¿Es permitido que los cantantes cristianos graben canciones seculares en sus producciones cristianas?

A través de esta serie de 5 entradas, estoy compartiendo algunas preguntas del capítulo “12 preguntas que me suelen hacer”, que es con el que finalizo mi ebook: “El cristiano ante la música secular”. Como ves, son 12 preguntas y solo compartiré 5 de ellas con el fin de motivarte a que lo adquieras. Estas 5 preguntas apenas constituyen el 10% del ebook, por lo que, aún queda el 90% a leer de un tema que puede serte útil si eres pastor de iglesia, líder juvenil, padre de familia, integrante de equipo de alabanza o un cristiano que desee moldear sus convicciones musicales. La pregunta que compartiré hoy es la número 6 y dice así:

¿Es permitido que los cantantes cristianos usen canciones seculares y las graben en producciones cristianas?

La dinámica de usar canciones seculares en producciones cristianas es algo que ocasionalmente hacen los cantantes cristianos. Lo que sucede es que muchos creyentes no están enterados de esta práctica. A continuación, te presento algunos ejemplos de canciones seculares que se han incluido en producciones cristianas en español:

“VASO FRÁGIL”.
Compositores: Giancarlo Bigazzi, Marco Falagiani y Aleandro Baldi.
Intérpretes: Francesca Alotta y Aleandro Baldi.
Producción: “II Sole” (con el título: “Nom Amarmi”, 1992).
Intérpretes cristianos: Yuri y Rodrigo Espinoza.
Producción cristiana: “Huellas” (1998).

“LA ORACIÓN”.
Compositores: David Foster, Carole Bayer Sager, Alberto Testa y Tony Renis.
Intérpretes: Celine Dion y Andrea Bocelli.
Producción: “These Are Special Times” (1999).
Intérpretes cristianos: Ricardo Rodríguez y Cristine D´Clario.
Producción cristiana: “Eso es” (2008).

“ESCRÍBEME”.
Compositores: Michele De Vitis, Nino Buonocore y Patricia Sosa.
Intérprete: Laura Pausini.
Producción: “Yo canto” (2006).
Intérprete cristiano: Héctor Hermosillo.
Producción cristiana: “Esencial” (2010).

“CAMBIA EL MUNDO”.
Compositor: Tommy Sims, Gordon Kennedy y Wayne Kirkpatrick.
Intérprete: Eric Clapton.
Producción: “Clapton Chronicles: The Best of Eric Clapton” (1999).
Intérprete cristiano: Coalo Zamorano.
Producción cristiana: “Confesiones de un corazón agradecido” (2016).

“CREERÉ”.
Compositor: Robert Kelly.
Intérprete: Robert Kelly.
Producción: “Playlist: The Very Best of R. Kelly” (2008).
Intérprete cristiano: Tercer Cielo.
Producción cristiana: “Gente común, sueños extraordinarios” (2009).

“CUANDO ME VAYA DE AQUÍ”.
Compositor: Armando Manzanero.
Intérprete: Arnoldo Castillo.
Producción: “Encuentro” (2010).
Interprete cristiana: Paulina Aguirre.
Producción cristiana: “Esperando tu voz” (2009).

“BLANCA NAVIDAD”.
Compositor: Irving Berlin.
Intérprete: Bing Cosby.
Producción: “Song Hits from Holiday Inn” (1942).
Intérprete: Marcos Witt.
Producción: “Tiempo de Navidad” (2004).

Te invito a que vayas a Youtube o hagas una búsqueda en Google y corrobores que todas estas canciones son de autores no cristianos y que en su tiempo interpretaron artistas seculares. Posteriormente, estos cantantes cristianos las tomaron prestadas —con la debida autorización, por supuesto— y las incorporaron a sus producciones. La pregunta entonces es: ¿es correcto que los cantantes cristianos usen canciones de compositores que no son cristianos? Personalmente, yo no le veo nada malo a esta práctica si es hecha esporádicamente y si —como he repetido a lo largo de este libro—la canción que se escoja comunica un buen mensaje.

“Pero ¿no dijiste antes que hay suficientes canciones en la industria cristiana que se pudieran utilizar como para tener que tomar prestadas de la industria secular?”, dirá alguien. Sí, y yo añadiría que los artistas cristianos hasta tienen suficiente creatividad como para crear canciones nuevas y no tener que prestar ninguna. Sin embargo, tenemos que comprender que hay razones muy personales que hacen que un cantante cristiano tome la decisión de incorporar una canción secular en una grabación. Los cantantes que usan canciones seculares para sus proyectos, generalmente lo hacen porque las tienen en alta estima y sienten un gran apego hacia ellas, al punto que no se ven dejándolas fuera ya que creen que —así como los ha inspirado a ellos— podría inspirar a otros creyentes.

Esto es como la admiración que cualquiera de nosotros pudiéramos sentir por una gran pintura. Por más que supiéramos pintar, nosotros estaríamos conscientes de que hay obras de arte que son imposibles de replicar. En este sentido, hay compositores que admiran tanto una canción secular que se sienten incapaces de replicarla y prefieren prestarla que intentar componer una similar. ¿Me explico?

Ahora, si a mí me pusieran a elegir entre una canción cristiana y una secular para una producción, yo escogería la canción cristiana. Esto es lo más recomendable y a lo que los cantantes cristianos deberían aspirar siempre. Pero ese sería yo. Al final de cuentas, cada quien sabe por qué hace lo que hace y con qué canciones comunicará mejor lo que pretenda comunicar a través de sus producciones musicales.

Para leer las primeras páginas del libro “El cristiano ante la música secular” o adquirirlo de forma digital, simplemente da clic aquí:

Noel Navas.

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