emailRespondiendo la pregunta de una lectora del blog.

Hace unas semanas recibí un correo electrónico de una lectora del blog. En él me relata una experiencia extraordinaria y me pide algunos consejos para poder desarrollar de manera más efectiva su ministerio como compositora. He considerado oportuno publicar su e-mail porque muy probablemente usted puede beneficiarse de la respuesta que le brindé. Aquí está:

“Noel… ¡Dios le bendiga!

Mi nombre es Luz Yanira y escribo desde Puerto Rico. Soy miembro activo de la Iglesia Monte de Sión Defensores de la Fe, aquí en mi país.

Recientemente recibí un correo electrónico invitándome a su blog. Realmente el correo ha llegado en el momento preciso y lo he tomado como una confirmación de parte de Dios. No sé de dónde obtuvieron ustedes mi dirección de e-mail, me gustaría saberlo, ya que para mí fue impactante recibir la invitación a su blog en un momento tan acertado.

Le cuento que recientemente el Señor me dio unos temas que compuse con la completa ayuda el Espíritu Santo. Anteriormente había escrito cosas, pues Dios me ha dado ese talento; pero esta vez, fue diferente. Estando una madrugada sentada en la sala de mi casa comencé a escuchar en la radio una canción y mientras oía a la mujer que cantaba, ella testificó de cómo Dios le dio su canción. Inmediatamente tomé lápiz y papel y comencé a pasar por la misma experiencia de la mujer que yo estaba oyendo por la radio. Dios comenzó a darme letra y melodía a la vez y en cuestión de minutos ya había compuesto un tema. ¡Wow! Fue sorprendente ver cómo Dios puso cada palabra en mi mente y sentí como tomaba mis manos para escribir cada una de ellas. Lo más sorprendente de todo es que no sólo me dio la letra, sino también la melodía perfecta para que yo pueda cantar este tema y llevar el mensaje a todo el que me escuche.

Luego de esa hermosa experiencia, ha seguido fluyendo ese don maravilloso y Dios me ha seguido dando letras junto con melodías. Mi anhelo es recopilar estos temas para poder lanzar mi primera producción discográfica. Yo siento que ha llegado mi tiempo y que Dios ha comenzado a abrir las puertas de los cielos para mí. Pero, necesito la ayuda de personas conocedoras de esto para que me orienten a hacer las cosas bien y me digan cuáles son los pasos a seguir para lograr esta meta. Ya comencé a prepararme vocalmente. Estoy tomando mis clases de canto. Ahora necesito saber si hay alguna manera de inscribir o registrar mi canción para que sea de mi exclusividad. Me refiero a los derechos reservados para proteger mi composición. Necesito comenzar por eso, ya que siento en mi corazón buscar un arreglista musical para hacer un ´demo´ con la primera canción que Dios me dio. Siento una necesidad bien grande de lanzar este tema que va a ser de bendición para muchas vidas. Pero no lo he hecho, tengo miedo de publicar mi canción y que mientras yo consigo la parte económica, alguien pueda emular o tomar mi tema. Soy bien honesta al expresarle lo que siento. Necesito su consejo y por supuesto, su ayuda en oración para que Dios me provea lo necesario para lanzar este mensaje.

¡Gracias por dejarse usar por Dios!

Dios le bendiga rica y abundantemente. Espero su respuesta pronto…

Luz Yanira”.

Bueno, esto es lo que yo respondí a Luz Yanira:

“¡Hola Luz Yanira! Es un gusto para mí recibir tu correo electrónico y leer tu experiencia de composición. Te agradezco la confianza que has tenido de escribirme y bueno, espero que lo que a continuación comparto contigo pueda ayudarte en tu propia Aventura de Componer.

En primer lugar, definitivamente Dios te ha llamado al ministerio de la composición y del canto. Tu experiencia es una de cientos que se repiten en el mundo y es una de las características más sobresalientes de quienes han sido llamados a la composición. ¿Cuál es esa característica? Un vivo deseo por seguir escribiendo y transmitir el mensaje de Dios a través de sus canciones. Te felicito por tu sensibilidad al Señor y por disponerte para ser usada por él.

En segundo lugar, cuando uno se adentra en el mundo de la composición, como tú lo estás haciendo, el entusiasmo y la emoción son rasgos distintivos del compositor novel. Una vez más, te felicito por ello. Deléitate en esa experiencia y en todas las demás que vengan. Sin embargo, te animo a que el hecho de que ya hayas compuesto una o varias canciones no sea el motivante para grabar un disco de música cristiana. Aunque ese hecho puede ser una confirmación de que tú grabes, no significa que sea la voluntad de Dios en este momento. Muy probablemente es su voluntad, pero no sabemos si lo es en este preciso instante. Te animo a que con paciencia y oración sometas a consideración este gran paso, pues si te dejas llevar sólo por la emoción de que has escrito una gran canción y te ilusionas con grabar, si por alguna razón tu deseo no se concretiza en el futuro inmediato puede ser que caigas en desánimo y frustración. Es decir, debes someter al señorío de Cristo tu fuerte deseo por grabar hasta saber con certeza que es el tiempo de que lances un disco.

En tercer lugar, antes de considerar grabar un disco mi recomendación es que tengas un banco de canciones lo suficientemente amplio para que de allí tomes las canciones que lo van a conformar. Muchos compositores que comienzan a escribir se emocionan tanto que se desbordan creyendo que las primeras diez composiciones que escriben son las diez que deben incluirse en su primera grabación. Y aunque esto puede hacerse así, a mi manera de ver no es lo más recomendable. Te animo a que después de haber escrito por lo menos veinte canciones, ¡y de preferencia más!, entonces escojas de entre ese banco las diez mejores. Hacer esto te garantizará que has seleccionado las mejores canciones de tu repertorio para tu producción.

Recuerda que mucho del éxito de un disco radica en la selección de canciones que hiciste. Claro, sumado a tu llamado y el tiempo de Dios. En este sentido, si escoges tus canciones de un banco muy reducido, así se serán las posibilidades de que tus canciones gusten; sin embargo, si las escoges de un banco más amplio, tus posibilidades se acrecentarán. ¿Por qué? Porque escogiste las mejores de entre un banco amplio de canciones. Y no de las únicas diez que tenías. Las cuales nadie garantiza que sean buenas. Excepto tú.

En cuarto lugar, ahora que has comenzado a escribir te recomiendo que sometas a ´revisión´ todas las canciones que escribas. No te quedes en tu propio criterio para definir que tus canciones son buenas. Somete a evaluación tus canciones delante de otros. Sé que eso puede resultar un poco difícil, pero es necesario. A veces el criterio que uno utiliza para decir que una canción es buena no necesariamente es exacto. ¿Quién va a pensar mal de sus propios hijos? Por eso, pienso que debes medirte más allá de tu propio criterio. ¡Y con más razón si piensas grabar! “En la multitud de consejeros está la sabiduría” ¿Lo recuerdas? Busca un par de amigos músicos, que te conozcan y te aprecien, pero que también tengan suficiente criterio como para emitir un juicio de calidad sobre tus canciones. A parte de eso, el hecho de que sean amigos de confianza disminuirá tu temor de que tu trabajo sea plagiado.

Después, cuando ellos te hayan dado su opinión, también puedes mostrárselas a tus padres, a tu líderes inmediatos y por qué no, a tus pastores. Posteriormente si ellos lo avalan hasta puedes cantarlas en la congregación. El propósito de este ejercicio de evaluación es ratificar que tu canción es realmente buena. ¿Por qué? Porque si tu canción es buena, todos, sino la mayoría, de quienes la escuchen lo confirmarán.

A esta altura déjame decirte algo más: Si por alguna razón, tu canción no fuera tan buena como crees, ellos te lo dirán. Es allí donde necesitarás usar de madurez para saber que no todo lo que escribes, por más que uno diga que Dios lo inspiró, es realmente bueno. Uno debe tener mucho temor del Señor para afirmar que Dios inspiró una melodía. Por eso, cuando surja algún tipo de desaprobación hacia algún canto nuestro debemos tomarlo en cuenta y usarlo como incentivo para perfeccionarnos en la composición. Pero te repito: Si tu canción es buena, muchos lo confirmarán. Sino, ¡hay que escucharlos! A lo mejor y tengan razón.

En quinto lugar, y disculpa que me haya extendido en responder tu e-mail, pero creo que es necesario hacerlo para orientarte a evitar que cometas ciertos errores que los compositores noveles solemos cometer. En este sentido, también quiero sugerirte que sí, efectivamente debes registrar tus canciones. En mi país, El Salvador, hay una entidad que se llama: Centro Nacional de Registros (CNR) el cual vela por los derechos intelectuales de los ciudadanos. En tu caso, debes buscar a la entidad gubernamental encargada de velar por los derechos de autor, ya que cada país tiene sus propios mecanismos de protección intelectual. A lo mejor un abogado puede orientarte más específicamente para saber a dónde acudir. Pero sí, definitivamente, si tienes planes de grabar y sacar a la luz pública tus composiciones debes registrar tus canciones y así no sufrir cualquier posible plagio. Protege tus derechos de autor. En este sentido, tu temor a que roben tu obra no está infundado. Más bien yo diría que tienes un ´sentido natural de protección´ que francamente no todos tienen cuando comienzan a componer. ¡Te felicito por ello!

En sexto lugar, después de que hayas conocido el tiempo y la voluntad de Dios para grabar tu disco, más allá de la emoción, entonces te sugiero que te asesores bien. Por favor, no te dejes engatusar por el primero que se te aparezca diciendo que es productor musical y que te va a producir tu disco. No, asesórate con gente que ya haya grabado. ¡Y vaya que en tu país los hay! Busca el consejo de ellos y empápate del tema. No te dejes llevar por el primero que te diga que te producirá gratis tu disco. ¡Lo barato sale caro! Por eso, asesórate en cuanto a las áreas de Preproducción, Producción y Postproducción. “¡Ops!… ¿Qué es todo eso?” pensarás tú. Bueno, ya tienes tarea que hacer, jeje. Averigua todo lo que abarca esas áreas y luego busca a aquellos que tienen verdadera experiencia en ellas y te oferten algo de acuerdo a tu capacidad económica. Pero por favor, no olvides velar por la calidad. ¡Y la calidad se paga! No escatimes invertir lo más posible en tu primer disco. No sea que después que lo hayas sacado te lamentes diciendo: “¡Pude haber hecho algo mejor!”

Por último… No te detengas de componer. Escribe, escribe y sigue escribiendo. Entre más canciones, mejor. Es de ese banco que te hablé hace unos instantes que podrás escoger las mejores canciones para tu disco. ¡Pero ojo! No escribas canciones sólo porque tienes planes de grabar. Escribe canciones con el propósito de adorar más profundamente a Dios en tus tiempos privados con él. Escribe para Dios y para compartir su mensaje con otros, no sólo porque piensas grabar. Quítate, si es que lo tienes, ese peso de componer para grabar. Compone para Dios y para servir a tu prójimo. Si en medio de tu Aventura de Componer se da la oportunidad de grabar, ¡gloria a Dios! Y sino, ¡también gloria a Dios! No escribimos canciones para grabar discos, escribimos por una razón más alta. La de ministrar al Señor y a su pueblo.

Con fraternal afecto…

Noel Navas”.

PREGUNTAS PARA LOS LECTORES DEL BLOG: Si Luz Yanira le hubiera escrito a usted, ¿qué le hubiera respondido? ¿Qué consejos adicionales cree que le serían útiles?