¿Se pueden usar canciones seculares dentro de los servicios de adoración de la iglesia?

¿Se pueden usar canciones seculares dentro de los servicios de adoración de la iglesia?

A través de esta serie de 5 entradas, estoy compartiendo algunas preguntas del capítulo “12 preguntas que me suelen hacer”, que es con el que finalizo mi ebook: “El cristiano ante la música secular”. Como ves, son 12 preguntas y solo compartiré 5 de ellas con el fin de motivarte a que lo adquieras. Estas 5 preguntas apenas constituyen el 10% del ebook, por lo que, aún queda el 90% a leer de un tema que puede serte útil si eres pastor de iglesia, líder juvenil, padre de familia, integrante de equipo de alabanza o un cristiano que desee moldear sus convicciones musicales. La pregunta que compartiré hoy es la número 4 y dice así:

¿Se pueden usar canciones seculares dentro de los servicios de adoración de la iglesia?

En teoría, la respuesta a esta pregunta debería ser: no. Punto final. Sin embargo, desde hace muchos años se cantan canciones seculares en las iglesias, pero la mayoría de los cristianos no lo saben. El caso que, en mi opinión, es más llamativo es “Creeré” de la agrupación Tercer Cielo, quienes tomaron la canción “I Believe” de R. Kelly y prácticamente la cristianizaron. La canción fue lema de la campaña presidencial de 2008 y que llevó a Barak Obama a ser el primer presidente de color en los EE.UU. ¿Qué hizo Tercer Cielo? Simplemente tradujo y adaptó la letra, y entonces se popularizó en las radios cristianas y congregaciones de todo el continente. Haz un simple ejercicio y ve a Youtube, verás docenas de videos de ministerios de danza coreografiando la canción y a algunos ministerios de alabanza cantándola como parte de la adoración congregacional. Si es malo cantar canciones seculares en los servicios, ¿por qué las iglesias incorporaron esta al repertorio?

Ahora, si a “Creeré” le sumas que desde hace varias décadas se cantan en las escuelitas dominicales o servicios para niños canciones como: “Si en verdad eres salvo di: amén” o “Cuidado tus ojitos lo que ven” (según la versión que conozcas) y que en inglés se titula: “If You’re Happy and You Know It!” y también: “Los libros de la ley son cinco” o “Y si todos trabajamos unidos” (según la versión que conozcas) y que en inglés se titula: “The More We Get Together”, verás que las melodías son de canciones seculares infantiles y a las que simplemente se les cambió la letra. Además, si pasas por el himno “Oh, cuánto le amo” cuya melodía es de la legendaria canción italiana “O Sole Mío” y un par que también se cantan en época de fin de año, como: “Navidad, Navidad, hoy es Navidad” (“One Horse Open Sleigh” o “Jingle Bells”) de James Pierpont, cuya letra original ni siquiera menciona la Navidad y “Blanca Navidad” (“White Christmas”) que, en la década de los 40´s, popularizó el cantante Bing Cosby, entonces comprobaríamos que desde hace muchos años las iglesias cristianas cantan canciones seculares.

¿Es malo entonces cantar este tipo de canciones en los servicios de adoración? Depende. En mi opinión, si las iglesias piensan seguir cantando estas que acabo de citar, no lo vería malo porque comunican un buen mensaje, no dicen nada incorrecto y porque prácticamente ya son parte del repertorio de cientos de congregaciones. O sea, ¡ya ni modo! Donde yo sí veo mal que se canten canciones seculares es cuando con conocimiento de causa se pretendan incorporar a las que ya se cantan durante la adoración congregacional. Me refiero a canciones que originalmente fueron escritas para una mujer, pero que por su lenguaje también se pueden cantar como si hubieran sido escritas para Dios. El caso de “Entra en mi vida” de la agrupación Sin Bandera y que se cantó durante el servicio de una iglesia en México fue muy conocido a través de Youtube. Pero ¿eso está bien? Yo sé que Dios conoce las motivaciones del corazón y que detrás pudo haber una buena intención; sin embargo, a mi modo de ver, como iglesia contamos con suficientes recursos dentro de la música cristiana y la creatividad necesaria entre nuestras filas, como para tomar prestadas de allá afuera.

Otra realidad con la que personalmente no estoy de acuerdo, es cuando las iglesias se excusan de utilizar canciones seculares con la intención de aminorar la incomodidad de quienes los visitan por primera vez. Los casos de una iglesia en Inglaterra que incorporó “Beautiful Day” y “Mysterious Ways” de U2, otra en EE.UU. que le cambió letra a “Hotline Bling” y “Big Rings” del rapero Drake y otras más que cristianizaron “Despacito” de Luis Fonsi y Daddy Yankee, son ejemplo de esto. Pero, pregunto de nuevo: ¿es esto correcto? A mi modo de ver, querer que los visitantes se sientan cómodos no es una razón de peso para incorporar este tipo de canciones en los servicios. Yo no digo que las iglesias no deban ser amables con los invitados o que no piensen en ellos a la hora de planificar las reuniones, pero una cosa es esa y otra estar más preocupados por agradar a los hombres que a Dios. Tú lo sabes, el propósito de la adoración congregacional es ministrar al Señor y edificar a su pueblo mediante canciones que describan su grandioso carácter y sus obras portentosas; por lo tanto, es preferible usar canciones propias del pueblo de Dios que usar seculares con las cuales muchas personas no tendrán clara la diferencia entre nosotros y el mundo. ¿Me explico?

Aunque reconozco que una canción secular pueda ser un gancho y hasta pueda hacer sentir cómodos a los invitados, el verdadero gancho debería ser la proclamación del evangelio a través de canciones edificantes que describan el carácter y las obras de Dios y la predicación de la Palabra que, con la gracia y el poder del Espíritu, cautivará los corazones para que quieran formar parte del pueblo de Dios que adora en ese lugar. Vamos, el fin no justifica los medios y aunque cada pastor y congregación dará cuenta delante del Señor por este tipo de cosas, es mejor apelar al poder de la Palabra y el Espíritu que a un artilugio que, en lugar de marcar una diferencia entre la iglesia y el mundo, prácticamente podría darle a entender a los invitados que no hay diferencia entre la música de ellos y la nuestra.

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Noel Navas.

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