logo-instituto-canzionTaller de Composición en Canzion Guanacaste.

 Continuando con las sesión de preguntas y respuestas del Taller de Composición en Liberia, Costa Rica, en esta oportunidad comparto con usted dos interrogantes más y sus respectivas respuestas. Espero que le sean útiles y le den un poco más de luz en su carrera como escritor de canciones.

Antes de compartilas vuelvo a aclarar que…

Por cuestiones de claridad las preguntas han sido editadas.
Por cuestiones de espacio solo presento dos (otras dos las presenté en la entrada anterior).
Y por cuestiones de tiempo me he permitido ampliar y mejorar mis respuestas.

Pregunta: Yo he oído a personas referirse a varias canciones y decir: “Esa canción no me gusta porque me deprime”. Mi pregunta es: ¿Hasta qué punto un compositor puede utilizar las experiencias tristes de su vida y componer a partir de allí? ¿Cómo se pueden escribir canciones basadas en dichas experiencias pero a la vez evitar que la gente se sienta triste?

Qué buena pregunta la que me has hecho. Efectivamente, sí, sí se pueden utilizar las experiencias para componer sin importar que sean tristes. Las experiencias son excelente materia prima para inspirarse a escribir; sin embargo, antes de contestar de lleno tu pregunta quiero decirte que el hecho de que algunas personas sientan gozo, tristeza o cualquier otra emoción producto de una canción cae en el ámbito de lo relativo. Un compositor no puede controlar la reacción de la gente ante una canción. Aunque uno podría tener una noción de las sensaciones que la gente experimentará hay un punto en el que eso se escapa de nuestras manos. Hay canciones emocionantes con las que la gente se siente triste y canciones melancólicas con las que la gente se siente alegre. Es decir, todas las personas son distintas y reaccionan diferente ante el mismo estímulo.

Un ejemplo, la canción: “Mágicas princesas” que escribió Jesús Adrián Romero para sus hijas. ¿La has oído? ¿Cuál crees que fue la intención de él al escribirla? ¡Exacto! Demostrar su amor y afecto por sus hijas. ¿Sabes qué he escuchado este último mes? A dos amigos, cristianos, maduros en la fe y líderes pujantes, que me han dicho que esa canción los deprime. Sí, no les gusta la canción de Jesús Adrián. ¿Qué pasó aquí? Lo que te expliqué antes, que no todos reaccionan igual ante los mismos estímulos. Aquí entre nos: Sin yo ser padre de familia la canción de Jesús Adrián me parece una gran canción. En lo personal no me deprime. Por el contrario: me anima a pensar en la familia y convertirme en papá. ¿Ves? Yo reaccioné distinto a mis amigos.

Ahora bien, volviendo al tema de las experiencias tristes y utilizarlas como herramientas de composición, repito: es válido que lo hagamos. Es más, ¡es bíblico que lo hagamos! Un vistazo al libro de los Salmos te mostraría que los compositores partieron de las tristezas para componer. Un ejemplo viene a mi mente: El Salmo 3. ¿Lo has leído? Dice: “Oh Jehová, muchos son mis adversarios. Muchos son los que se levantan contra mí, Muchos son lo que dicen de mí: No hay para él salvación en Dios”. ¿Te fijaste lo que dice? Relata una experiencia muy triste. Describe a un hombre solitario, abandonado y acorralado. De eso habla la canción. ¿Pero qué pasa después de describir su realidad? Añade: “Más tú Jehová eres mi escudo alrededor de mí, mi gloria y el que levanta mi cabeza”. Es decir, a pesar de escribir una canción que presenta una realidad muy triste al final presenta la salida a su problema: Dios.

Como he dicho muchas veces: esto es lo que diferencia la música cristiana de la secular, que la música cristiana brinda esperanza. Sí, podemos componer a partir de experiencias tristes, pero no debemos dejar a las personas en su tristeza. Debemos brindarles una salida, una respuesta… ¡Esperanza!

Entonces, quien escriba canciones a partir de experiencias de ese tipo debe asegurarse de presentar un mensaje con luz al final del túnel. Si la canción no ofrece una solución a los problemas de la gente no estoy muy seguro que sea correcto publicar dicha canción. Pienso que mejor sería guardarla para sí mismo y deprimirse solo. Creo que como compositores cristianos siempre debemos brindar una solución. No dejar a las personas con un nudo en la garganta, terminar la canción e irnos. No, hay que asegurarnos de mostrarles cómo desamarrar ese nudo y entonces las personas puedan expresarse con fe junto con nosotros.

Un tip adicional que creo que te podría servir cuando escribas canciones a partir de experiencias tristes es asegurarte de que cuando musicalices tus canciones busques equilibrar los acordes mayores y los acordes menores. Por definición los acordes menores transmiten sensaciones de tristeza y pesadez. ¿Es malo eso? No, simplemente es una característica o matiz natural de dichos acordes. El punto es que si tu canción describe una realidad muy triste y solo lleva acordes menores con seguridad la gente se sentirá triste después de escucharla. Por eso, trata de tener equilibrio, como dije antes: que la letra brinde esperanza a las personas, y también tus acordes. Busca que tus canciones también lleven acordes mayores, que también por definición transmiten más luz que los menores. Busca el equilibrio. Pienso que esto podría ayudar; sin embargo, implementar este tip es opcional y decisión de cada compositor. De igual manera, como dije antes, a veces puede ser un tanto difícil saber cómo reaccionará la gente ante las canciones.

Pregunta: ¿Qué opinas de esos cantantes que luego de convertirse al evangelio retoman sus canciones, esas que compusieron cuando andaban en el mundo, y les cambian letra? ¿Qué piensas de aquellos que toman canciones populares y le ponen letra cristiana?

¿Qué pienso? Que el compositor puede hacer lo que quiera con sus canciones, jeje. Si son suyas por lo menos yo no le veo nada de malo que sustituyan una letra que no glorifica a Dios y le pongan una letra que sí. Estoy seguro que quienes hacen eso no lo hacen con la intención de incomodar a nadie, sino como una evidencia de que lo que ha sucedido en sus vidas es lo mismo que ha sucedido con sus canciones. Claro, estoy hablando de canciones a las que el mismo autor les cambió letra.  

Yo tengo un amigo, Miguel Ángel Villagrán (Málin), que fue productor de los primeros tres discos de Ricardo Arjona y cuando relata su testimonio ante un auditorio toma su guitarra y canta algunas canciones que arregló para Arjona. No son canciones suyas, son canciones que él arregló para Ricardo. A veces usa “Mujeres”, que le cambió la letra y la canta bajo el título: “Ujieres”. Lo mismo hace con “Señora de las cuatro décadas” que la canta con el título: “Hermana de las cuatro décadas”. Cuando las interpreta todo mundo se pone a reír. Pero Málin lo hace simplemente para ilustrar que cuando la vida de una persona viene a Cristo las cosas cambian, todo cambia. Por supuesto, Málin nunca va a grabar dichas canciones en alguna producción. Simplemente utiliza dicha dinámica a manera de ilustración.

Ahora, ¿qué opino de aquellos que toman canciones seculares (que no escribieron ellos), le ponen letra cristiana y las graban en algún disco? Que hacer eso no está bien. Hace muchas décadas se podía hacer eso (y hubieron cristianos que lo hicieron) y no pasó a más. Pero hoy en día no se puede hacer eso. Por cierto, como nota histórica te comento que en la época de la Reforma, allá por mil quinientos y pico, cambiarle letra a las canciones seculares era muy habitual. Por ejemplo, se ha comprobado que el famoso himno: “Castillo fuerte es nuestro Dios” era una canción que se cantaba en las tabernas y lo que hizo Martín Lutero fue nada más cambiarle letra y de este modo la incorporó a la adoración congregacional.

Eso fue hace siglos; sin embargo, en la actualidad las cosas son totalmente distintas. En primer lugar porque hay algo que se llama “Derechos de autor” y hay leyes internacionales que protegen las obras de los compositores para que se eviten este y otro tipo de cosas similares. Es decir, si alguien sustituye la letra de una canción por una letra cristiana y la graba en un disco sin autorización se podría hacer merecedor de una multa de miles de dólares a causa de su insensatez. Hacer eso es ilegal, es un delito, es plagio. Claro, a menos que el compositor le autorice hacerlo.

La segunda cosa que me pregunto cuando oigo este tipo de cosas es: ¿Por qué tenemos que recurrir a esa opción? ¿Ah? ¿Acaso no nos ha dotado Dios de suficiente creatividad para componer nuestra propia música y grabarla? ¿Somos tan escasos de ingenio que tenemos que recurrir a eso para grabar un disco? No señores, Dios nos ha dotado de la capacidad para aprender a escribir nuestras propias canciones. Y si alguien se encuentra ante la dificultad de que no puede componer, igual contamos con suficientes compositores cristianos en nuestros países para solicitar su ayuda, utilizar sus canciones e incluirlas en nuestros discos.  

En resumen: hacer eso no es correcto. Grabar canciones de otros con letras cristianas (y sin permiso) es ilegal; sin embargo, si alguien hiciera eso pero con sus propias canciones… Yo en lo personal no le veo nada de malo.

Noel Navas.