Principios fundamentales de composición (Cuarta parte)

Principios fundamentales de composición (Cuarta parte)

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No. 2. El principio de la relación: para concebir una canción debe haber intimidad
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Si usted desea poner en práctica el Principio de la relación en su forma de componer le brindo los siguientes consejos:

Tenga intimidad.

Usted debe tener intimidad con el objeto sobre cual desea escribir. Si es con Dios, con Dios; si es con alguien, con dicha persona; si con una realidad, con esa realidad. La intimidad se experimenta en el interior de ser. En su espíritu y en su alma. Es allí donde se internaliza el conocimiento de aquello de lo cual queremos escribir. Pase tiempo con esa persona u objeto, tenga comunión, escúchela, lea sobre él. Dedique el tiempo suficiente para poder ser uno con ella. Fundase en una relación de interés y verá que más pronto que tarde se sentirá inspirado a escribir una canción.

Conciba una canción.

Sé que sonará extraño, pero la composición es como la concepción. Uno queda embarazado de una canción. El compositor la lleva dentro durante algún tiempo antes de poder darla a luz. El ritmo, la letra o la melodía se van gestando dentro de la mente del que compone antes de sacarla a la luz.

El compositor es como una madre, ama lo que lleva dentro. No se arrepiente de haber intimado con el objeto del cual desea escribir. Por el contrario, se deleita en que dentro suyo está formándose algo que cuando salga provocará regocijo, no sólo a sí mismo, sino a todos aquellos que lleguen a tener contacto con su canción.

No aborte su canción.

Hay compositores que conciben canciones y luego las abortan. ¿Por qué? Porque no querían quedar embarazados. Vamos, no mate una canción por el simple hecho de no tener deseos de componer o porque trata sobre un tema que no le apasiona. Si concibe una canción siga adelante. No interrumpa el proceso. Probablemente Dios ha permitido que conciba dentro de sí esa idea, no tan agradable para usted, con dos propósitos:

Primero, para enseñarle la disciplina de componer sin importar que el tema, la melodía o el ritmo no sean de su total agrado. Es cuestión de enseñarle disciplina. Así que aprenda y disfrute el proceso.

Segundo, porque seguramente esa canción que se está gestando dentro suyo, sin importar de que a usted le guste, va a bendecir a alguien cuando nazca. En este sentido, cuando conciba una canción siga adelante y termínela. Que aunque en ese momento no comprenda por qué se sintió inspirado para crearla, seguramente lo entenderá después.

Dé a luz una canción

En cuanto a embarazo se refiere el mundo de la composición y de la maternidad se diferencian en dos cosas:

Primero, el tiempo. Es decir, si una madre natural requerirá de nueve meses antes de alumbrar, el compositor requerirá de más o menos tiempo que ese para lograrlo. El tiempo es relativo. Usted puede dar a luz en unos minutos o en algunos años. Todo dependerá de su pericia y disciplina como escritor.

Segundo, la composición y la maternidad se diferencian en que una madre natural tiene la opción de recurrir a una cesárea para dar a luz. El compositor no. Sus partos siempre son naturales. Requerirán de tiempo, esfuerzo y trabajo para que su canción salga del mundo interior al mundo exterior. Nadie dijo que sería fácil, que aunque hay partos con un umbral del dolor bajo, hay otros que requerirán un mayor grado de energía y concentración.

Deléitese en su canción.

Ahora que usted ya es padre, alégrese por haber dado a luz una canción. Sí, fue difícil, pero valió la pena el esfuerzo. Mi mamá tuvo cinco hijos. Yo soy el cuarto de ellos. Una vez le pregunté: “Mami, ¿en alguno de tus embarazos sufriste náuseas, vómitos y todo eso que experimentan las mujeres embarazadas?” Ella me respondió: “No, jamás. Pienso que eran tantos mis deseos de ser mamá y de tenerlos a ustedes que no experimenté ninguno de esos síntomas”. Mi mamá disfrutó sus embarazos y ahora que mis hermanos y yo somos mayores, nos sigue disfrutando. Lo mismo puede hacer usted con sus canciones. Disfrute el proceso, desde el inicio hasta el final y verá que con el pasar de los años todas sus canciones seguirán causándole regocijo.

Siga teniendo intimidad.

El compositor no puede darse el lujo de tener un solo hijo. El concepto de ´hijo único´ no existe en la composición. Entre más canciones escriba, ¡mejor! Por lo tanto, cuando haya dado a luz una canción, vuelva a tener intimidad. Que en el universo hay espacio suficiente para albergar todas las canciones que a su imaginación se le ocurra concebir.

Continúa…

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