Salmo de fin de año (Tercera parte)

Salmo de fin de año (Tercera parte)

- en Salmo de fin de año
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Un Salmo para dar gracias.

La tercera y última clave para cultivar un corazón agradecido es:

3. Practica la acción de gracias.

El Salmo 103 nos muestra al salmista ordenándole a su alma a que tome acción. Mira:

1Bendice, alma mía, al Señor,
y bendiga todo mi ser su santo nombre.
Bendice, alma mía, al Señor,
y no olvides ninguno de sus beneficios.

¿Percibes el empuje que el escritor le quiere dar a su propia alma? Al estilo de un conductor cuyo automóvil se ha quedado varado y no enciende tras girar una y otra vez la llave mientras patea el acelerador y le dice a su auto: “¡Enciendeee! ¡Enciendeee!”, pues precisamente eso es lo que hace David. Le está diciendo a su alma: “¡Bendiceee! ¡Bendiceee!”

La palabra “bendecir” es una palabra compuesta, está conformada por la palabra “ben” y por la palabra “decir”. O lo que es igual: “decir bien”. ¡Fácil! ¿no? Con su antónimo “maldecir” sucede lo mismo. Está compuesta por las palabras “mal” y “decir”, que significa: “decir mal”. Por lo tanto, la palabra bendecir y maldecir implican decir algo, bueno o malo, respectivamente.

Mi punto es que bendecir es bendecir porque hay algo que se dice.

Nosotros muy bien podríamos tener buenas conversaciones internas y hasta hacer una lista de bendiciones, pero si no expresamos con nuestras palabras y en voz audible las cosas buenas que hemos recibido del Señor, entonces no es una bendición. Si tú y yo tenemos el don del habla podríamos asentir internamente por lo bueno que el Señor ha sido, pero bendecir sin palabras y permaneciendo en silencio, no es bendecir.

Recuerdo haber estado en un congreso de alabanza hace algunos años. Marcos Witt dirigía la alabanza y en un momento que terminó de cantar una canción de adoración algunos comenzaron a aplaudir… de repente Marcos dijo (en tono respetuoso): “No ocultes con tus aplausos lo que deberías decir con tu boca. ¿Qué tal si en vez de aplaudir alzamos nuestras voces y bendecimos con nuestros labios al Señor”?

En ese momento cesaron los aplausos y se comenzó a escuchar a lo largo y ancho de todo el auditorio un murmullo cada vez más fuerte y más intenso de adoradores alzando su voz en oración y acciones de gracias.

En lo personal me sorprende cuando veo directores de adoración que le dan tanta importancia al tema de los aplausos durante el tiempo de cantos. Aplauso para esto, aplauso para lo otro. A veces dan la impresión que lo único que quieren es llenar el típico vacío que aparece entre canción y canción de su lista.

La verdad es que nunca, aparte de esa vez que vi a Marcos dirigir, he visto a un director de adoración enseñar a la iglesia que junto a sus aplausos acompañen con palabras dicha expresión. Es decir, al momento de aplaudir no deberíamos solo aplaudir, sino también decir cosas lindas para el Señor a la vez que batimos las manos. ¿Me estoy dando a entender?

Ese tipo de expresión de alabanza, la de aplaudir y elevar la voz para bendecir, es una mejor expresión de adoración hacia Dios que simplemente aplaudir a secas. Incluso yo la catalogaría como más madura.

TAREA: te animo a que busques en las Escrituras cuántas veces se nos anima a aplaudir al Señor durante la alabanza y lo compares con cuántas veces se nos anima a alzar nuestra voz mientras lo alabamos. Si haces el ejercicio descubrirás que son poquísimas las veces que se nos insta a aplaudir en comparación a las que se nos anima a expresar verbalmente nuestra alabanza. Si haces esta tarea, ¡hay me cuentas qué más descubres! ¿Ok?

Para terminar… yo no sé cómo fue el año 2016 para ti. No sé si lo catalogas como bueno o como malo, pero antes de que des tu veredicto final este 31 de diciembre quiero abrirte mi corazón y compartirte algo que hace unos meses aprendí acerca de la gratitud.

Este año para mí ha sido uno de los más difíciles que he vivido. Sufrí uno de los golpes emocionales más fuertes que alguna vez me hayan dado. Tanto que literalmente sentí que me lo dieron en el estómago, me sacó todo el aire y me derribó en el piso.

Recuerdo que un par de meses después del incidente, mientras intentaba levantarme del suelo, hablé con un amigo consejero y después de escucharme y compartirme sus impresiones finalizó haciéndome una pregunta: “Noel, ¿sabes qué es el abono?”

Mi hámster interno intentaba tomar velocidad, pero nada, así que sin esperar que yo respondiera este líder me volvió a preguntar: “¿Sabes qué es el abono?”

“¡ESTIÉRCOL!” respondió él mismo.

Y continuó diciéndome: “Noel, yo no sé por qué te pasó lo que te pasó, pero te felicito por haber permanecido en tus valores y no haber comprometido tus principios. Quiero decirte que Dios te va a hacer un gran árbol dentro de su Reino. Sin embargo, para que eso suceda y puedas convertirte en ese árbol el Señor tiene que abonarte alrededor para que crezcas. Ese abono consiste en cosas desagradables que atravesamos y que a la vez no entendemos. Y Dios abona a sus hijos con circunstancias que no nos gustan pero que Él sabe que nos harán crecer. ¡Él quiere convertirte en un gran árbol!”

Francamente yo no sé cómo catalogas el año 2016 en tu vida; sin embargo, déjame decirte que, si este año ha sido muy duro para ti y de repente se te dificulta escribir una lista de bendiciones por lo doloroso que ha sido, recuerda las palabras del apóstol Pablo: “dad gracias en todo, porque esta es la voluntad de Dios para vosotros en Cristo Jesús” (1 Tesalonicenses 5:18).

Sea bueno o sea malo lo que hayas pasado este año, ¡bendice al Señor! Sea que hayas recibido muchas bendiciones o según tú hayan escaseado, ¡bendice al Señor! Sea que tengas a los tuyos contigo o que alguien se haya ido de tu vida, ¡bendice al Señor!

¡Te deseo un gran año 2017!

Noel Navas.

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1 Comentario

  1. Vaya forma de culminar el año. Gracias por compartir esta breve serie. Esta fue la cereza del pastel.

    Mi visión sobre este año (uno muy difícil para nosotros) también ha cambiado a raíz de estas enseñanzas que compartes.

    Que sigas creciendo y fortaleciéndote. Un abrazo.

    ¡Feliz 2017!

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