Siete cosas que me preocupan de la composición de hoy (Quinta parte)

Siete cosas que me preocupan de la composición de hoy (Quinta parte)


Positivismo y ambigüedad.

En el artículo anterior hablé sobre el romanticismo exagerado que como compositores hemos caído. Le cantamos a Dios como si fuera una mujer cuando realmente no lo es. Hemos confundido el concepto de amor bíblico con el amor romántico de las telenovelas. También hablé sobre la locura de la guerra espiritual que nos ha llevado a componer canciones a Satanás para espantarlo o para que nos restituya lo que “supuestamente” él nos ha robado. En fin, termino esta breve serie compartiendo con usted mis últimas dos preocupaciones sobre la composición de hoy.

No. 6: Me preocupa el positivismo triunfalista.

Hace unos meses me invitaron a predicar a una reunión de adoración y antes de yo pasar cantó un ministerio de alabanza de una iglesia invitada. Antes de cantar las canciones de alabanza, la directora anunció que cantarían canciones de alabanza. Y antes de cantar las canciones de adoración, anunció que cantarían canciones de adoración. Pero al terminar de cantar esas, hizo algo que jamás había visto en mi vida: Anunció que cantarían canciones apostólicas. “Wow…” Pensé yo, “No sabía que existían de esas”. Y comenzó a cantar canciones sobre alcanzar promesas, recibir bendiciones y conquistar la tierra prometida.

¡Canciones apostólicas señores! Je.

La fe cristiana es positiva. Somos creyentes, ¿no es cierto? Somos personas que creen en el Señor y las promesas escritas en su Palabra. No tiene nada de malo que tengamos fe y seamos positivos; sin embargo, debemos reconocer que no todo en la vida es éxito, victorias y triunfo. La vida cristiana también implica negarse a uno mismo y tomar la cruz.

Mi conflicto con ciertas canciones o más bien, con ciertas letras que escriben algunos compositores, es lo exageradamente triunfalistas que son. No es que no se deban escribir, sino que escribir canciones de puro éxito y de pura fe, no es equilibrado. Sí, compongamos canciones de ánimo. Sí, compongamos canciones motivacionales. Pero vamos, también compongamos canciones sobre el dolor, el sufrimiento y la pérdida que muchas veces experimentamos como humanos.

Es hora de dejar atrás canciones tipo…

No puede estar triste
un corazón que tiene a  Cristo.
No puede estar triste
un corazón que alaba a Dios

¿Quién dice que no se puede estar triste? ¿Ah? ¿Acaso no hemos leído las canciones de los Salmos y del libro de Lamentaciones? ¿Acaso nos hemos insensibilizado a las necesidades reales de la gente?

¡Claro que sí puede estar triste el corazón que tiene a Cristo!

El mismo Cristo estuvo “triste hasta la muerte” en Getsemaní unas horas antes morir en la cruz. Ya me imagino a los compositores triunfalistas cantándole al Señor esa noche que sudó sangre: “¡¡¡No puede estar triste un corazón que tiene que Cristooo!!!” Allí mismo hubiera mandado a llamar a las doce legiones de ángeles (que no llamó) para hacerlos callar, je.

Vamos, démosle equilibrio a la composición y no solo escribamos desde el lado agradable del espectro emocional humano. Busquemos componer desde todos los ángulos, agradeciendo a Dios por la amplia gama de emociones que nos permite experimentar.

Como muy bien respondiera Jefrey de León la vez que le pregunté su opinión sobre las canciones que se cantan en las iglesias y que se escuchan en las radios. Al preguntarle qué consejo le daría a quienes componemos, me dijo:

Yo creo que la reflexión más poderosa proviene del dolor. Debemos reflexionar desde el dolor de la gente. Muchas veces escribimos desde afuera, no desde adentro. Cristo vino y se hizo humano, y nos entendió desde adentro. Muchos compositores escriben desde afuera. Si no viven el dolor de la gente, no se identificarán con la gente (1).

No. 7: Me preocupa la abierta ambigüedad

Una característica de las canciones cristianas es que son precisas, no ambiguas. Si la canción fue escrita para Dios, debe entenderse claramente que es para Dios. Si fue escrita para una mujer, entonces debe quedar claro que es para una mujer. Revise los Salmos y lo verá. Revise el Cantar de los cantares y lo notará también. Sea a Dios o a una mujer, la letra de la canción debe decir, de alguno u otro modo, a quién va dirigida.

El pastor Sugel Michelén en la tercera parte de su sermón: El canto congregacional, afirma:

No deja de ser significativo que las canciones de la llamada “Nueva adoración” son inmensamente populares entre los teólogos liberales así como en las congregaciones católicas alrededor del mundo. Mientras más preciso sea un himno más difícil será que se vuelva popular entre aquellos que no aman la verdad. Ahora se está dando el fenómeno que hay canciones cristianas que están siendo populares en las radios no cristianas. Alguien dirá “Pero eso es bueno porque la verdad se está expandiendo”. Sin embargo, la pregunta que yo me hago es: ¿Por qué las personas del mundo pueden sentir tanto agrado con estas canciones? (2).

En parte se debe a que nuestras canciones no son precisas. Son cantos de amor, llenos de romance y emotividad. Sí, para Dios, pero tan ambiguos que se pueden dedicar tanto a Jesús como a una mujer.

Por ejemplo, le invito a que lea la letra de esta canción. Por favor, léala con atención:

Sin ti mi vida ha sido gris
y no hay nada que me haga más feliz
que escuchar tu voz, oh, junto a mi

Hoy contigo sé lo que es vivir
sin tu amor yo no quiero seguir
Oh, qué bello es amarte así
escuchar tu voz, oh, junto a mí
Qué ciego fui, nunca te vi
y hoy te siento muy dentro de mi

Esa llama de amor solo la enciendes tú
Que ciego fui, nunca te vi
y hoy te siento muy dentro de mí
Y pensar que hoy vives en mi
no sabía que podía existir
este amor entre los dos
hay tanto amor entre tú y yo

Tus palabras me llenan a mi
me motivan y me hacen sentir… Libre
Esa llama de amor solo la enciendes tú
Que ciego fui, nunca te vi
y hoy te siento muy dentro de mí

¿A quién cree que va dirigida esta canción? ¿Lo sabe?

Respuesta: Son algunos versos de la canción “Muy dentro de mí” que interpreta Mark Anthony.

¿Lo ve? Nuestras canciones son tan ambiguas que muy bien podríamos comenzar a cantar canciones seculares en nuestras congregaciones y la gente no notaría la diferencia.

¿Es malo componer de este modo? ¿Estamos pecando si lo hacemos? Depende de la real motivación del compositor.

Mire, la Biblia tiene cientos de canciones y en todas se sabe a quién va dirigida. Quienes componemos debemos examinar nuestro corazón y definir por qué escribimos lo que escribimos. ¿Es porque es mi forma natural de componer? ¿Es porque quiero pegar en cuanta radio pueda? ¿Es porque me da vergüenza hacer alusión a Dios y a su reino en mis letras? ¿Realmente qué me motiva a escribir este tipo de canciones?

Muestreme una canción ambigua y lo llevaré a examinar sus más profundas intenciones.

El pastor Michelén continúa hablando acerca de la ambigüedad, pero profundiza incluso más:

La primera vez que yo escuché el corito “Una mirada de fe” fue en una iglesia católica. Antes de yo ser cristiano. “Una mirada de fe, una mirada de fe es la que puede salvar al pecador. Y si tu miras a Cristo Jesús él te perdonará, porque una mirada de fe es la que te puede salvar”. Hermanos, no hay ninguna herejía en esa letra. Ciertamente que no. Más adelante me di cuenta que era un himno evangélico. Yo les quiero hacer una pregunta: ¿Podría un católico romano cantar con entendimiento y convicción “Roca de la eternidad” así como canta “Una mirada de fe”? Roca de la eternidad fuiste abierta para mí, sé mi escondedero fiel, sólo encuentro paz en ti. Eres puro manantial en el cual lavado fui. Aunque yo parezca fiel y aunque llore sin cesar, del pecado no podré justificación lograr. Sólo en ti, teniendo fe, puedo mi perdón hallar”. O sea… No importa las obras que haga… No importa las penitencias que haga… “Sólo en ti, teniendo fe, puedo mi perdón hallar”. Es indudable hermanos que una letra es más precisa que la otra. A pesar de que no hay ninguna herejía en el corito “Una mirada de fe” (3).

Conocí personalmente al pastor Sugel Michelén en un congreso en Guatemala. Cuando me presentaron con él, le dijeron que yo poseía un blog sobre composición y en una de las noches que nos sentamos a cenar me dijo una frase que nunca he olvidado: “Los compositores de antaño eran teólogos que sabían expresarse poéticamente. Los compositores de hoy simplemente saben expresarse poéticamente”.

Seguramente a eso se deba que la composición de hoy es tan ambigua y débil doctrinalmente hablando.

El pastor Michelén termina diciendo en su sermón “El canto congregacional”:

El problema que hoy tenemos con la alabanza no es nuevo. Comenzó a inicios del siglo XX. La música de la iglesia tomó otra dirección. Músicos y cantantes sin un entrenamiento pastoral y teológico formal, vinieron a ser los compositores dominantes en la iglesia. Y las letras de los himnos comenzaron a ser más ligeras, más subjetivas, más enfocada a la experiencia y al sentimiento del adorador, y cada vez más imprecisas. Hermanos, noten cómo ahora las letras son más vagas, más emotivas, menos doctrinales y a medida que avanzamos en el tiempo el problema se está agudizando cada vez más (4).

Tenemos tarea para reflexionar, ¿no le parece?

UNA PALABRA FINAL

Amigo compositor, usted no tiene que estar de acuerdo con todo lo que he compartido a través de esta breve serie. Sin embargo, espero que capte el mensaje detrás de mis palabras. Mi intención no es quitarle méritos a las personas y ministerios que escribieron las canciones que usé como ejemplo. No, simplemente quiero llamar su atención a que debemos reevaluar nuestra forma de escribir canciones. No es suficiente idear melodías emocionantes y montarlas sobre ritmos súper contemporáneos. Es hora de elevar el nivel de nuestras letras a estándares bíblicos, teológicos y literarios.

¡Soy el primero en reconocer mi necesidad de mejorar! 

Noel Navas

Notas:

(1) Entrevista realizada a Jefrey de León en San José, Costa Rica.

(2, 3 y 4) Tomado de: http://www2.ibsj.org/preview.php?id_sermon=69

9 Comentarios

  1. Acepto el reto! Grcs x la reflexión en estos siete puntos. Siga p’delante mi Hno.! Bendiciones!

  2. Javier Castro

    Hay muchas áreas en las cuales la iglesia de hoy está fallando, esta es una de las más grandes, sin duda es tiempo de una verdadera Reforma.

  3. Muy buenas ideas las que has plasmado Noel. Te felicito!
    Por supuesto que hay muchas cosas que se pueden cambiar en la composicion de nuestras letras.
    Aunque no dudo que TODO lo que hacemos debemos hacerlo para DIOS, hay muchas composiciones que son hechas para cierta audiencia. No todas las canciones son para cantarse en las iglesias, y no todas son para que suenen en las radios, cristianas o no.
    Si queremos alcanzar a los que no conocen a Jesús, debemos hacerlo sabiamente, y escribir de igual manera, es decir un idioma que sea facil para ellos entender. Y quizas, QUIZAS, esas letras «ambiguas» pueden ser las indicadas. Cantar de teología con alguien que no es cristiano no creo que nos lleve muy lejos.

    Por lo tanto, los directores deben saber escoger muy bien las canciones que cantaran en las reuniones, y los compositores de igual manera deben tener cuidado de no desviar el concepto de lo que quieren transmitir.

    ¿Que dices?

  4. Noel, primero que nada, TE FELICITO!! Esta serie que has hecho ha sido franca, directa, y exhortativa, muy buena!! Soy honesto, hace un tiempo te supuse superfluo, desde que empezaste esta serie la seguí y cambié mi pensar. La «banderita» la he visto, de hecho, me pasó leyendo tu artículo de Fernando Solares y «El Manto», él es un gran músico y compositor, con una frescura y destreza únicas en sus canciones, sin embargo, considero que debe instruirse mejor sobre «El Manto» (Talit), y su significado (Núm 15:39-40), por ende, habrá mejor comprensión de la historia del Maestro y la mujer enferma.

    El uso de clichés puede deberse a la falta de conocimiento amplio de La Escritura, hay una nueva generación que palpa al Señor como un héroe épico mitológico, murió, resucitó y ascendió, pero no conocen «el hilo rojo que Dios tejió», el plan maestro, hace falta adiestramiento con urgencia en Las Escrituras, y conozcan a Cristo como Sacerdote, no sólo como Cordero, mientras más conoces de él más podrás hablar de él y no requerirás clichés.

    «Canciones Apostólicas», oí por primera vez eso hace unos 4 años, un predicador me profetizó que las haría, no le creí ni por un segundo aunque no sabía qué eran, hasta ahora!! jaja A lo que llamas «canciones ambiguas» yo llamaba «canciones asexuales» jaja! Necesitamos tener convicciones!! Hace poco vi algo de Martin Lutero en tu face, él tenía convicciones!! Jonathan Edwards tenía convicciones!! El Apóstol Judas nos llama a tenerlas y defenderlas y siendo ambiguos no lo lograremos. Que el mundo nos oiga no depende de la letra, canciones como «The Prayer» lo deja en claro, a ellos no les molesta los temas de fe, sino cómo son expuestos. Buen Trabajo Noel! Me despido con unos versos traducidos de mi banda favorita:

    «La palabra del Señor será perpetua por siempre y siempre
    Su misericordiosa bondad es grande para con nosotros
    y nos acompaña hasta el fin.
    Caminemos a la perfección
    dejando la antigua mente carnal atrás,
    prosiguiendo a la meta del alto llamado de Dios
    la cual es la Plenitud de Cristo»

  5. Hola Noel. Me parece uno de los mejores artículos que has publicado; Creo que hay una profunda necesidad de revisar la teología de nuestras canciones. Tanto pastores como líderes de alabanza y compositores deberíamos tener un standard cada vez más alto teológicamente hablando tanto para lo que predicamos ya sea hablando o cantando y honestamente, parece que cada vez el el requerimiento es menor.
    Me impactó la reflexión que haces al mencionar que nuestras canciones están educando de una forma u otra a la iglesia. Cierto.

    Solo quiero agregar q ningúno de nosotros como compositores deberíamos sentirnos agraviados al ser señalada alguna posible polémica dentro de nuestras letras. Ofendernos es negarnos a crecer y denunciaría nuestro orgullo e inmadurez. Gracias!

  6. Hola, me encanta tu blog y creo que tienes mucha razón, es necesario que los compositores cristianos estudiemos mucho más, y estemos más conscientes de que los cantos enseñan a las personas. A mi también me preocupa el exceso de romanticismo y la ambiguedad que ultimamente se está dando en las canciones cristianas, principalmente juveniles, y mira que yo soy jóven y me doy cuenta que, precisamente este tipo de canciones son las que tienen más aceptación y las que gustan más en las reuniones juveniles. Estoy aprendiendo bastante de tu blog, en verdad ha sido una gran bendición a mi vida, desde que lo encontre empezé a reflexionar sobre las canciones que he escrito y lo que les puedo mejorar, gracias.

    Solo un detallito que, tomando en cuenta la forma en que escribes y cómo vez las cosas. no creo que te ofenda. Está mal empleada la palabra «positivismo» en este artículo. El positivismo es una corriente filosófica que dice que para que algo sea ciencia debe ser comprobado a partir del método científico (nada que ver a lo que te estabas refiriendo). Creo que la palabra que buscabas es «optimismo». Es un error bastante común, pues se relaciona con ser «positivo», pero la palabra correcta es optimismo. Bendiciones 🙂

  7. Mayra: Gracias por el aporte, lo consideraré para el futuro y cuando deba utilizar la misma expresión. Gracias de verdad!

  8. Totalmente retada con esta serie y con #CancionesQueNuncaDebieronExistir … Super entusiasmada leyendo su blog. Y super desvelada por estar leyendo, jejeje!! Bendiciones!

  9. Gracias pastor Noel
    Aprendi mucho y estoy con la responsabilidad de depurar en mi Iglesia los cantos sin una base Teologica.
    Dios le siga bendiciendo.
    Doris Garcia.
    Guatemala.

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