Siete grandes características de los Salmos (Quinta parte)

Siete grandes características de los Salmos (Quinta parte)


“De lo profundo, Señor, a ti clamo”, del Dr. Samuel Pagán.

Hasta el momento hemos hablado de cuatro grandes características de los Salmos. Ya hemos dicho que son: Extraordinariamente poéticos, Profundamente teológicos, Intencionalmente educativos e Intensamente sensibles. Espero que sin yo decírselo usted ya vaya obteniendo sus propias conclusiones sobre cómo deberían de ser desde ahora sus propias canciones. No solo adoptando una de estas características, de preferencia… todas.

5. Categóricamente morales.

«Los salmos son piezas estéticas que motivan y edifican a la gente de fe; son poemas de gran sensibilidad ética que inspiran y desafían a hombres y mujeres de piedad a vivir a la altura de las exigencias morales y espirituales que se ponen de relieve al estudiar las Sagradas Escrituras».
“De lo profundo, Señor, a ti clamo”. Pág. 10.

«Valores como la obediencia y la gratitud a Dios, la afirmación de la piedad privada y pública, el respeto de la dignidad humana y la santidad de la vida, la solidaridad con el menesteroso y el apoyo al necesitado, y la afirmación de la familia y la práctica de una vida noble, decente, respetuosa, grata, digna y justa se ponen de manifiesto al leer el libro de los salmos».
“De lo profundo, Señor, a ti clamo”. Pág. 28.

«La cercanía de lo divino en las esferas humanas, según se pone de manifiesto en los Salmos, propicia en la gente  santidad, solidaridad, misericordia, bienestar, salvación salud, dignidad, respeto y esperanza».
“De lo profundo, Señor, a ti clamo”. Pág. 29.

Algunos ven de menos la palabra “moral” debido a que la relacionan con un curso de la escuela y la universidad, o porque la limitan a un larga y aburridísima lista de reglas; y aunque por muchos años la palabra se ha utilizado despectivamente, la moral como sinónimo de valores, principios y ética sigue estando vigente.

Un simple vistazo al libro de los Salmos nos muestra que uno de los propósitos de estas canciones era implantar la semilla del bien en el interior del ser para que al germinar pudiera producir el árbol descrito en el Salmo uno. El objetivo de las canciones del pueblo de Dios era la transformación interior y de este modo convertirlos en agentes morales.

El Dr. Pagán enuncia muy bien algunos de estos valores que transmiten los Salmos:

La obediencia
La gratitud
La piedad privada
La piedad pública
El respeto
La dignidad
La santidad
La solidaridad
El apoyo al necesitado
La unidad familiar
La nobleza
La decencia
Etc.

En la lucha entre el bien y el mal dentro de las sociedades las canciones juegan un papel importante. O ayudan que avance el bien o ayudan a que avance el mal; o ayudan a frenar el bien o ayudan a frenar el mal. No hay puntos intermedios. Las canciones no son neutrales porque sus mensajes no lo son. O animan a la moralidad o animan a la amoralidad.

Es curioso que en la actualidad una de las palabras más de moda en el ámbito educativo sea: valores. Usted la puede escuchar en boca del ministro de educación de cualquier país hasta en la conversación del profesor de la escuela más recóndita: “Lo que le falta a nuestra sociedad son valores”, afirman.

¿Qué tal si los salmistas contemporáneos emuláramos esta característica de los Salmos? ¿Qué tal si permeáramos nuestras letras de esos valores universales que la sociedad está anhelando rescatar pero en un lenguaje que ellos puedan entender?

Cíteme cualquier valor moral y le citaré un versículo bíblico que lo respalda. Cíteme algún Salmo y le diré de qué valor moral está hablando. Cíteme alguna canción cristiana de la actualidad y podría ser que no sepa identificar el valor moral que intenta transmitir. Algunas de nuestras letras son solo pensamientos y sentimientos que el autor, a manera de catarsis, quiso expresar. Nada más. Pero como expliqué en la entrada anterior: los salmistas de antaño eran intencionales. Tuvieron una razón por la cual poner lo que pusieron dentro de sus letras. Componer para ellos no era cuestión de expresarse y ya, era cuestión de transmitir un valor, un principio o una verdad que pudiera contribuir a la vida de quienes escucharían el Salmo.

Volviendo al tema del aporte de las canciones a la moral colectiva, en mi opinión, un porcentaje significativo de compositores cristianos nos hemos atrincherado en las cuatro paredes de la iglesia cantando mayormente acerca de nuestra relación con Dios y se nos ha olvidado nuestra responsabilidad de inculcar los valores fundamentales en la cultura que somos parte.

En lo personal me impresionó encontrar en el libro del Dr. Pagán la siguiente acotación: «Algunos estudiosos piensan que, en algún momento en la historia de la compilación y edición final del Salterio, el Salmo 119 finalizó el libro, pues se pueden observar las similitudes temáticas con el primer poema del libro» (1).

Esto significa que en algunas compilaciones de los Salmos, el Salmo 150 estuvo ubicado en otro lugar y el 119 realmente fue el Salmo 150. Es decir, la introducción a todo el libro fue el Salmo uno, que habla sobre meditar las Escrituras, y la conclusión a esta gran colección de canciones fue el 119, que también nos habla de amar las Escrituras. Por lo tanto, como una grandiosa obra musical los Salmos tienen un hilo conductor de principio a fin: la ley del Señor.

¿Por qué es importante destacar esto? Porque la verdadera moralidad emana de las Escrituras. Abrazar los valores, la ética y los principios morales, dependen de la semilla de la Palabra que metafóricamente describe el primer Salmo. Por lo tanto, como compositores de la actualidad no debemos olvidar que los contenidos de nuestras letras deben emanar, sino literalmente, por lo menos parafraseadamente del texto bíblico o de la correcta interpretación del pensamiento cristiano. Las melodías, musicalización y arreglos, por más contemporáneos que suenen y por más emotivos que sean, no pueden transformar la vida de las personas. Solo la Palabra del Señor moraliza eficazmente la conducta humana.

¿Quiere que sus canciones logren cambios permanentes en quienes las escuchen? ¿Está cansado que la gente oiga su música y no evidencien signos de transformación más allá de la emoción? Entonces emule el mensaje detrás de la Gran Obra Musical denominada: los Salmos.

Continúa...

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