Mi primer taller (Segunda parte)

Mi primer taller (Segunda parte)

- en Talleres de composición
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10 principios para hacer canciones.

La vez pasada comencé a compartir parte del primer taller de composición que alguna vez dicté allá por 2001. Encontrar el bosquejo me pareció un tanto interesante y por eso se me ocurrió compartirlo con los lectores de La Aventura de Componer. Aquí están los últimos principios de los diez en total que reuní durante esa enseñanza. 

6. Toda canción producirá el mismo sentimiento del cual se originó 

Este es un principio muy pero muy sencillo. Si una canción nació de un sentimiento de amor producirá sensaciones de amor. Si nació de paz producirá paz y si nació de la alegría, alegría. Lo mismo pasa del lado negativo, si nació de la tristeza producirá tristeza, si nació del rencor transmitirá rencor; y si de la soledad, soledad (¿recuerda la canción de Laura Pausini que me paralizó jugando ping-pong?).

La fórmula es sencilla:  

Sentimiento–Canción–Sentimiento 

Este principio nos ayuda a concientizarnos del gran potencial que tiene el ministerio de la composición. Hay un gran poder en aquel que tiene la habilidad de escribir, pues todo cuanto escriba tendrá un impacto en quienes le escuchen. Si su canción inspira al bien, las personas experimentarán sentimientos de bien y por lo tanto, actuarán en pos de lo que sienten: el bien. Si la canción los incita al mal, sentirán dichas sensaciones y es muy probable que actúen en consecuencia de lo que sienten: hacia el mal. 

La importancia de que los compositores cristianos asuman su rol dentro del reino estriba en que todo cuando compongan puede inspirar a otros a vivir conforme a los principios de la Palabra, al carácter de Cristo y a la vida recta que Dios espera de los seres humanos. Si no hacemos nuestra labor los compositores que no conocen a Cristo promoverán en sus canciones sus estilos de vida contrarios a la Palabra .

7. Además de los sentimientos debemos estar pendientes de almacenar las ideas que surjan 

Cada vez que experimentemos sensaciones nuevas debemos prestarles atención. Si practicamos tararear lo que sentimos hasta convertirlo en melodías, veremos más y mejores ideas para canciones que si no lo hacemos. Ahora, practicar este ejercicio de exteriorización debe ir acompañado de la dinámica de almacenar.  

Con almacenar me refiero a la disciplina de grabar el audio de nuestra voz con las figuras melódicas que surjan y de anotar en papel las letras que acompañen nuestras melodías. Lo importante de hacer esto estriba en no dejar escapar cuanta idea aparezca ya que existe el peligro que lo olvidemos. 

Tener una grabadora a la par y una libreta son hábitos saludables del compositor. No nos engañemos, muy pocas personas son capaces de memorizar instantáneamente ideas nuevas de canciones. Mucho menos cuando surgen muchas a la vez. Por eso, tener algo donde almacenar es de gran ayuda si es que esperamos convertir nuestras ideas iniciales en canciones completas. 

Ahora bien, el hecho de almacenar ideas no significa que sea obligación que todas ellas deban terminar en canción. Como puede que sí, puede que no. Hay ideas iniciales que al final llegarán a ser solo eso, ideas iniciales. Aun así, tener el hábito de almacenar aumentará las probabilidades de que más ideas nuestras terminen como canciones completas. Si no almacenamos, además de olvidar buenas ideas, disminuirán nuestras oportunidades de componer más y mejores canciones.

8. Debemos traducir nuestros sentimientos en canciones mediante la práctica de Efesios 5:18-19 

El texto dice: 

No os embriaguéis con vino,
en lo cual hay disolución;
antes bien sed llenos del Espíritu,

hablando entre vosotros con salmos,
con himnos y cánticos espirituales,
cantando y alabando al Señor
en vuestros corazones.
 

Una de las características de ser llenos del Espíritu Santo es nuestra actitud de alabanza. Aunque su llenura es más que sentimientos y sensaciones, ellas acompañan la vida de aquel que tiene una vida rendida al Espíritu. El Señor nos llena de “amor, gozo, paz, paciencia, etc.” (el fruto del Espíritu) y nosotros desbordamos en agradecimiento hacia Dios, ya sea con acciones de gracias o cantando en nuestros corazones.  

Una vez más, los sentimientos que fluyen de una vida llena del Espíritu podrían resultar en un desbordamiento de la melodiosidad interior reflejaba en la alabanza de nuestros labios, de modo que al exteriorizarla a través de tonaditas resulten en canciones bellamente estructuradas. 

El cantar cánticos nuevos es un ejercicio normal del compositor cristiano, de este tipo de expresiones espontáneas surgen estructuras melódicas que luego podrían convertirse en composiciones. Ahora, debemos tener cuidado de no cantar cánticos nuevos con la intención de componer canciones. No, debemos hacerlo con el propósito de adorar a Dios con todo el corazón y si de dicha práctica surge una idea valiosa, ¡gloria a Dios!, y si no, ¡también gloria a Dios!

9. Lo que hará que las letras de las canciones sean mejores será nuestra capacidad de leer, aprender y reflexionar 

Luego de tener una estructura melódica definida es el momento de ponerle letra a la canción. Básicamente la letra es el mensaje que queremos transmitir. Este responde a la pregunta: “¿Qué quiero decir?” Según lo que queramos decir es que escogeremos palabras, frases y pensamientos que transmitirán mejor nuestro sentir y por qué no decirlo, el sentir de Dios. 

Para que las letras sean mejores y expresen pensamientos sencillos pero profundos a la vez, el compositor debe leer. Contrario a lo que muchos pensarán la disciplina del escritor tiene que ver más con leer que con escribir.

¿Qué debe leer el compositor cristiano? La Biblia sobre cualquier otro libro, luego libros de autores cristianos y también de no cristianos, el periódico, revistas etc. 

La amplitud de conocimiento del escritor es directamente proporcional con su hambre por aprender. Además de leer se aprende al sostener conversaciones con especialistas en temas que nos interesen, con personas que admiramos por su madurez y con amigos y familiares que amamos. De paso, escuchar conferencias y predicaciones enriquece la mente y el corazón. Ver programas y documentales de la televisión ayuda también.

Todo esto contribuye a que el escritor crezca y aprenda , y en consecuencia, escriba con mayor profundidad. 

Hay ocasiones que no hay que esperar a que surja una melodía para entonces crear una letra. Uno puedo iniciar el proceso de composición comenzando por la letra, con pensamientos valiosos que pueden irse coleccionando a modo que al tener una buena suma de ellos bastaría añadirles una melodía agradable para entonces completar la canción.  

10. La práctica de traducir los sentimientos en canciones es lo que hará que nos convirtamos en mejores compositores 

La diferencia entre un gran compositor y uno que no lo es, es que el primero tiene mejor desarrollada la capacidad de traducir sus sentimientos en canciones que el otro. Y para lograr ese grado de experticia se requiere práctica. 

Sentir todos podemos, exteriorizar lo que sentimos, todos podemos; sin embargo, tener el hábito tararear y almacenar lo que vayamos creando, no todo mundo se disciplina en hacerlo. Aquí radica la diferencia entre alguien que compone de vez en cuando y alguien que toma con más seriedad la composición de canciones. 

La práctica es lo que nos hará mejores escritores. Prestar atención a lo que sentimos, exteriorizarlo a través de tonaditas, ponerles letras y repetir este proceso una y otra vez es lo que provocará que poco a poco nos vayamos convirtiendo en mejores compositores.

Noel Navas.

2 Comentarios

  1. Juan Camilo Romero

    el compromiso que tiene un compositor cristiano es grande por que un compositor secular puede hablar de lo que quiera y de lo que venga en gana pero un compositor cristiano esta bajo unos parámetros al estar rodeado de una fe; podemos decir que tiene un socio llamado Dios entonces no puede pensar como solo sino mas bien como una atmosfera en donde su libertad como autor se cohíbe un poco…

  2. Si se me habrán quedado canciones en el tintero por no grabarlas!!! Ahora con la era Celular es más fácil, en cuanto tenemos una idea podemos plasmarla y guardarla en nuestros celulares.
    Y a mi en general, me gustan canciones sencillas pero profundas y coincido que la preparación del compositor se ve claramente en sus obras, si el compositor es lleno del espíritu sus obras tienen un algo inexplicable, si comemos de la palabra de Dios y nos dejamos influenciar mas por él que por cualquier otra cosa estoy seguro, que la canción que surja será la que Dios quiera y no la que nosotros pensábamos hacer. Por ende, serán bendecidas muchas vidas.

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